La Guerra Fría no se limitó al enfrentamiento directo entre Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) en Europa y Asia. América Latina se convirtió en uno de los escenarios más afectados de esa disputa ideológica entre las dos potencias.
- Te puede interesar: Andrés Serbin: “América Latina es una de las zonas del mundo más preservadas de los grandes conflictos globales”
El líder del Bloque Occidental buscó frenar por todos los medios la expansión de gobiernos de izquierda o cercanos al comunismo en lo que denominaba su “patio trasero”. Y su estrategia combinó intervenciones militares directas, apoyo a golpes de Estado, financiamiento de grupos anticomunistas y una intensa actividad de espionaje a través de la CIA.
Guerra Fría: golpes de Estado y dictaduras en América Latina
En este sentido, uno de los casos pioneros fue el de Guatemala, donde el presidente, Jacobo Arbenz, impulsó una reforma agraria que afectaba a la poderosa United Fruit Company, vinculada a intereses estadounidenses. Acusado de acercarse a la Unión Soviética, Estados Unidos financió y entrenó a mercenarios para derrocarlo mediante la operación conocida como PBSuccess.

Ese esquema de contención del comunismo se repitió en distintos puntos del continente. En Chile, Estados Unidos respaldó el golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende e instauró la dictadura de Augusto Pinochet.
A su vez, en Brasil, el derrocamiento de João Goulart también contó con apoyo estadounidense. Especialistas explican que esa dictadura fue clave para empujar al resto de Sudamérica hacia posiciones anticomunistas alineadas con Washington. De hecho, lo mismo ocurrió en Bolivia, donde Estados Unidos respaldó el golpe del general Hugo Banzer contra un gobierno considerado demasiado cercano a sectores populares.
Doctrina de Seguridad Nacional y Plan Cóndor: la coordinación represiva
Muchos de estos procesos estuvieron enmarcados en la Doctrina de Seguridad Nacional, un conjunto de principios impulsados desde Estados Unidos que redefinió el rol de las fuerzas armadas latinoamericanas, ya no orientadas a defender fronteras sino a combatir al enemigo interno identificado con el comunismo.

Para formar a esos militares se creó la “Escuela de las Américas”, instalada primero en Panamá y luego trasladada a Estados Unidos. Por sus aulas pasaron miles de oficiales de toda la región, varios de ellos acusados posteriormente de crímenes de lesa humanidad durante las dictaduras del Cono Sur.
- Te puede interesar: Guerra entre Estados Unidos y China por América Latina: el freno occidental al avance espacial del gigante asiático
La máxima expresión de esa doctrina fue el Plan Cóndor, una coordinación entre los servicios de inteligencia de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil para perseguir, secuestrar y asesinar opositores políticos más allá de las fronteras nacionales, con respaldo tácito de Estados Unidos.
Documentos desclasificados años más tarde confirmaron el rol de altos funcionarios estadounidenses en el aval a estas operaciones represivas que dejaron miles de desaparecidos en toda la región, y cuyas heridas siguen presentes en la memoria colectiva de estos países latinoamericanos.




