El secretario de Guerra, Pete Hegseth, presentó la doctrina “Gran Norteamérica” en el Comando Sur de Estados Unidos, en Doral, Florida. Días antes, en la misma ciudad, el presidente Donald Trump había reunido a 12 mandatarios aliados para lanzar el Escudo de las Américas, durante una conferencia de ministros y secretarios de defensa del hemisferio occidental.
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Asimismo, en diciembre del año anterior, Trump ya había delineado su estrategia de seguridad con el llamado “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe”, una reinterpretación de la Doctrina Monroe del siglo XIX, que buscaba asegurar la hegemonía estadounidense en el continente. La política apunta a contrarrestar la influencia de China y Rusia, controlar la migración ilegal y combatir a los cárteles de la droga.
La Gran Norteamérica: qué es y qué países incluye
La “Greater North America” es una nueva visión geopolítica que redefine el perímetro de seguridad estadounidense. Todas las naciones soberanas, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, quedan fuera del llamado “Sur Global” y pasan a ser parte del perímetro de seguridad inmediato de Estados Unidos.
La doctrina se apoya en argumentos geográficos, ya que todos los países incluidos limitan con el Atlántico Norte o el Pacífico Norte y se ubican al norte de dos barreras naturales que Estados Unidos considera divisorias estratégicas: la Amazonía y la cordillera de los Andes.

Las declaraciones del secretario de Guerra también hicieron uso deliberado del término “Sur Global”, concepto que China utilizó en reiteradas ocasiones para referirse a países de América Latina, África y el sudeste asiático con los que reforzó sus relaciones políticas y comerciales, y que la nueva doctrina busca neutralizar.
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Con este nuevo plan, se busca contener la seguridad nacional de Estados Unidos mediante ciertos puntos estratégicos en la región, significativos para el comercio estadounidense y hemisférico; y centran su atención en puertos o infraestructura donde China mantiene influencia.
El plan de Estados Unidos y las implicancias para América Latina
En este sentido, Venezuela ocupa un lugar central en la nueva estrategia. Pete Hegseth vinculó la doctrina con operaciones recientes contra redes criminales en la región y con el despliegue de capacidades militares en el Caribe. La administración Trump había iniciado en agosto del año 2025 un amplio operativo en el Caribe que permitió, el 3 de enero de 2026, la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, actualmente procesados en Nueva York por delitos vinculados al narcotráfico.
En los últimos días, también se oficializó la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, después de siete años de cierre, como señal del nuevo interés de Estados Unidos en los asuntos venezolanos.

Al respecto, para los países del Cono Sur, la lógica de la doctrina es distinta. Washington espera que naciones como Brasil, Argentina y Chile asuman la responsabilidad financiera y operativa de defender el Atlántico Sur y el Pacífico Sur, al proteger infraestructuras críticas y recursos esenciales, mientras Estados Unidos concentra su capacidad en el blindaje de la “Gran Norteamérica”.
De esta manera, al situar a naciones del Caribe, Centroamérica y el norte de Sudamérica dentro de su esfera de influencia crítica, cualquier actividad en ese sector será tratada como una cuestión de seguridad interna estadounidense, independientemente de las fronteras políticas tradicionales.




