La clave para un crecimiento más equilibrado de la Argentina es “trascender el modelo extractivo, para consolidar un hub de proveedores locales de ingeniería, metalmecánica y servicios digitales”. Es lo que señalan Bernardo Kosacoff y Diego Martín Coatz, en un artículo publicado en el último Boletín Informativo de Techint.
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Si bien reconocen que el Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) viene a “corregir quince años de problemas macroeconómicos, aumento de la presión tributaria, brecha cambiaria y restricciones al acceso de divisas que deterioraron la inversión”, sostienen que requiere una buena reglamentación y monitoreo para que “se traduzca efectivamente en encadenamientos productivos”.

A su vez, los autores citan los modelos de Brasil y Canadá, que utilizaron a sus empresas energéticas, Petrobras y Petro Canada, “para ordenar la demanda e impulsar procesos de industrialización y servicios con valor agregado, donde los sistemas de compras públicas fueron centrales para apuntalar el desarrollo nacional”.
Respecto de las debilidades que enfrenta hoy el entramado industrial argentino, Kosacoff y Coatz afirman que “a pesar del extraordinario potencial de Vaca Muerta, todavía el costo de la energía eléctrica industrial duplica hoy al de Estados Unidos”. Por otro lado, apuntan, los costos logísticos en Argentina son un 43% más altos que el promedio regional.

El gas de Vaca Muerta como insumo para el agro
“El gas de Vaca Muerta puede ser la base de nuevos complejos industriales, como la producción de urea y fertilizantes, con impacto sobre divisas, proveedores, empleo y productividad agroindustrial”, afirman, por otro lado, los autores.
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Actualmente, en Argentina la producción de urea está concentrada en el complejo de la empresa Profertil en el puerto de Ingeniero White (Bahía Blanca), donde produce 1,32 millones de toneladas de urea anuales. Aun trabajando a su capacidad máxima de producción, esta planta cubre cerca del 60% del consumo nacional de este fertilizante, por lo que el agro sigue dependiendo de las importaciones. La compañía, que cambió de dueños en diciembre de 2025 y ahora es controlada por Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), planea una inversión de 2000 millones de dólares para sumar capacidad productiva adicional de 1,5 millones de toneladas anuales.

Por su parte, en el marco del RIGI, Pampa Energía acaba de anunciar una inversión de 2693 millones de dólares destinada a la construcción de dos plantas de producción de urea, cada una con capacidad de 3.000 toneladas por día, con sus correspondientes unidades de granulación, y una planta de amoníaco con capacidad de 3.450 toneladas por día. El proyecto ese denominado “Fértil Pampa” y ha adherido al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).




