El Departamento de Defensa de Estados Unidos incorporará el sistema Gemini de Google, en el marco de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para integrar la inteligencia artificial (IA) en las operaciones militares. El acuerdo anunciado por el Pentágono se da en un contexto de tensión con Anthropic, cuya disputa con el gobierno derivó en una batalla judicial.
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Pentágono y Google: los detalles de un acuerdo clave como polémico
El Pentágono y Google formalizaron un acuerdo para desplegar el sistema de inteligencia artificial Gemini en redes clasificadas del Departamento de Defensa de Estados Unidos. El convenio, confirmado por funcionarios estadounidenses al New York Times y a NBC News, permite que la tecnología sea utilizada para “cualquier propósito gubernamental legítimo”, con el objetivo de fortalecer la infraestructura de seguridad y ampliar la capacidad de análisis en operaciones militares sensibles.
La alianza profundiza la integración de tecnología privada en el aparato de defensa estadounidense y replica el modelo de contratos previos firmados con OpenAI y xAI, que incluyen la misma cláusula de “uso legítimo”. El Pentágono también solicitó al Congreso 2.300 millones de dólares adicionales para expandir el Proyecto Maven, un sistema de IA orientado a operaciones militares que ya tiene décadas de desarrollo.

La expansión de Google en el segmento de defensa es, en parte, consecuencia directa de la ruptura de las negociaciones entre el gobierno estadounidense y Anthropic. Pero la compañía también juega un rol paradójico en el ecosistema: según se reveló la semana pasada, invirtió hasta 40.000 millones de dólares en Anthropic, consolidándose como uno de sus principales financiadores junto a Amazon.
La firma del contrato con el Pentágono generó resistencia interna en Google: más de 600 empleados enviaron una carta al CEO Sundar Pichai pidiéndole rechazar nuevas alianzas con el Departamento de Defensa. En febrero, al menos 100 integrantes del área de IA habían exigido salvaguardas similares a las que Anthropic defendió en su disputa. No es la primera vez: en 2018, protestas internas llevaron a Google a no renovar su primer contrato del Proyecto Maven.
Michael Horowitz, funcionario de Defensa y profesor de la Universidad de Pensilvania, señaló que “el uso de los modelos de IA de Google para fines clasificados demuestra la importancia de la inteligencia artificial para la seguridad nacional de Estados Unidos”.
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La estrategia de Trump: apostar fuerte por la inteligencia artificial
El acuerdo con Google es parte de un giro estructural impulsado desde la Casa Blanca. Desde su primer día en el cargo, en enero de 2025, el presidente Donald Trump derogó la orden ejecutiva de Joe Biden que exigía a los desarrolladores compartir información con el gobierno, y apostó decididamente por la desregulación del sector.
El 21 de enero de 2025, Trump anunció el proyecto Stargate junto a OpenAI, Oracle y SoftBank: una inversión inicial de 100.000 millones de dólares, con proyección de alcanzar los 500.000 millones en cuatro años. Stargate está destinada a construir infraestructura de inteligencia artificial en territorio estadounidense. El mandatario lo calificó como “el mayor proyecto de infraestructura de IA de la historia” y lo enmarcó explícitamente en la competencia tecnológica con China.

En julio de ese mismo año, Trump fue un paso más allá y firmó un paquete de órdenes ejecutivas centradas en esta tecnología, declarando que Estados Unidos haría “lo que sea necesario” para ganar esa carrera. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, se alineó con esa visión: “Nuestro objetivo es convertir a las Fuerzas Armadas en una potencia cuyo accionar esté centrado en la inteligencia artificial”, declaró según el NYT.
Durante la última década, el Departamento de Defensa ya había incorporado soluciones automatizadas para procesar imágenes de drones en operaciones contra el Estado Islámico, optimizar la logística y corregir errores salariales en las tropas. Hoy, esas tecnologías también apoyan el análisis de inteligencia y la identificación de objetivos en escenarios como el enfrentamiento con Irán.
El acuerdo Pentágono-Google refleja una reconfiguración acelerada del mercado de IA en el sector público. La estrategia es diversificar proveedores para no depender de un solo actor y garantizar acceso irrestricto a la tecnología en escenarios de emergencia. Google, OpenAI y xAI son hoy los pilares de esa arquitectura.




