Los conflictos armados actuales hacen que la guerra moderna haya evolucionado al incorporar una nueva forma de las operaciones militares, diferente de la anterior, llamada operaciones No cinéticas. La primera definición de operaciones cinéticas las relaciona con el movimiento y velocidad a la que ocurren los cambios, y las modificaciones en las fuerzas que producen dicho movimiento.
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Por lo tanto, si entendemos a las cinéticas como el uso directo de la fuerza física, armamento y energía destructiva para causar daños materiales, herir o matar al adversario, destruyendo su infraestructura y capacidades militares, las no cinéticas tienen otra variada gama de acciones caracterizadas por ciberataques, guerra psicológica o sanciones.
Guerra moderna: la hibridación como nueva forma de accionar
El concepto de operaciones cinéticas, caracterizado por el cumplimiento de los objetivos políticos y materializado en escenarios impuestos por el nivel estratégico nacional (la política), implica la destrucción física empleando proyectiles, bombas, misiles, balas, explosiones y hasta el empleo final de tropas para asegurar lo conquistado.

En ese marco, la inteligencia artificial (IA), como evolución tecnológica del siglo XXI, agrega la necesaria alta precisión y automatización, integrándola para identificar y atacar objetivos con precisión quirúrgica, reduciendo tiempos de reacción de minutos a segundos. El uso intensivo de drones, entendido como vehículos aéreos, terrestres y marítimos no tripulados (UAVs/USVs), es fundamental, y elimina la necesidad de humanos en el campo de batalla.
Por su parte, el nuevo formato de combate, denominado “Hibridación” (característica de las operaciones NO cinéticas), combina ataques cibernéticos y guerra electrónica en tiempo real para maximizar el daño, con las convencionales de cualquier acción armada. Esta hibridación o guerra híbrida se refiere a la combinación simultánea, adaptativa y coordinada de métodos militares convencionales con tácticas no convencionales para desestabilizar a un adversario.
Este enfoque busca difuminar las líneas entre la guerra y la paz, operando en lo que se denomina la “zona gris”, donde se ejerce presión sin llegar a un conflicto armado abierto y declarado.
La gran diferencia entre operaciones cinéticas y no cinéticas
Mientras que lo cinético implica acciones físicas que emplean misiles, bombas y tropas, las NO cinéticas se inician con ciberataques, propaganda y sanciones. Además, las primeras llevan implícito un efecto material basado en el daño estructural, la muerte y la destrucción; en tanto que las segundas, se basan en la Interrupción y/o denegación de servicios y, especialmente, en la coerción ejercida sobre quienes ostentan el poder o son responsables de las decisiones de conducción.

Como ejemplo de esta gran diferencia, la primera consiste en lanzar un misil para golpear o destruir un puente; mientras que la segunda hackea el sistema eléctrico del puente, para inutilizarlo sin destruirlo y facilitar su empleo futuro.
Ejemplos que demuestran el complemento de ambas operaciones
Los ataques con Drones FPV (First Person View) y Municiones Merodeadoras son armamento de bajo costo para destruir vehículos blindados de alto valor. Para los ataques de precisión de Largo Alcance, también se emplean misiles hipersónicos o de crucero (ej. Iskander-M) contra infraestructuras críticas, líneas eléctricas o centros de comando. En ambos casos, es necesario que la ciberguerra anule o dificulte la detección mediante emisiones especiales que faciliten la penetración de los diversos sistemas antimisilísticos.
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A su vez, las operaciones de Fuerzas Especiales producen acciones directas, sigilosas y quirúrgicas para eliminar objetivos específicos (narco-terroristas, líderes enemigos) sin dejar huella visible. Estas acciones son precedidas por engaños de información sobre su eventual empleo.
Por último, y mucho más sofisticada, se encuentra la Guerra Espacial Antisatélite que implica ataques físicos (hard-kill) destinados a destruir satélites o sistemas espaciales del adversario mediante proyectiles, sin riesgo terrestre para las personas que lo ejecutan.

En el entorno de seguridad de 2026, la distinción entre ambos se desdibuja, creando un escenario de Guerra Híbrida donde los ciberataques pueden abrir paso a una acción cinética o viceversa.
Guerra híbrida en el estrecho de Ormuz
Más allá, de los enfrentamientos armados, entre las operaciones No cinéticas se encuentran los Bloqueos Navales de pasajes estratégicos claves para el comercio internacional. Cuando este bloqueo necesita de un combate marítimo que lleve implícito la intercepción y destrucción de navíos de carga, se transforma en una acción cinética para cumplir con su objetivo. Estas acciones también marcan que la infraestructura energética y su transporte pueden ser otra forma de operaciones No cinéticas por la trascendencia que produce el acceso a los bienes que transporta.
De esta manera, al considerar las necesidades de materiales especiales provenientes de “tierras raras”, el consumo de gran cantidad de energía para los sistemas de IA hace que la obtención de minerales críticos sea la búsqueda potencial del momento. A fin de burlar las eventuales operaciones cinéticas de los pasajes clave se crearon “flotas fantasmas” que, con banderas de compromiso, evitan representar a sus verdaderos interesados. Sus armadores ejecutan operaciones NO cinéticas de propaganda para disimular sus destinos a fin de confundir sus derroteros finales.

También es necesario considerar operaciones No cinéticas al afectar los nodos que transmiten información entre continentes, vulnerables a acciones de hackeo desde lugares remotos, ocultos y de difícil detección, con la intención de interrumpir cualquier tipo de información, en especial la financiera, para provocar el colapso de todo tipo de organización.
Esto nos lleva a considerar también como acciones transnacionales NO cinéticas aquellas ejecutadas por el crimen organizado para asegurar su autonomía estratégica y evitar ser blanco de operaciones cinéticas por métodos tradicionales. El más común, ejecutado de diversas formas y en diferentes lugares, es el contrabando, caracterizado por tratar de eludir controles fronterizos mediante todo tipo de acciones consideradas entre las operaciones No cinéticas.
Operaciones militares diversas para un mundo complejo
En definitiva, en estos momentos, las nuevas tecnologías se emplean tanto en las fuerzas armadas como en grupos del crimen organizado, por ejemplo, con el uso de drones para vigilancia y también para acciones cinéticas.
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Por lo tanto, el diseño de las operaciones actuales debe considerar no solo acciones armadas, sino a la infraestructura energética, el ciberespacio e incluso el espacio exterior (guerra antisatélite) como un único teatro de operaciones integrado.
En este escenario, la guerra híbrida o hibridación se vuelve, en última instancia, la búsqueda de la decisión política mediante la combinación más eficiente de fuerza física y coerción digital.




