El Capítulo Argentino del Centro William J. Perry celebró el 9 de julio, el Día de la Independencia de la República Argentina, con un cocktail en El Ateneo y un panel encabezado por Carlos Marturet, Veterano de Guerra de Malvinas y secretario general de la asociación civil Instituto Belgraniano de la República Argentina, quién dio una mirada sobre la figura de Manuel Belgrano durante el proceso independentista.
El evento reunió a miembros de la institución, autoridades nacionales, agregados de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y personalidades destacadas del sector de seguridad y defensa.
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Del 1810 a 1816: El proceso independentista y la figura de Manuel Belgrano
Para comenzar, Carlos Marturet explicó la singularidad de la emancipación argentina de España: “Tenemos dos fechas patrias porque se entienden complementariamente. No se puede entender la independencia del 16 si no hablamos del 25 de mayo de 1810“. Sin embargo, advirtió que el éxito inicial de la Revolución de Mayo provocó un colapso geográfico inmediato: “En exactamente 42 días, lo que era un territorio de 4.800.000 kilómetros cuadrados quedó reducido a Buenos Aires y algunas de sus jurisdicciones. El resto desapareció. Perdimos todo porque desde Córdoba hasta el Alto Perú todo estaba en poder del enemigo”.
El panorama militar inicial era desolador debido a que las fuerzas profesionales se habían replegado en Montevideo. “Nos quedamos sin fuerzas militares y sin militares profesionales. Tuvimos que recurrir a los pocos milicianos que teníamos”, señaló.

Al referirse a la campaña de Manuel Belgrano en el Paraguay, Marturet reivindicó la figura del prócer frente a las críticas históricas por sus derrotas en Paraguarí y Tacuarí. Explicó que Belgrano debió enfrentar a un ejército realista muy poderoso y adaptado a la selva, con una capacidad de movilización de 7.500 hombres: “Las fuerzas que le ponen a disposición a Belgrano son apenas unos efectivos de 1.150 hombres que nunca tuvo realmente; siempre enfrentó las batallas con 600 hombres. No obstante eso, cuando volvió a Buenos Aires, tuvimos el atrevimiento de juzgarlo“.
El secretario del Instituto Belgraniano hizo hincapié en la dramática inestabilidad política que rodeó a la gesta emancipadora, definiendo a los sucesivos gobiernos -Primera Junta, Junta Grande, Triunviratos y el Directorio- como “gobiernos experimentales”.
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9 de julio: Los cuatro hombres fundamentales para la independencia
El secretario general de la asociación civil Instituto Belgraniano de la República Argentina aportó un dato contundente que ilustra el caos de la época: “Fuimos evolucionando desde gobiernos colegiados a gobiernos unipersonales. Tuvimos en total 42 ejecutivos en ese proceso. ¿Cómo se puede conducir un país con esta cantidad de personas? Eso es lo extraordinario y lo épico. Fuimos experimentando las formas de gobierno en un marco de guerra y rodeados de peligros”.
Al ser consultado sobre cómo se logró el éxito militar en medio de semejante confusión e inferioridad de recursos, Marturet fue categórico al señalar que la clave estuvo en la comunión de cuatro figuras fundamentales de nuestra historia.





“Hay un eje director, cuatro personas que se juntaron en la historia: Juan Martín de Pueyrredón en el gobierno, José de San Martín, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes. Ellos son el eje directriz del proceso de la independencia militar. Se pusieron de acuerdo para llevar esto adelante”, remarcó Marturet.
Para ilustrar la precariedad y el compromiso de estos líderes, Marturet recordó una célebre carta que el Director Supremo Pueyrredón le envió a San Martín mientras esté organizaba el Ejército de los Andes, donde tras detallarle el envío de pertrechos, le advirtió: “Y no me pida nada más, si no quiere enterarse usted que amanecí colgado de la torre de la fortaleza”.
Finalmente, Carlos Marturet concluyó rescatando la pureza de aquella gesta por encima de las divisiones posteriores: “Más allá de la ideología, lo más puro que tenemos nosotros en nuestra historia es el proceso de la independencia. San Martín les mandaba a decir a los diputados de Tucumán: ‘Declaren la independencia, seamos libres y lo demás no importa‘. El problema es que, a partir de 1820, ‘lo demás’ empezó a importar, y ahí empezamos a definir nuestras fronteras internas”.
En fotos, la celebración de la independencia de Estados Unidos y Argentina











