¿Un hackeo puede modificar una nota, exponer información sensible y golpear la reputación de una universidad? Los especialistas lo confirman. Pero, además, alertan que el problema no termina ahí: también puede afectar a la comunidad, su investigación y hasta las capacidades estratégicas de un Estado.
Sobre ese escenario expuso Daniel Esteban, veterano de la Guerra de Malvinas y secretario de Ciencias, Tecnología e Innovación de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), durante el primer Congreso de Ciberdefensa de Argentina, que tuvo lugar en la Facultad de Ingeniería del Ejército. Su presentación puso el foco en una pregunta concreta: ¿cómo puede una universidad proteger sus sistemas y, al mismo tiempo, preservar la apertura, la investigación y el intercambio académico que forman parte de su misión?
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El objetivo, explicó, no es únicamente evitar un ataque, sino lograr que la institución pueda prevenirlo, resistirlo, responder y recuperarse, incorporando además las lecciones aprendidas para fortalecer sus capacidades.

La experiencia de Esteban en Malvinas
El dato: Esteban, Veterano de Malvinas -condecorado con la medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate”– , fue exjefe de una compañía del Regimiento de Infantería 25 durante la guerra de 1982. Es decir, el actual secretario de la UNDEF llegó al Congreso de Ciberdefensa con una experiencia forjada en otro campo de batalla. Pues, en el Atlántico Sur, estuvo al frente de un grupo de hombres durante el desembarco argentino (en la histórica “Operación Rosario”), la defensa de San Carlos y el repliegue hacia Puerto Argentino. Cuatro décadas después, analiza un escenario diferente pero atravesado por algunos de los mismos desafíos: información, preparación, tecnología, resiliencia y capacidad de respuesta.
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Cabe destacar que a Esteban se le otorgó la medalla por haber ejecutado, al frente de una fracción de su compañía, acciones de combate ante un grupo de ingleses que se encontraban en absoluta superioridad material durante el desembarco en San Carlos. Pese a la desventaja, y con el grado de teniente primero, Esteban organizó a sus efectivos, les impartió las órdenes correspondientes y, juntos, le ocasionaron importantes bajas. Lo que siguió a aquel golpe y a la lucha en primera línea -relatado por el comandante británico Julián Thompson en el libro “Ni Pic Nic”– fue un duro repliegue de más de 72 horas. Al duro clima de las Islas, se sumó el constante hostigamiento por parte de los británicos.
En Malvinas, Esteban puso a prueba su liderazgo. Valió la pena, demoró el avance británico y, con sus hombres, llevó al 25 a la gloria.
Más allá de la tecnología, la ciberseguridad universitaria
Durante su exposición en el Congreso de Ciberdefensa, Daniel Esteban puso el foco en los desafíos que enfrentan las universidades frente a las amenazas digitales. El representante de la UNDEF acercó su propuesta: desarrollar herramientas para fortalecer la seguridad de sus sistemas.
En esa línea, contó que desde la UNDEF mejoraron las herramientas y métodos con un solo objetivo: evitar hackeos y hacer cada vez más fuertes y resilientes a las universidade.
Esteban también advirtió sobre los efectos que pueden tener los ataques digitales en la actividad académica y la reputación institucional. Entre las amenazas mencionó el ransomware, el robo de credenciales, la ingeniería social, las amenazas internas, el espionaje, los ataques a proveedores y la manipulación de información.
En ese contexto, sostuvo que la UNDEF no debería limitarse a protegerse, sino convertirse en “una institución universitaria de referencia nacional de investigación, formación y desarrollo de capacidades de ciberdefensa”.
La UNDEF, referente en ciberdefensa
Uno de los puntos centrales de la propuesta de Esteban fue la protección de la investigación y de la información que producen las universidades. Control de accesos, seguridad de los repositorios, protección de los investigadores, evaluación de socios externos y resguardo de la propiedad intelectual forman parte, según planteó, de una estrategia que también debe contemplar qué información puede difundirse y en qué momento. Pero esa protección, advirtió, tiene un límite: “No puede consistir en bloquear todo. Una universidad exclusivamente cerrada puede dejar sin cumplir su misión”, alertó.

El desafío, sostuvo, es encontrar “el equilibrio permanente entre seguridad, accesibilidad, investigación, actividades académicas y protección de derechos”.
Para la UNDEF, Esteban propuso avanzar hacia un sistema integral de ciberseguridad y ciberdefensa que articule gobierno, protección, respuesta, formación e investigación. El esquema contempla un comité de seguridad y ciberdefensa y responsables específicos para trabajar en prevención y detección, pero también una hoja de ruta que permita medir avances y corregir vulnerabilidades.
“Lo que no se puede medir, no se puede corregir”, señaló, al plantear indicadores vinculados con la protección de activos críticos, las vulnerabilidades y la adopción de mecanismos de seguridad por parte de los usuarios.
La propuesta se completa con un ciclo que, para Esteban, debe ser permanente: “Proteger, investigar, informar, innovar, transferir y nuevamente proteger”. En ese proceso, la ciberseguridad universitaria deja de ser una cuestión exclusivamente informática y pasa a involucrar la continuidad académica, la investigación, los derechos y la resiliencia institucional. El objetivo, resumió, “no es solo evitar ataques”, sino construir universidades capaces de prevenir, resistir, responder, recuperarse y aprender de cada incidente. Para una institución dedicada a la formación en defensa nacional, concluyó, ese desafío también se proyecta sobre el espacio digital.




