El CEO de OpenAI y el magnate sudafricano se enfrentan en un tribunal federal de Oakland en el juicio más explosivo del mundo tecnológico: $134.000 millones en juego, el futuro de la IA y una traición que, según Musk, tiene "proporciones shakespearianas".
Es exponente de la nueva derecha tecnocapitalista y uno de los mayores apoyos de Donald Trump en esta etapa en la Casa Blanca. Sus vínculos con el ICE, el Pentágono y su interés en el presidente argentino.
Los juicios contra Meta y el escándalo de Grok exponen una misma grieta: las plataformas tecnológicas construyeron sistemas optimizados para el engagement sin prever —o sin querer prever— que esa misma optimización podía convertirse en infraestructura para el daño. La regulación llega tarde, pero por primera vez llega con consecuencias reales.
Según el CEO de SpaceX, la compañía redefinió su hoja de ruta espacial para reconfigurar el rumbo de la exploración privada. Los detalles de su ambicioso plan.
La inteligencia artificial Grok, integrada en la red social X de Elon Musk, enfrenta investigaciones en la Unión Europea y el Reino Unido por la generación de deepfakes y contenidos ilegales.
En medio de una guerra por la inteligencia artificial, el magnate sudafricano causa revuelo con fuertes acusaciones y hasta incluso amenaza con demandar a la competencia.
Un informe revela que Starbase, la principal base operativa de SpaceX en Texas, registra una tasa de accidentes laborales hasta seis veces superior al promedio de la industria.