La visita del domingo al Monumental para ver el clásico River-Boca y la cena en la casa del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fueron apenas un anticipo para la principal cita desde la llegada de Peter Thiel a Buenos Aires. Este jueves, el presidente Javier Milei recibió en la Casa Rosada al magnate y actual copropietario de Palantir, una de las firmas emblemáticas en la nueva era de los algoritmos.
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Su fortuna personal asciende a 29.000 millones de dólares y ocupa el puesto 84 entre los más ricos del mundo, según la revista Forbes. Luego de cofundar PayPal junto a Elon Musk, creó su firma de capital de riesgo, Founders Fund, con sede en San Francisco. A través de ella, tiene participaciones en Facebook (fue su primer inversor externo), Airbnb, OpenAI (de cuyo creador y CEO, Sam Altman, fue mentor) y SpaceX, entre otras. A través de la Thiel Foundation, apoya a jóvenes emprendedores con subvenciones para desarrollar startups.

Si bien nació en Alemania, pasó parte de su niñez en Sudáfrica y en la vecina África del Sudoeste (actual Namibia), en los años del apartheid. Finalmente, se estableció con su familia en la urbanización de Forster City, en el condado californiano de San Mateo. Fue un talentoso alumno que se destacó en matemáticas y fue campeón infantil de ajedrez, antes de embarcarse en su aventura tecnológica. Actualmente, está casado con Matt Danzeisen, un ex vicepresidente del polémico fondo de inversiones Black Rock, con quien tiene dos hijas, nacidas a través de una gestación con vientre subrogado.
Peter Thiel: la oveja negra del Silicon Valley y muy cercano a Donald Trump
En su adolescencia, Peter Thiel abrazó las ideas libertarias de Any Rand. En la Universidad de Stanford, donde completó sus estudios de Filosofía, fue uno de los creadores del periódico universitario The Stanford Review, de tendencia conservadora y contrario a la corriente liberal dominante en esa casa de estudios.

Ya graduado, en 1995, escribió, junto a su colega David Sacks, el libro “El mito de la diversidad: multiculturalismo e intolerancia política en el campus”, en el que arremeten contra la supuesta intolerancia de las élites estadounidenses. “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”, publicó en 2009, en su manifiesto “La educación del libertario”.
En los años 90, Thiel cruzó su destino con el del joven programador Max Levchin, de ideas similares a las suyas. Con él, fundó Confinity, embrión de PayPal. Había sido pensada originalmente como un software de seguridad para dispositivos móviles, pero finalmente se convirtió en una plataforma para transferencias de dinero online. Fue el inicio de su exitosa carrera empresarial en el ámbito tecnológico.
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Fiel abanderado de Donald Trump, apoyó al entonces candidato anti-establishment en su primera campaña presidencial, en 2016, cuando fue uno de los oradores en la Convención Republicana que oficializó la postulación. Aunque afirmó que ese primer experimento de Trump en el poder fue “más loco” y “más peligroso” de lo que esperaba, volvió a acompañarlo en la última carrera presidencial.
Antes, en 2022, fue uno de los promotores de la carrera de J.D. Vance al Senado. A la postre, este último, también inversor tecnológico, se convirtió en el compañero de fórmula de Trump, en su regreso a la Casa Blanca. Desde el regreso del magnate republicano al gobierno, Palantir Technologies –la empresa de Peter Thiel y su socio Alex Karp– ha obtenido contratos en el gobierno federal por 113 millones de dólares. Prácticamente la mitad de los ingresos de la compañía Palantir provienen de este tipo de servicios ofrecidos brindados a Estados nacionales y subnacionales.




