En medio del Mundial 2026, Estados Unidos informó que abatió a Hector “Niño” Guerrero en un operativo conjunto con Venezuela. La muerte del líder del Tren de Aragua supone un hito en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, pero también en la nueva etapa que atraviesa Caracas tras la caída de Nicolás Maduro.
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Quién era “Niño Guerrero”, uno de los más buscados por Trump
Nacido el 2 de diciembre de 1983 en Maracay, estado de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores construyó su carrera criminal desde los primeros años de la década de 2000, cuando fue acusado de atacar policías y ejercer el microtráfico. En 2010 fue detenido por primera vez y enviado a la cárcel de Tocorón, donde rápidamente consolidó su liderazgo entre los presos. Tras una fuga en 2012 y una segunda detención en 2013, volvió a Tocorón para iniciar un nuevo camino en el crimen organizado
Desde prisión, “Niño Guerrero” transformó el Tren de Aragua en la organización delictiva más poderosa surgida en Venezuela en las últimas décadas. En febrero de 2018 fue condenado a 17 años de prisión por homicidios múltiples, tráfico de drogas y portación de armas.
Dentro de Tocorón, Guerrero Flores vivía en una casa de dos plantas, con piscina, campo de béisbol, salón de conciertos y un pequeño zoológico. Afuera, imponía toque de queda en Maracay y coordinaba operaciones en media docena de países. Cuando el gobierno venezolano tomó militarmente la prisión en septiembre de 2023, “Niño Guerrero” ya había huido con hombres, armas y dinero. Desde entonces era prófugo buscado por autoridades en toda la región.

Su modelo de expansión es un caso de estudio: siguió las rutas migratorias de los venezolanos que huían de la crisis económica, instaló células en Perú, Chile, Ecuador y Colombia, y diversificó su portafolio criminal para incluir extorsión, tráfico de personas, prostitución forzada, sicariato, narcotráfico y minería ilegal. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos la sancionó en julio de 2025 y estimó que la organización contaba con entre 2.700 y 5.000 miembros.
El Tren de Aragua también tejió alianzas estratégicas con otras organizaciones del crimen organizado regional. Entre sus socios más relevantes se encuentran el Primer Comando da Capital (PCC) de Brasil en la frontera venezolana, y diversas agrupaciones locales en Colombia, donde también tuvo enfrentamientos con el ELN por el control de rutas de narcotráfico en Cúcuta.
El operativo de Estados Unidos que cambió el mapa del crimen regional
El presidente Donald Trump anunció la eliminación de “Niño Guerrero” a través de su red Truth Social. “El Comando Sur de Estados Unidos realizó un ataque rápido y letal para eliminar al Niño Guerrero, del tristemente conocido Tren de Aragua”, escribió Trump, quien además publicó el video de la explosión que destruyó el edificio donde se encontraba el líder criminal.
El ataque tuvo lugar en Bolívar, en el sur de Venezuela, una zona históricamente asociada a la minería ilegal y al crimen organizado.
Lo que hace particular a esta operación es quiénes participaron. El Secretario de Defensa Pete Hegseth confirmó que el golpe se ejecutó “en plena colaboración con las fuerzas de seguridad venezolanas”.

Trump, por su parte, agradeció expresamente la cooperación de “nuestros amigos en Venezuela”, con quienes dijo estar “trabajando muy bien”. Es la primera vez desde la captura de Maduro que Washington y Caracas actúan conjuntamente de forma tan explícita y letal contra el crimen organizado.
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Un hito en la nueva relación Washington–Caracas
La operación contra Niño Guerrero no puede leerse de forma aislada. Ocurre apenas cinco meses después de la captura del expresidente Nicolás Maduro, detenido por la DEA en la madrugada del 3 de enero de 2026 en el marco de la operación “Determinación Absoluta” y extraditado a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína.
La caída de Maduro abrió una nueva etapa en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. El gobierno interino en Caracas, privado de su principal figura de poder, encontró en la cooperación con Washington una salida pragmática a su aislamiento. La eliminación de Niño Guerrero es el resultado más visible de esa nueva dinámica: una acción conjunta en territorio venezolano que habría sido impensable hace un año.
Para Trump, el operativo también tiene una dimensión política interna. Desde el inicio de su segundo mandato, su administración designó al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera, invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para justificar deportaciones masivas de venezolanos, y ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por información sobre Guerrero Flores.

De esta forma, la muerte de uno de los criminales más buscados de Sudamérica es la coronación de una estrategia de seguridad que el gobierno de Trump presentó como prioritaria.
Un golpe profundo a la estructura del Tren de Aragua
La eliminación del líder de la organización criminal no garantiza su desaparición, ya que el hermano de Guerrero Flores y segundo al mando del Tren de Aragua, Jason Robert Guerrero Flores, fue detenido en Barcelona en marzo de 2024.
Por otro lado, otros lugartenientes como “Wilmer Guayabal”, “Santanita” y “Johan Petrica” figuran en listas de búsqueda internacionales. La pregunta ahora es si alguno de ellos tiene la capacidad de reunificar una organización que pierde cohesión desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca
Para Estados Unidos, Venezuela y el resto de Sudamérica, la muerte de Héctor “Niño” Guerrero es una oportunidad política y operativa en materia de seguridad, con un hito que alienta a más y mayores políticas contra el crimen organizado y el narcotráfico.




