Estados Unidos reactiva su estrategia militar con Ecuador contra el crimen organizado y el narcotráfico en América Latina con nuevas sanciones a personas y empresas, y la visita del jefe del Comando Sur, el general de Marines Francis L. Donovan, con la promesa de nuevas operaciones fronterizas.
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Un frente doble contra el crimen organizado transnacional
La relación de cooperación en defensa y seguridad entre Estados Unidos y Ecuador atraviesa un punto de máxima aceleración. A través de una estrategia combinada de asfixia financiera y despliegue operativo, Washington volvió a colocar al país andino en el centro de su política regional para el hemisferio occidental.
Este movimiento responde al fortalecimiento del nexo entre bandas delictivas ecuatorianas como Los Choneros y Los Lobos con carteles mexicanos de alcance global, entre los que destacan el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos hizo oficial un paquete de sanciones dirigido contra la infraestructura logística del narcotráfico en Ecuador.

La medida abarca quince objetivos estratégicos que incluyen a ocho personas y siete empresas radicadas en el país, además del bloqueo de diez embarcaciones pesqueras. Esta flota, concentrada principalmente en las cercanías de Manta, utilizaba la fachada de la pesca legítima para abastecer y transferir cocaína a lanchas motoras que navegaban por el Pacífico Oriental hacia México y Norteamérica.
Entre los principales implicados figura la firma familiar Arcasdenoe, S.A., operada por la familia Mero Mero, así como coordinadores logísticos atribuidos a las estructuras de Los Choneros y Los Lobos responsables del traslado mensual de toneladas de droga.
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El Comando Sur regresó a Ecuador y analiza nuevas operaciones
En el plano militar, el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, general de Marines Francis L. Donovan, encabezó en Quito su tercera visita oficial a territorio ecuatoriano en menos de seis meses. La presencia del alto mando norteamericano se dio en el marco de la puesta en marcha de la Joint Task Force–Western Hemisphere, una nueva fuerza de tarea concebida como el brazo operativo para coordinar la ofensiva contra los carteles continentales.
Durante la agenda de trabajo, Donovan sostuvo encuentros de alto nivel con el ministro de Defensa ecuatoriano, Gian Carlo Loffredo, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Henry Santiago Delgado Salvador.

En estas reuniones se reafirmó el papel de Ecuador como un socio prioritario dentro del Escudo de las Américas, consolidando un esquema de cooperación operacional de largo alcance.
El afianzamiento militar de Estados Unidos en Ecuador se apoya en instrumentos jurídicos e intervenciones operativas ejecutadas en el marco del conflicto armado interno declarado por el presidente Daniel Noboa.
El Ejecutivo ecuatoriano reguló recientemente la permanencia temporal de hasta 180 días para militares, personal civil y contratistas del Departamento de Defensa amparados en el Estatuto de las Fuerzas.
Este respaldo legal complementa acciones bilaterales ya concretadas, como los operativos conjuntos desplegados en la frontera norte contra campamentos de los Comandos de la Frontera, reafirmando una alianza estratégica orientada a neutralizar las rutas del narcotráfico regional.




