El avance del Tren de Aragua en América Latina mantiene en alerta a los organismos de inteligencia y fuerzas de seguridad de la región. En el caso de Brasil, la megabanda nacida en la cárcel de Tocorón aprovecha la porosidad de la frontera sur de Venezuela para expandir sus negocios ilícitos en el país vecino.
Para entender el verdadero impacto de esta organización en territorio brasileño, el experto Alexander Ferreira —especialista en Inteligencia, Ciberdefensa, Asesor Estratégico en el Sistema Integrado de Monitoreo de Fronteras (SISFRON) del Ejército Brasileño y representante de la Red de Expertos y Analistas Latinoamericanos (R.E.A.L.)— analiza la dinámica del grupo criminal venezolano.
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Expansión del Tren de Aragua en Brasil, ¿cómo opera en el país?
A diferencia de la consolidación territorial que la organización ha mostrado en Venezuela o en países andinos como Chile, Perú y Colombia, la presencia del Tren de Aragua en Brasil responde a una estrategia de penetración progresiva.
“La presencia del Tren de Aragua en Brasil aún no alcanza el nivel de consolidación territorial observado en Venezuela o en algunos países andinos, pero existen evidencias de su expansión gradual mediante células o individuos vinculados a la organización que operan en actividades delictivas transnacionales”, explica Alexander Ferreira.
El especialista del SISFRON detalla que las fuerzas de seguridad han identificado los mecanismos de penetración del grupo: “Las investigaciones desarrolladas por las fuerzas de seguridad brasileñas indican que la organizaciónbusca aprovechar los flujos migratorios, la extensa frontera amazónica y las rutas utilizadas por otras redes criminales para facilitar el tráfico de personas, la explotación sexual, la extorsión, el lavado de activos y, en algunos casos, el narcotráfico”.
En lugar de disputar el control de favelas o barrios mediante la confrontación armada, el grupo opera como un facilitador de economías ilícitas.

“En Brasil, el Tren de Aragua no actúa como una organización dominante del crimen organizado. Su estrategia parece orientarse más hacia la cooperación, la infiltración y el aprovechamiento de estructuras criminales ya existentes que a la confrontación directa por el control territorial. De esa manera, el principal interés del Tren de Aragua en Brasil radica en consolidar corredores logísticos para actividades ilícitas de alcance regional”.
La peligrosa cercanía del Tren de Aragua con el PCC y el Comando Vermelho
Una de las principales interrogantes de la inteligencia regional es si el Tren de Aragua ha sellado alianzas estructurales con las grandes facciones del crimen organizado en Brasil, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) o el Comando Vermelho (CV).
Sobre este aspecto, Ferreira enfatiza que la evidencia disponible descarta, por el momento, un acuerdo de gran escala. “Diversas investigaciones apuntan a la existencia de contactos con organizaciones criminales locales, principalmente para facilitar el tránsito de personas, mercancías ilícitas y recursos financieros. No obstante, hasta el momento no existen evidencias públicas concluyentes que indiquen una alianza estructural o permanente con las principales organizaciones criminales brasileñas, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) o el Comando Vermelho (CV). Más bien, las relaciones observadas parecen responder a intereses operacionales y oportunidades circunstanciales”.
El experto en seguridad señala que esta red de contactos informales le permite al Tren de Aragua sacar provecho de la dimensión continental del país para conectar rutas continentales, tanto al norte como al sur.
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El Impacto en la Frontera Norte: Roraima y Amazonas en el centro de la crisis
El impacto directo de la organización se concentra en los estados fronterizos del norte de Brasil, donde la geografía juega un rol determinante.
“El impacto es particularmente significativo en los estados fronterizos del norte, especialmente en Roraima y, en menor medida, en Amazonas. La frontera entre Brasil y Venezuela presenta características geográficas que dificultan el control permanente: grandes extensiones selváticas, baja densidad poblacional y múltiples pasos informales favorecen la movilidad de actores ilícitos”, definió Ferreira.

Otro aspecto que se suma a la situación fronteriza es la crisis migratoria venezolana, que “incrementó el número de personas que cruzan la frontera, lo que supone un desafío adicional para las autoridades brasileñas, que deben distinguir entre migrantes vulnerables y posibles integrantes de organizaciones criminales”. Este escenario aumenta la complejidad de las tareas de inteligencia, de identificación biométrica, de cooperación policial y de control migratorio.
Frente a un fenómeno transnacional que supera el ámbito de la seguridad pública tradicional, Alexander Ferreira sostiene que las respuestas aisladas de cada Estado resultan insuficientes para frenar el avance del crimen organizado.
“Desde una perspectiva estratégica, la principal preocupación no es únicamente la presencia física del Tren de Aragua, sino la convergencia de organizaciones criminales transnacionales que operan a través de las fronteras amazónicas. Este fenómeno incrementa la capacidad logística del crimen organizado, diversifica las economías ilícitas y dificulta la respuesta estatal cuando las acciones se limitan al ámbito nacional”.
Para contrarrestar la convergencia criminal entre el Tren de Aragua y actores locales, el analista del SISFRON concluye que las prioridades operativas deben apoyarse en la integración tecnológica y el trabajo interagencial entre países.




