En la última cumbre del Mercosur en Paraguay, la seguridad pública le arrebató el protagonismo a los aranceles y las cuotas de exportación. En un escenario regional complejo, los Jefes de Estado de los países miembros y asociados firmaron una declaración conjunta que busca fundar una verdadera etapa contra el crimen organizado y el narcotráfico.
La premisa que unificó a los discursos fue tajante: el crimen organizado transnacional no respeta soberanías y ningún país del continente puede ganar esta batalla en solitario.
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El debut de Kast en el Mercosur: ofensiva contra el crimen organizado
La cita en Luque significó el debut internacional en este bloque del presidente de Chile, José Antonio Kast, siendo esta su primera cumbre del Mercosur desde que asumió la conducción del país trasandino. Lejos de adoptar una postura de mera observación por su condición de mandatario recién ingresado a la mesa grande regional, Kast tomó un rol protagónico con una exposición de 15 minutos centrada exclusivamente en la crisis de seguridad colectiva.

Kast advirtió a sus pares de manera categórica que “no hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado“. Bajo esa lógica, el mandatario chileno propuso una hoja de ruta con metas y plazos concretos para asfixiar al narcotráfico, el tráfico de armas y el lavado de dinero mediante el intercambio directo de inteligencia entre policías y fiscalías, además de una gestión estrictamente integrada de las fronteras comunes.
Daniel Noboa: el caso de Ecuador y el llamado a unir seguridad y comercio
La presencia del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aportó la perspectiva de una de las naciones que con mayor crudeza enfrentó la ofensiva de las bandas narcocriminales en el último tiempo. En su intervención, Noboa fue enfático al señalar que la integración regional es hoy “más urgente que nunca” frente a un flagelo transnacional que ignora límites geográficos.
El mandatario ecuatoriano instó al bloque a estrechar filas tanto en materia comercial como en el intercambio operativo. Aseguró que su administración combate el flagelo con “toda la fuerza del Estado” y remarcó que se trata de un escenario bélico en el que las naciones de Sudamérica deben actuar de manera coordinada para evitar el aislamiento.
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Alianza estratégica: Uruguay liderará los esfuerzos en seguridad
El giro estratégico hacia la seguridad ya se venía gestando desde las reuniones técnicas preparatorias.
Uruguay asumió la presidencia pro tempore del bloque recogiendo el guante y colocando a la seguridad en la cima de sus prioridades para el próximo semestre. El presidente Yamandú Orsi adelantó que Montevideo liderará una reforma para integrar los sistemas de información policial y reforzar la vigilancia operativa, con especial foco en las vulnerables zonas de frontera. A este reclamo se sumó el boliviano Rodrigo Paz, consolidando un frente común que busca transformar al Mercosur en un verdadero escudo regional frente a las mafias.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, fue el encargado de delinear formalmente la hoja de ruta que guiará los pasos del bloque bajo el mandato de Montevideo. Lubetkin remarcó que el combate a las mafias será una “idea fuerza” de la nueva gestión, señalando la urgencia de dar un salto de calidad institucional en la materia.

Entre las medidas específicas anunciadas de cara al próximo semestre se destaca el plan prioritario para recuperar de manera activa la cooperación con Interpol, optimizar los canales de comunicación de seguridad entre los socios del bloque e integrar tecnologías para blindar los pasos fronterizos. De esta manera, Uruguay busca dotar de herramientas operativas reales al compromiso político sellado por los mandatarios en Paraguay.
En los márgenes de la cumbre general, las coincidencias entre las nuevas administraciones regionales no tardaron en traducirse en acciones pragmáticas. En un paso clave que complementa el acuerdo multilateral del bloque, Chile y Uruguay aprovecharon la cita de Asunción para destrabar una mesa de trabajo conjunta enfocada de forma directa en el avance transfronterizo de las redes del narcotráfico.
Este acercamiento bilateral estratégico busca agilizar la cooperación mutua, permitiendo el cruce inmediato de datos sobre cargamentos marítimos sospechosos, nuevas rutas del tráfico en el Cono Sur y perfiles de organizaciones delictivas activas. La articulación sella el compromiso de ambos países por materializar, mediante convenios específicos, la anhelada arquitectura regional de seguridad discutida en la cumbre del Mercosur.




