La muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero“, máximo líder del Tren de Aragua (TdA), marca un hito en la lucha contra el crimen organizado en América Latina. Sin embargo, la historia y la teoría del narcotráfico demuestran que la resiliencia es un factor a tener en cuenta.
Edgardo Glavinich, Director Ejecutivo de la Fundación Sherman Kent, brindó su análisis sobre cómo podrían cambiar las rutas del tráfico de drogas en Latinoamérica y el Caribe.
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“Niño Guerrero”: El descabezamiento del Tren de Aragua y el “Efecto Hidra”
La caída de un gran capo suele celebrarse como un éxito definitivo, pero la literatura sobre la kingpin strategy (estrategia de descabezamiento) sugiere lo contrario. Lejos de clausurar las operaciones del Tren de Aragua, el abatimiento de “Niño Guerrero” abre un escenario de debilitamiento táctico a corto plazo, seguido de una fragmentación e incremento de la violencia a mediano plazo.
El especialista Edgardo Glavinich explica que este fenómeno se conoce como el efecto hidra. “La baja del líder no clausuraría al Tren de Aragua, sino que abriría un reacomodamiento previsto por toda la literatura sobre descabezamiento. La kingpin strategy produciría un debilitamiento táctico y en el mediano plazo conllevaría a una fragmentación e incremento de la violencia, el denominado ‘efecto hidra'”.

Glavinich señala que el crimen organizado y el narcotráfico de la región responden a estos golpes mediante un repertorio de conductas ya conocido:
- Atomización en facciones: Un espejo de lo ocurrido en México tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024.
- Estructura de franquicia: Mutar hacia modelos más profesionales y menos dependientes de un jefe único.
- Diversificación de rentas: Desplazar o complementar el negocio con la minería ilegal, la extorsión y la trata de personas.
- Transnacionalización y negociación: Aprovechar los flujos migratorios, negociar con sectores del Estado o, en casos extremos, buscar una mutación política.
En este caso concreto, el Tren de Aragua cuenta con las condiciones ideales para este reacomodamiento. Actualmente, dos de sus jefes principales siguen en libertad: “Petrica”, atrincherado en la zona aurífera de Las Claritas (Venezuela), y “Giovanny”, pieza clave de la expansión en Colombia. Esto, sumado a una arquitectura celular y un modelo de absorción altamente replicable, garantiza su continuidad.
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Narcotráfico: Colombia frente a un escenario adverso
El mercado del narcotráfico no se destruye, solo se transforma. La presión en ciertas zonas geográficas genera un “efecto globo”: se presiona un punto y el flujo se infla en otro.
Hacia abril de 2026, la campaña marítima de Estados Unidos en el Caribe, registrando más de 50 ataques a embarcaciones, paralizó temporalmente esos corredores que alimentan principalmente al mercado europeo. Como consecuencia, el flujo se desplazó hacia el Pacífico, utilizando las vías de Colombia y México, por donde transita actualmente cerca del 74% de la cocaína con destino a los Estados Unidos.

El territorio colombiano se perfila como la principal damnificada indirecta de este reordenamiento por dos factores críticos. En un principio, el contexto local de la “Paz Total” habría aliviado la presión sobre estructuras como el Clan del Golfo, debido a la suspensión de órdenes de captura a 29 cabecillas y la implementación de Zonas de Ubicación Temporal.
Sumado a esto, la presión en territorio venezolano podría empujar hacia Colombia a los flujos y cuadros remanentes del Tren de Aragua, especialmente con alias “Giovanny” operando en la zona.
Todo esto ocurre en un escenario político complejo tras la victoria de Abelardo de la Espriella, de cara a una transición presidencial que podría realinear las políticas de Bogotá con Washington en materia de seguridad.
La muerte de “Niño Guerrero” altera el tablero, pero no el juego. Para Edgardo Glavinich, el Tren de Aragua posee una estructura lo suficientemente flexible y franquiciada para sobrevivir a su fundador. Mientras la demanda global permanezca inalterada, las rutas del narcotráfico en Latinoamérica seguirán demostrando su capacidad más peligrosa: la de mutar, cambiar de geografía y adaptarse a la presión internacional.




