Israel anunció otro golpe en la estructura de poder de Irán. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman haber matado a Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y figura clave del régimen iraní, que acumuló poder durante décadas y se destacó por sus fuertes declaraciones contra Estados Unidos y su rol en la estrategia militar y diplomática de Teherán.
Israel afirma que Alí Larijani murió en un bombardeo
Según autoridades israelíes, el bombardeo formó parte de una ofensiva dirigida contra la cúpula política y militar iraní. La muerte de Larijani representaría uno de los golpes más importantes contra Teherán desde el inicio del conflicto, aunque Irán aún no confirmó oficialmente su fallecimiento.
El ataque ocurre en un contexto de máxima tensión tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta con misiles y drones en toda la región.
Alí Larijani fue una de las figuras más influyentes del sistema político iraní durante más de dos décadas, con una gran incidencia en organismos claves.
Alí Larijani contaba con un amplio recorrido en el esquema de poder del régimen de losm Ayatolás en Irán y era un asesor cercano al fallecido líder supremo Alí Jamenei.
Entre los principales cargos que ocupó se destacan:
Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, uno de los puestos más estratégicos del país.
Expresidente del Parlamento iraní (Majlis) entre 2008 y 2020.
Negociador nuclear jefe de Irán en etapas clave del conflicto con Occidente.
Asesor cercano del fallecido líder supremo Alí Jamenei.
Era considerado un dirigente con fuerte peso político y capacidad de articulación entre el ala militar, religiosa y diplomática del régimen, especialmente con la Guardia Revolucionaria, el brazo militar más poderoso de Teherán.
Estuvo al frente del aparato represivo de las últimas protestas masivas que se produjeron en Teherán y que dejaron un saldo de entre 7.000 y 36.000 civiles muertos, cifra que varía al no tener una oficial proveniente del gobierno iraní.
En las últimas semanas, había vuelto a ocupar un rol central en el núcleo duro del poder en Irán tras la muerte de Alí Jamenei y en medio de la guerra con Estados Unidos e Israel. Con influencia en la toma de decisiones, era una voz importante en materia de seguridad nacional, estrategia militar, política exterior y en las relaciones con aliados regionales.
Durante la escalada del conflicto, Larijani adoptó un tono duro contra Estados Unidos, al igual que otros miembros del régimen de los Ayatolás. Había calificado al presidente Donald Trump como “símbolo del saqueo colonialista” y acusó a la Casa Blanca de caer “bajo la influencia de Israel”, a raíz del reciente conflicto en Medio Oriente.
Fuerte en ámbitos como seguridad nacional y diplomacia, Alí Larijani era una de las caras visibles para los vínculos diplomáticos con países alaidos con Rusia.
Con una retórica fuerte contra Estados Unidos, el jefe de seguridad de Irán fortaleció la imagen interna del régimen de los Ayatolás al prometer respuestas devastadoras a los ataques de Washington y Tel Aviv en el mayor momento de debilidad.
De confirmarse su muerte, la pérdida de Alí Larijani sería un golpe significativo para la estructura de poder iraní, que podría encaminarse a un debilitamiento del liderazgo político, acentuado por la incertidumbre sobre la salud del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei.
En un momento complejo para el régimen de los Ayatolás, Irán podría atravesar un impacto en la coordinación militar frente al conflicto con Estados Unidos e Israel que lo obligaría a realizar una reconfiguración del mando estratégico.
La visita a Rumania del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, marcó un nuevo paso en la cooperación entre ambos países. Durante el encuentro con su par rumano, Nicusor Dan, se firmaron varios acuerdos destinados a reforzar la colaboración de defensa y energía en el contexto de la guerra entre Ucrania y Rusia.
El entendimiento refleja el creciente alineamiento entre ambos países en materia de seguridad regional. Para Kiev, la cooperación con Bucarest es clave para sostener su capacidad militar y fortalecer la infraestructura crítica frente a los ataques rusos.
Cooperación en defensa: entre la producción de drones y una mayor alianza militar
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la producción de drones ucranianos en territorio rumano, un proyecto que busca aumentar la disponibilidad de estos sistemas en el frente de guerra. Los drones se convirtieron en una de las herramientas fundamentales del conflicto, tanto para tareas de vigilancia como para ataques de precisión. El proyecto tiene un costo estimado de 200 millones de euros.
La fabricación en Rumania permitirá acelerar los tiempos de producción y garantizar un suministro más estable, por lo que Ucrania evita lasdificultades logísticas que implica producirlos únicamente en su territorio mientras continúa la guerra. Además, facilitará el acceso a componentes y tecnología provenientes de la industria europea.
El plan propone que drones que originalmente sólo se fabricaban en Ucrania, también comiencen a producirse en suelo rumano.
El plan contempla la participación directa de la industria de defensa rumana, así como programas de cooperación tecnológica y capacitación de personal especializado. De esta forma, ambos países buscan desarrollar una red industrial que fortalezca la capacidad militar regional, sobre todo ante la amenaza rusa a todo el continente europeo.
Además de la producción de drones, el acuerdo incluye otros mecanismos de cooperación militar, como el intercambio de información, entrenamiento conjunto y apoyo logístico. Estas medidas apuntan a mejorar la coordinación entre los dos países en materia de seguridad.
En este sentido, Rumania se consolidó como uno de los socios regionales más importantes de Ucrania. Desde el inicio de la guerra, Bucarest brindó asistencia humanitaria, en defensa y en materia económica, mediante financiamiento e inversiones, con una ayuda total estimada de 1500 millones de euros.
El fortalecimiento de esta relación también tiene una dimensión estratégica para Europa del Este. Ambos gobiernos consideran que una mayor cooperación en defensa contribuye a reforzar la estabilidad en la región del Mar Negro, una zona clave desde el punto de vista geopolítico y comercial.
Ucrania y Rumania: la coordinación en materia de energía
Por otra parte, el acuerdo también contempla el fortalecimiento de la cooperación en cuestiones de energía entre ambos países. En particular, se prevé la construcción de dos nuevas líneas de transmisión eléctrica que conectarán los sistemas energéticos de Ucrania y Rumania.
Con estos nuevos acuerdos, Ucrania y Rumania fortalecen su vínculo estratégico.
Estas infraestructuras permitirán mejorar el flujo de electricidad entre ambos países y reforzar la estabilidad de la red ucraniana, que sufrió repetidos daños por ataques rusos contra centrales y subestaciones.
De esta manera, la interconexión energética también facilitará una mayor integración de Ucrania con el sistema eléctrico europeo, lo que contribuiría a garantizar el suministro y reducir la vulnerabilidad del país en un contexto de guerra prolongada.
El 17 de marzo de 1992 quedó grabado como una de las jornadas más dolorosas de la historia reciente argentina. Aquella tarde, una explosión sacudió el centro de Buenos Aires y cambió para siempre la percepción de seguridad en el país: un coche bomba destruyó la sede de laEmbajada de Israel, en la esquina de Arroyo y Suipacha, introduciendo por primera vez el terrorismo internacional en la vida cotidiana de los argentinos.
“La primera vez no se olvida”: una campaña para reactivar la memoria colectiva
En el marco de un nuevo aniversario del atentado de 1992, comenzó a difundirse una iniciativa de concientización impulsada por la Embajada de Israel bajo el lema “La primera vez no se olvida”. La campaña busca promover la reflexión sobre la memoria social y la importancia de recordar hechos que marcaron la historia contemporánea.
La propuesta se apoya en una idea universal: las primeras experiencias en la vida dejan huellas profundas. A partir de ese concepto, una pieza audiovisual recorre momentos significativos como el primer día de escuela, el abrazo de una madre con su hijo o un primer beso. La narrativa, sin embargo, introduce un contrapunto inesperado: otra “primera vez”, la del primer ataque terrorista internacional que sufrió la Argentina.
La iniciativa combina intervenciones en el espacio público con acciones en entornos digitales. Afiches y piezas gráficas con la frase “La primera vez no se olvida” invitan al público a escanear un código QR que dirige a un sitio desarrollado por la Embajada de Israel. Allí se reúne material audiovisual y recursos pedagógicos pensados para abordar el atentado desde una perspectiva educativa y de memoria histórica.
En un contexto internacional atravesado por conflictos y tensiones geopolíticas, la apelación a la memoria colectiva se plantea como un llamado a la conciencia histórica y a la responsabilidad social. Porque, más allá del paso del tiempo y de los intentos por relegarlo al olvido, aquel primer ataque terrorista que golpeó a la Argentina dejó una marca indeleble.
El conflicto en Medio Oriente, encendió las alertas en el Cuartel General de Naciones Unidas en Chipre, donde la ONU mantiene una de sus misiones de paz más emblemáticas tras la disputa que, desde hace décadas, enfrenta a las comunidades turco y grecochipriotas en el Mediterráneo oriental. Esta vez, el motivo no son incursiones en la buffer zone (la zona de amortiguamiento del conflicto que los cascos azules, entre ellos, un gran número de argentinos, deben controlar y patrullar), sino un ataque de drones -atribuido a Hezbollah- a una de las bases del Reino Unido en ese punto del planeta.
En esas mismas instalaciones de la ONU en Nicosia, desde donde se monitorea la seguridad de la isla, una unidad operada por helicópteros, pilotos y mecánicos de la Fuerza Aérea Argentina, conocida como UNFLIGHT, está lista para proporcionar apoyo aéreo a los cascos azules desplegados en Chipre.
Cada mañana, pilotos, mecánicos y especialistas comienzan la jornada con un briefing operativo para definir las misiones del día. Con tres helicópteros, dos Hughes 500 y un Bell 212, y un equipo de 35 efectivos militares, la UNFLIGHT realiza patrullas de observación, evacuaciones médicas, misiones de búsqueda y rescate, y vuelos de apoyo logístico en la franja desmilitarizada que separa a las dos comunidades de la isla. A cargo de las tripulaciones, el vicecomodoro Gastón Federico Ortíz.
“El rol específico del componente aéreo dentro de la misión de paz es, básicamente, proveer apoyo aéreo a todos los componentes de UNFICYP, ya sea militar, policial y civil, durante las actividades de rutina u operaciones de emergencia (diurnas y nocturnas), dentro de la llamada zona de amortiguamiento (o buffer zone)”, cuenta en un mano a mano con DEF.
El comandante de Operaciones Conjuntas del EMCO, general Héctor Tornero, junto al vicecomodoro Ortíz en las instalaciones de la UNFLIGHT (Foto: Marcelo Gasparini- EMCO)
El dato: la UNFLIGHT opera desde un lugar que parece detenido en el tiempo, el antiguo Aeropuerto de Nicosia. Solía ser la principal puerta de entrada a Chipre hasta 1974: tras la invasión turca, la terminal aérea cerró sus puertas y, al quedar dentro de la zona de amortiguamiento controlada por Naciones Unidas, sus salas quedaron vacías. Los aviones abandonados, aún visibles, son los testigos del paso del tiempo, de la división que aún atraviesa a la isla y de las operaciones aéreas que llevan adelante los pilotos argentinos.
En Chipre: misiones aéreas con helicópteros y pilotos argentinos
-¿Cómo está compuesta la UNFLIGHT?
-Esta unidad está compuesta por 35 personas y 3 helicópteros, dos Hugues 500 y un Bell 212. Tenemos ocho pilotos,un jefe de mantenimiento, un oficial logístico, un oficial y un suboficial para rescate, 10 mecánicos aeronáuticos (divididos en cada sistema de armas), tres mecánicos electrónicos, dos operadores de carga (que cumplen doble función, porque también son los que hacen el trabajo del Fly Following Center), dos especialistas de carga de combustible y seis efectivos para el servicio de extinción contra incendio.
-¿Cómo cambió la dinámica de la misión en los últimos años?
-La Fuerza Aérea Argentina posee el empleo de esta unidad aérea desde el año 1994, hace 32 años. A lo largo de ese tiempo, hubo cambios significativos, sobre todo en la cantidad de personal y de medios que la Fuerza despliega en esta misión. Desde el año 2006 se mantiene la configuración de tres helicópteros. Antes existieron otras, de dos, tres y hasta cuatro aeronaves. Finalmente, se volvió a la opción de tres helicópteros, dos Hughes y un Bell 212, que es la más adecuada para esta misión.
Por otro lado, a partir del año 2019, se pasó de 29 personas a 35, ya que tenemos la responsabilidad de lucha contra incendio para los sistemas de aviación y dentro de lo que es el área protegida las Naciones Unidas, en donde se encuentra el Cuartel General de la misión. Las tareas siguen siendo las mismas en pos de mantener el status quo de la misión.
Los pilotos argentinos operan con helicópteros Bell 212 y Hugues 500 desde las instalaciones de la ONU en Nicosia, Chipre (Foto: DEF)
-¿Cuáles son las características de los helicópteros que emplean?
-Aquí contamos con dos tipos de aeronaves, el Bell 212 y el Hugues 500. El primero es una aeronave bimotor y bipala que tiene la posibilidad de volar con piloto y copiloto, tanto en vuelos diurnos como nocturnos. Esta aeronave puede transportar mayor cantidad de personal o heridos y pacientes (se pueden llevar tres camillas de forma simultánea y hasta 10 pasajeros). Este helicóptero también puede emplear una grúa para situaciones en las que sea necesario extraer al personal (y no se pueda aterrizar). El Hugues 500, por su versatilidad, puede realizar vuelos de patrullaje y observación. Es un helicóptero que cuenta con una cabina mucho más abierta, lo que se traduce en mayor visibilidad. En definitiva, un mejor entorno para los observadores militares.
Ambas aeronaves pueden transportar heridos o pacientes y son muy efectivos para todas las tareas asociadas a la UNFLIGHT. Todas las inspecciones técnicas de las aeronaves se realizan en el área de misión, bajo diferentes canales que esta unidad tiene con el Comando de Material de la Fuerza Aérea Argentina.
“Estamos en alerta H24, los 365 días del año”
-¿Cómo es un día típico para la UNFLIGHT?
-El personal se levanta aproximadamente a las 6 de la mañana, media hora después, puede tener su desayuno. De esa manera, a las 7 podemos tener la presentación rutinaria en la unidad aérea. Posteriormente, hacemos el briefing general -conducido por el Oficial de Operaciones, o Air Planning Oficcer– con cada uno de los responsables de las diferentes áreas. Todos los elementos aportan al vuelo. Luego, cada uno se aboca a las tareas asignadas.
La tripulación debe encontrarse con los pasajeros y, media hora antes del vuelo, hacen el briefing, tanto el de seguridad como el operativo, para saber exactamente qué es lo que se busca. Finalizado el vuelo, se realiza el debriefing y se chequea a la máquina para dejarla en condiciones para la siguiente operación. Por supuesto, cada uno de los responsables de las áreas están en constante trabajo con sus procedimientos operativos estandarizados para mantenerlos actualizados y trabajar directamente con los enlaces en los diferentes componentes de manera de mantener siempre actualizadas las tareas y las responsabilidades de cada uno.
Nosotros estamos en alerta H24, los 365 días del año. Somos el único componente aéreo que tiene la misión y siempre estamos amparados bajo un nivel de seguridad operacional elevado, debido a que nuestras tripulaciones deben cumplir con los cursos requeridos por Naciones Unidas. A su vez, somos monitoreados y asistidos por un oficial de seguridad aérea denominado Military Air Safety Officer (MASO), un oficial de la Fuerza Aérea que se encuentra en el Cuartel General.
“Todas las semanas se trabaja para mejorar los tiempos de reacción”, detalla Ortíz en relación al margen que tienen para, a partir de un requerimiento, preparar los helicópteros para volar (Foto: Marcelo Gasparini-EMCO)
-Antes, debo aclarar que esta unidad tiene la responsabilidad y la obligación de acudir a cualquier llamado que provenga del centro de operaciones, alojado en el Cuartel General de la misión. Por ende, si requiere un vuelo inmediato, tenemos que estar, como máximo, a los 30 minutos en el aire. Si el requerimiento sucede fuera del horario, el margen es de 45 minutos.
Hace muy poquito tuvimos una rotación importante del personal, el 75% de los efectivos de esta unidad estaban recién arribados. Entonces, hicimos un ejercicio fuera del horario de trabajo: pese a que contábamos con 45 minutos para poner el helicóptero en condiciones de estar en el aire, logramos hacerlo en 22. Por supuesto, todas las semanas se trabaja para mejorar los tiempos de reacción.
-¿Qué es lo más desafiante de este destino?
-Para cada uno de los integrantes de esta unidad aérea, y en particular para mí, como jefe, la misión de la UNFICYP es un desafío muy positivo. No solamente por llevar a cabo las operaciones que exige esta misión a través del componente militar, sino también por tener a cargo un equipo de trabajo de excelencia que permite cumplir con cada una de las tareas asociadas. En lo particular, es un orgullo poder estar aquí. Anteriormente tuve la suerte de participar en varias misiones de paz como integrante de la Fuerza Aérea, ya estuve en Chipre y también en Haití. Eso hace que uno tenga un mejor desenvolvimiento a la hora de cumplir con roles exigentes, como el de jefe de Unidad.
De todas maneras, cada uno de los hombres y mujeres de esta unidad tienen la capacidad para trabajar libremente y bajo una cadena de comando para realizar sus diferentes tareas de la manera más acertada para el cumplimiento de la misión.
Ortíz confiesa que, a su cargo, tiene a “un equipo de trabajo de excelencia que permite cumplir con cada una de las tareas asociadas”.
La Fuerza Aérea Argentina en Chipre
-¿Cómo consideras que impacta en cada uno de los efectivos este despliegue?
-En cuanto al factor humano, cada individuo de la Fuerza Aérea Argentina que participó de esta unidad aérea a lo largo de los años (y me animo a decir, también, cada individuo de las Fuerzas Armadas argentinas) lo valora. Primero porque cada uno debe atravesar un riguroso método de selección para poder representar y dar lo mejor de sí en el ámbito de la misión (con los niveles adecuados que se requieren para estar a la altura de circunstancias); luego, durante el período de operaciones, adquirimos conocimientos y capacidades que sirven para volcarlas al retorno a nuestro país.
Tengamos en cuenta que nosotros representamos a nuestras Fuerzas Armadas y a nuestro país y familias, quienes nos esperan a 15.000 kilómetros de distancia aproximadamente. Ellos esperan que cada uno de nosotros dé lo mejor de sí mismos. Para la Fuerza Aérea es un orgullo poder tener una unidad aérea desplegada en un ámbito internacional como lo es esta misión.
-¿Cuáles son las mayores dificultades técnicas de volar en esta región?
-Como componente aéreo, sabemos que estamos inmersos ante una actividad que puede suscitar diferentes tipos de riesgo. La misión normalmente mantiene un estado de alerta de acuerdo a la situación reinante en el área de misión y en la región en particular. Dependiendo de ese estado de alerta y del análisis de riesgo de cada uno de los vuelos que se hacen de manera rutinaria, las tripulaciones saben qué tipo de acontecimiento van a poder encontrar a lo largo del desarrollo normal de sus actividades. Es por eso que existen las reuniones previas al vuelo, los briefings, no solamente con toda la unidad, sino también en cada uno de los vuelos particulares. De esa manera, podemos conocer el tipo de nivel de amenaza que podemos llegar a encontrar en la ruta de vuelo.
-¿Por ejemplo?
-En los vuelos rutinarios, pueden ser situaciones climáticas. Eso es algo normal. Uno debe saber cómo evitar alguna zona que pueda poner en peligro la tarea de ese momento.
Es raro encontrar otros riesgos o amenazas desde tierra hacia el aire (o en el aire), porque antes se analiza en la unidad y en el Cuartel General de la misión. De todas maneras, no vamos a salir a cumplir una tarea rutinaria en un nivel de amenaza, medio o alto, si no fue previamente analizado y mitigado.
Es por ello que, por ejemplo, en estos tiempos en los que la región se encuentra inmersa en un nivel de amenaza latente, participamos de diferentes reuniones y comités de crisis y de seguridad. De esa manera, tanto yo hasta el último de los tripulantes, podemos saber cómo actuar ante diferentes escaladas de tensión.
El caso de la pesca ilegal de merluza negra en aguas argentinas sumó un nuevo capítulo judicial. El abogado Daniel Sallaberry presentó una denuncia penal contra funcionarios del sistema de control pesquero nacional por presunto abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, delitos previstos en los artículos 248 y 249 del Código Penal.
La causa quedó radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N.º 12, actualmente vacante y subrogado por el juez Julián Ercolini, donde deberá evaluarse si existió responsabilidad penal por omisión en el manejo del caso.
La denuncia apunta contra el subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Juan Manuel López Cazorla; el exdirector nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera Julián Suárez; el director del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), Otto Wöhler; una inspectora pesquera embarcada y dos observadores científicos que participaron en la marea del buque Tai An durante febrero y marzo de 2024.
Caso merluza negra: la denuncia que originó la demanda por pesca ilegal
El caso se remonta a las operaciones del buque pesquero Tai An, de la empresa Prodesur SA, propiedad del empresario chino Liu Zhijiang, que entre el 4 de febrero y el 11 de marzo de 2024 habría capturado 175 toneladas de merluza negra dentro del Área de Protección de Juveniles de Merluza Negra (APJMN), al utilizar redes de arrastre de fondo a profundidades prohibidas.
Según la denuncia, el buque superó ampliamente el límite permitido de 5 toneladas por viaje de pesca incidental, además de operar sin la Cuota Individual Transferible de Captura (CITC) correspondiente para esa especie desde el año 2020.
El documento sostiene que el 10 de febrero de 2024 el buque ya había capturado 12 toneladas de merluza negra en un solo lance.
La operatoria también habría implicado otras infracciones: pesca a profundidades menores a las permitidas al sur del paralelo 54°, uso de artes prohibidos y una captura de 55% de ejemplares juveniles, muy por encima del máximo autorizado del 20%.
El punto central: una omisión que habría permitido el daño
El eje de la denuncia no está dirigido contra la empresa armadora, sino contra funcionarios que –según el escrito– tenían conocimiento de lo que ocurría a bordo y no actuaron para detenerlo.
El documento sostiene que el 10 de febrero de 2024 el buque ya había capturado 12 toneladas de merluza negra en un solo lance, más del doble del límite permitido. En ese momento, afirma el denunciante, correspondía ordenar el regreso inmediato a puerto.
Sin embargo, el buque continuó operando dentro del área protegida durante varias semanas, realizando nuevos lances en zonas cercanas.
Según la denuncia, esa omisión permitió que se sumaran 163 toneladas adicionales de captura ilegal, agravando el daño ambiental al ecosistema marino y comprometiendo la sostenibilidad de uno de los recursos pesqueros más valiosos del Atlántico Sur.
El escrito sostiene además que el INIDEP contaba con información diaria sobre las capturas realizadas por el buque, transmitida por observadores científicos a bordo. Incluso cita declaraciones públicas del director del organismo, Otto Wöhler, quien en un seminario afirmó que el instituto estaba “informado día a día de lo que ocurría en el buque Tai An”.
Pese a ello, el informe técnico oficial del organismo se habría emitido recién el 21 de marzo de 2024, cuando el episodio ya se había hecho público y el daño ambiental estaba consumado.
Cámaras de control a bordo: el sistema que nunca se implementó
La denuncia incorpora además un nuevo elemento que apunta a la responsabilidad de las autoridades pesqueras: la falta de implementación del sistema de cámaras de vigilancia a bordo de los buques.
La operatoria también habría implicado otras infracciones: pesca a profundidades menores a las permitidas al sur del paralelo 54°, uso de artes prohibidos y una captura de 55% de ejemplares juveniles.
Según el escrito, desde 2021, existe una normativa que establece la instalación obligatoria de cámaras de video PTZ (pan–tilt–zoom) en los buques pesqueros argentinos para permitir el monitoreo remoto de la actividad y prevenir la pesca ilegal. Sin embargo, la implementación del sistema fue sucesivamente postergada por decisiones administrativas de la Subsecretaría de Pesca y de la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera.
Para el denunciante, esa demora dejó al sistema de control sin una herramienta clave para detectar en tiempo real capturas ilegales, uso de artes prohibidas o presencia de juveniles, lo que habría contribuido a que el Tai An operara durante semanas sin control efectivo.
Un caso que pone en debate el sistema de control pesquero
La denuncia plantea que la suma de omisiones –la falta de denuncia inmediata, la demora en los informes técnicos y la ausencia de herramientas de control como las cámaras a bordo– podría configurar responsabilidad penal de funcionarios públicos por omisión consciente.
El caso del Tai An ya había generado repercusiones en el sector pesquero y en organizaciones vinculadas a la defensa del recurso. Ahora, con la apertura de esta nueva causa penal, la Justicia federal deberá determinar si existieron responsabilidades en la cadena de control estatal que permitieron que la pesca ilegal se extendiera durante más de un mes.
Después de más de medio siglo sin astronautas orbitando la Luna, la misión Artemis II de la NASA promete marcar un punto de inflexión en la exploración espacial. El vuelo tripulado del programa Artemis Program pondrá a prueba por primera vez la nave Orion spacecraft y el gigantesco cohete Space Launch System, en un viaje de aproximadamente diez días alrededor de nuestro satélite natural que busca abrir el camino para el regreso humano a la superficie lunar.
Tras varios retrasos técnicos y ajustes en el calendario, la agencia espacial finalmente fijó una nueva fecha tentativa de lanzamiento.
La misión Artemis II será la primera del nuevo programa lunar en llevar astronautas a bordo. A diferencia de la misión anterior, Artemis I —que voló sin tripulación en 2022—, este vuelo pondrá a prueba todos los sistemas necesarios para transportar humanos al espacio profundo.
El comandante será Reid Wiseman, acompañado por el piloto Victor Glover y las especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, este último representante de la Canadian Space Agency.
El objetivo es demostrar que la nave Orion puede mantener con seguridad a una tripulación durante un viaje más allá de la órbita terrestre, validar los sistemas de soporte vital, comprobar la navegación en espacio profundo y verificar el escudo térmico que deberá soportar las altísimas temperaturas del reingreso a la atmósfera terrestre.
El lanzamiento se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, utilizando el Space Launch System, el cohete más potente desarrollado por la NASA desde la era del histórico Apollo Program. Este vehículo de más de 98 metros de altura está diseñado para transportar grandes cargas y tripulación más allá de la órbita terrestre, con el objetivo final de establecer una presencia humana sostenible en la Luna y, a largo plazo, abrir el camino hacia misiones tripuladas a Marte.
La tripulación de Artemis II estará formada por cuatro astronautas que representan una nueva generación de exploradores espaciales. El comandante será Reid Wiseman, acompañado por el piloto Victor Glover y las especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, este último representante de la Canadian Space Agency.
Durante el viaje, la nave realizará una trayectoria conocida como “retorno libre”: rodeará la Luna y regresará a la Tierra utilizando la propia gravedad del sistema Tierra-Luna, una técnica probada durante las misiones Apollo que permite garantizar el regreso incluso ante eventuales fallas en los sistemas de propulsión.
La planificación de la misión y su nueva fecha
La preparación de la misión es un proceso complejo que involucra años de entrenamiento y pruebas. Los astronautas han pasado por extensas simulaciones de vuelo, ejercicios en cápsulas de prueba y entrenamientos de emergencia que incluyen procedimientos de evacuación, operaciones en microgravedad y prácticas de recuperación en el océano, ya que la cápsula amerizará al final de la misión.
Al mismo tiempo, ingenieros y técnicos continúan realizando verificaciones exhaustivas del cohete y de la nave, incluyendo ensayos de carga de combustible, controles eléctricos y revisiones estructurales para asegurar que todos los sistemas funcionen con precisión.
El calendario de lanzamiento sufrió varios ajustes en los últimos meses debido a revisiones técnicas en distintos componentes del sistema de lanzamiento, por lo que la nueva fecha tentativa será el 1 de abril.
Estas inspecciones forman parte de los estrictos protocolos de seguridad que la NASA aplica antes de cualquier misión tripulada, especialmente en un programa que busca llevar humanos nuevamente a las cercanías de la Luna por primera vez desde 1972.
El gobierno de Israel rechazó abrir negociaciones de alto el fuego con Líbano y evalúa lanzar una ofensiva terrestre a gran escala para expulsar a Hezbollah del sur del país. Para ello, prepara una convocatoria para movilizar a 450.000 reservistas en lo que sería la primera campaña en Beirut desde 2006.
Asesores de Benjamin Netanyahu descartaron negociar un acuerdo de paz con Líbano y analizaron lanzar una gran invasión terrestre en el sur del país para enfrentar a la milicia chiita Hezbollah, en una escalada que podría convertirse en la mayor operación militar israelí en territorio libanés desde la guerra de 2006.
La decisión se produce después de un ataque coordinado de Irán y Hezbollah que incluyó el lanzamiento de más de 200 cohetes contra el norte de Israel, lo que llevó al gobierno israelí a descartar cualquier negociación inmediata de alto el fuego.
El objetivo del plan militar es controlar toda la zona del sur del Líbano hasta el río Litani, expulsar a las fuerzas de Hezbollah hacia el norte y destruir sus depósitos de armas y posiciones militares. La estrategia israelí incluye ampliar las operaciones terrestres y aéreas para neutralizar la capacidad militar del grupo aliado de Irán.
israel busca aprobar una convocatoria de 450.000 reservistas para neutralizar las posiciones de Hezbollah en el sur del Líbano, delimitado por el río Litani.
El plan contempla avanzar unos 30 kilómetros desde la frontera israelí, distancia que Tel Aviv considera clave asegurar para alejar a Hezbollah de sus ciudades del norte y comprometer su capacidad de ataque.
Mientras se analiza la ofensiva a gran escala, el Ejército israelí confirmó que tropas ya realizan incursiones terrestres limitadas en el sur del Líbano, combinadas con bombardeos aéreos contra posiciones del grupo armado. Según reportes recientes, los combates y bombardeos dejaron un saldo de más de 800 muertos en Líbano y cerca de 800.000 desplazados, mientras continúan los ataques cruzados entre ambas partes.
Israel vs. Hezbollah: el antecedente de la guerra de 2006
Si la ofensiva se concreta, sería la mayor invasión israelí en Líbano desde la guerra entre Israel y Hezbollah en 2006, un conflicto de 34 días que dejó miles de muertos y una profunda devastación en el sur del país.
Aquel conflicto se originó después de que combatientes de la milicia libanesa atacaron una patrulla de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cerca de la frontera, mataron a varios soldados y capturaron a dos militares.
El objetivo declarado de Israel era destruir la infraestructura militar de Hezbollah, recuperar a los soldados secuestrados y expulsar a la milicia del sur del Líbano, especialmente de la zona cercana a la frontera. Para ello, las FDI lanzaron una amplia campaña aérea contra objetivos en Líbano, que incluyó bombardeos sobre carreteras, puentes, aeropuertos y posiciones del grupo armado.
Al igual que en 2006, Israel podría lanzar una operación terrestre masiva para debiltar el poder de fuego de Hezbollah y afectar a un aliado estratégico de Irán en Medio Oriente.
Hezbollah respondió con una intensa campaña de lanzamientos de cohetes contra el norte de Israel, disparando más de 4.000 proyectiles durante el conflicto y demostrando una capacidad militar mayor a la prevista, con redes de túneles, misiles antitanque y posiciones fortificadas en el sur del Líbano.
Tras más de un mes de combates, el conflicto terminó el 14 de agosto de 2006 con un alto el fuego impulsado por la Organización de las Naciones Unidas mediante la resolución 1701 del Consejo de Seguridad. El acuerdo estableció el despliegue del Ejército libanés y el refuerzo de la misión internacional Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) en el sur del país.
La guerra dejó más de 1.100 muertos en Líbano, en su mayoría civiles, y alrededor de 160 muertos en Israel, además de una enorme destrucción de infraestructura en territorio libanés y el desplazamiento de cientos de miles de personas.
Aunque Israel logró degradar parte de la infraestructura militar de Hezbollah, el grupo terrorista sobrevivió al conflicto y mantuvo su presencia en el sur del Líbano. 20 años después, puede producirse una nueva operación terrestre en el marco de una mayor escalada en Medio Oriente que involucra a Estados Unidos, Irán y a otros países de la región.
DEF dialogó con el coronel (retirado) Omar Locatelli, especialista en Medio Orientepara entender por qué, en esa parte del mundo, el escenario actual se comprende mejor cuando la mirada se traslada a varios siglos atrás: en las tensiones de hoy, con Irán como protagonista, persiste una antigua diferencia, la de árabes y persas.
¿Por qué, a pesar de que comparten el Islam y una región geográfica, sus identidades tienen distintas trayectorias? “Para entender lo que ocurre hoy en Medio Oriente, debemos alejarnos de la idea de que el mundo islámico es un bloque uniforme. Aunque árabes y persas comparten la fe, sus raíces históricas, sus lenguas y sus visiones políticas contrastan”, señala Locatelli.
El militar, director del Observatorio de Conflictos Armados de la Escuela Superior de Guerra del Ejército Argentino, profundiza este contrapunto en un diálogo en el que viejas disputas y cuestiones culturales sirven para entender la vigencia que mantienen en el escenario bélico actual: “Por un lado, tenemos al mundo árabe, históricamente organizado en torno a clanes y tribus, que hoy oscila entre el pragmatismo y las alianzas estratégicas con Occidente para modernizar su imagen. Por el otro, encontramos a Irán, heredero de una tradición estatal milenaria de grandes imperios, que desde 1979, tiene una postura de confrontación y resistencia revolucionaria. Esta no es solo una disputa teológica entre sunitas y chiítas (las dos corrientes mayoritarias del Islam); es una lucha por la hegemonía regional que utiliza la religión para estructurar alianzas, conflictos y el destino de una de las zonas más sensibles del planeta”.
El coronel (retirado) Omar Locatelli, consultado por DEF para entender la diferencia entre árabes y persas (Foto: Fernando Calzada)
Religión, política e instituciones
–¿Cuál es la principal diferencia entre el mundo árabe y los persas?
-Una de las más potentes es la estructura social de base. Irán (Persia) posee una tradición estatal milenaria que viene de los imperios aqueménida y sasánida. Esto les permitió desarrollar un aparato burocrático y militar muy sólido y capaz de sostener proyectos a largo plazo.
El mundo árabe, en cambio, históricamente se organizó en torno a clanes y tribus. Esto dificultó la consolidación de estados-nación modernos tras la descolonización, derivando muchas veces en monarquías o regímenes militares para mantener la unidad.
-En estas sociedades no existe la separación Iglesia-Estado, al estilo occidental: el Corán es la primera fuente del derecho y organiza la vida legal, moral y social. La justicia se entiende como una emanación de la voluntad divina, lo que hace que la religión influya transversalmente en la política y la legitimidad de las instituciones.
-En materia de relaciones exteriores, ¿cuáles son las características?
–En términos de relaciones exteriores, el contraste es total: el bloque árabe (liderado por Arabia Saudita) tiende al pragmatismo y a las alianzas estratégicas con Occidente. Utilizan el soft power (como el plan “Visión 2030”) para modernizar su imagen y diversificar su economía. En cambio, desde la revolución de 1979, Irán tiene una identidad política basada en la confrontación con el “imperialismo occidental” y la exportación de su modelo revolucionario. Se posicionan como el bastión de la resistencia y la autarquía.
Locatelli: “Estamos ante una pluralidad de identidades en tensión permanente, donde la historia imperial persa choca con la tradición tribal árabe”.
Árabes y persas: “La rivalidad entre la mayoría sunita y el liderazgo chiíta no es un debate teológico”
-¿Cómo se manifiesta la diferencia entre sunitas y chiítas?
–La rivalidad entre la mayoría sunita (árabes) y el liderazgo chiíta (persas) no es un debate teológico abstracto, sino que estructura los conflictos actuales. Se manifiesta en “guerras subsidiarias” en escenarios como Siria, Yemen y Líbano. Cada movimiento diplomático o militar en la región debe leerse bajo este prisma de competencia por la hegemonía.
Para entender Medio Oriente no podemos hablar de un “Islam homogéneo”. Estamos ante una pluralidad de identidades en tensión permanente, donde la historia imperial persa choca con la tradición tribal árabe, y donde el pragmatismo económico se enfrenta a la resistencia ideológica.
-¿Se trata de un conflicto religioso o es una lucha de poder geopolítica?
-No se pueden separar. Si bien la división doctrinal tiene raíces históricas en la sucesión de Mahoma , hoy es el marco que estructura la rivalidad entre potencias como Arabia Saudita e Irán.
La religión influye de manera transversal en lo político, lo legal y lo social, por lo que una disputa por la hegemonía regional se vive y se legitima a través de la identidad religiosa.
-¿Por qué Irán asume una posición estatal más sólida comparada con la de sus vecinos árabes?
-La clave está en su tradición estatal milenaria. Irán hereda una estructura burocrática y militar de los antiguos imperios persas que le permite sostener proyectos políticos de largo plazo.
Muchos estados árabes tuvieron dificultades para consolidarse tras la descolonización, porque su organización histórica se basa en clanes y tribus, lo que genera lealtades fragmentadas.
El pasado imperial de Irán
-Reformas sociales como las de Arabia Saudita (a modo de ejemplo, permitir que las mujeres conduzcan), ¿indican un cambio hacia la democracia?
-Es más una estrategia de soft power e imagen internacional. Aunque buscan mostrarse como actores modernos y confiables para diversificar su economía, mantienen su estructura monárquica autoritaria y una interpretación conservadora del islam.
Para Locatelli, Irán emplea la confrontación y el discurso “anti-imperialista” para legitimarse internamente.
-¿Es posible una paz duradera? ¿Qué papel tendría Occidente?
-Es complejo, porque las identidades se definen en gran medida por su relación con Occidente. El dilema es que mientras los árabes suelen oscilar entre alianzas estratégicas y pragmatismo con potencias extranjeras, Irán utiliza la confrontación y el discurso “anti-imperialista” para legitimarse internamente y proyectar influencia en la región.
-¿El idioma puede ser una fuente de conflicto entre árabes y persas?
-El idioma es el vehículo de la identidad histórica. El árabe es la lengua del Corán y de la península Arábiga, pero el farsí es el rasgo fundamental que conecta a los iraníes con su pasado imperial, anterior al islam. No es solo cómo hablan, es quiénes son y de dónde vienen.
La posible incorporación de Ucrania a la Unión Europea (UE) generó, nuevamente, tensiones dentro del bloque. Aunque el país obtuvo el estatus de candidato en 2022, previo a la guerra con Rusia, varios Estados miembros consideran que el proceso no puede acelerarse mientras sigan pendientes reformas políticas, económicas e institucionales.
El debate volvió a intensificarse en los últimos días después de que diplomáticos europeos analizaran alternativas para acelerar la integración del país. Entre las ideas discutidas apareció una propuesta conocida como “adhesión inversa”, que buscaba modificar el orden tradicional del proceso de ampliación, aunque finalmente recibió poco respaldo dentro del bloque.
Ucrania: los obstáculos que enfrenta su proceso de adhesión a la Unión Europea
Para incorporarse al bloque europeo, los países candidatos deben cumplir una serie de condiciones, mayormente conocidas como los criterios de Copenhague. Estos requisitos establecen que el aspirante debe contar con instituciones democráticas estables, garantizar el respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos, disponer de una economía de mercado funcional y adoptar el marco legal que regula el funcionamiento del bloque.
En el caso ucraniano, las instituciones europeas reconocen que en los últimos años hubo avances en algunas áreas clave. El país impulsó reformas en la legislación anticorrupción, cambios en el funcionamiento de la justicia y medidas para adoptar parte de su normativa a la legislación comunitaria.
Desde 2022, previo a la invasión rusa, Ucrania es un candidato a ingresar a la UE.
Sin embargo, varios gobiernos europeos consideran que esos avances aún no son suficientes para avanzar hacia una adhesión plena. En concreto, aún persisten preocupaciones en torno a la estabilidad económica en medio de un contexto de guerra.
En este sentido, uno de los principales factores que genera dudas es el impacto económico que podría tener la incorporación del país. Ucrania posee uno de los sectores agrícolas más grandes de Europa, lo que podría alterar el sistema de subsidios de la política agrícola del bloque y afectar a productores de otros Estados miembros.
Para la adhesión de un país al bloque europeo, es necesario que los países miembros voten de forma positiva en unanimidad.
A esto se suma el costo de la reconstrucción tras la guerra con Rusia. La integración de una economía con grandes necesidades de inversión podría implicar un aumento significativo del gasto dentro del presupuesto europeo, algo que varios gobiernos consideran difícil de asumir en el corto plazo.
También existen preocupaciones institucionales. La Unión Europea ya enfrenta dificultades para alcanzar consensos entre sus miembros en algunos temas, y la incorporación de un país de gran tamaño podría aumentar la complejidad de las negociaciones internas y del sistema de votación.
Unión Europea: qué es la adhesión inversa
En medio de los desbalances internos sobre la posible incorporación de Ucrania a la Unión Europea, surgió una idea informal conocida como “adhesión inversa”. Básicamente, el concepto plantea invertir el orden habitual del proceso de ampliación del bloque.
De esta manera, la propuesta sugiere que Ucrania pueda convertirse en miembro, con derechos limitados durante el período inicial, y luego tratar las reformas necesarias que, desde un primer momento, son requisitos indispensables para la incorporación. El acceso pleno a fondos europeos, políticas comunitarias y mecanismos de decisión se otorgarían de manera gradual, a medida que el país complete las reformas pendientes.
El objetivo sería acelerar la integración política del país con Europa en un contexto marcado por la guerra. Sin embargo, durante las discusiones diplomáticas la propuesta recibió poco respaldo, ya que varios Estados miembros consideran que modificar las reglas del proceso de ampliación podría debilitar la credibilidad del sistema y generar reclamos similares por parte de otros países candidatos.
En mayo de 2024, el gobierno de Irán firmó un contrato con Indian Ports Global Limited (IPGL) para el desarrollo de la terminal Shahid Beheshti, en el puerto de Chabahar. Ubicado a orillas del golfo de Omán, se trata del único puerto iraní de aguas profundas, lo que permite el ingreso de buques de gran tonelaje.
El acuerdo a diez años, por 370 millones de dólares, apunta a convertir esta infraestructura en un nodo clave de una red de infraestructuras para conectar India con Afganistán y sus vecinos de Asia Central, sorteando la vía terrestre a través de Pakistán, país con el que la India mantiene una histórica rivalidad. En ese contexto, Chabahar sería un contrapeso del puerto paquistaní de Gwadar, financiado por China en el marco de su red de infraestructuras conocidas como “ruta de la seda marítima”.
El acuerdo entre Irán e India apunta a convertir a Chabahar en un nodo logístico del nuevo corredor comercial.
Este puerto es parte del proyecto conocido como Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), con una extensión de 7200 kilómetros, que permitiría reducir los tiempos del comercio entre Mumbai (ex Bombay), en la India, y San Petersburgo, en Rusia, de 45 a 25 días, y bajar los costos logísticos en un 30%. En una región con múltiples conflictos y “cuellos de botella” que pueden paralizar el tránsito marítimo, esta ruta sería alternativa a la de los estrechos de Bab-el-Mandeb y Ormuz, y al canal de Suez.
La ofensiva de Estados Unidos contra Irán y sus repercusiones en la India
La guerra en Medio Oriente proyecta ahora un cono de sombra sobre el futuro de un proyecto en el que India tiene depositadas grandes expectativas. Por otra parte, a fines de abril de 2026 vence la exención de sanciones (“waiver”) de Estados Unidos, dictada en octubre del año pasado, con una vigencia de seis meses.
El premier Narendra Modi, en su última visita a la Casa Blanca, pocos días antes de inicio de la escalada bélica en Irán.
La tensión entre Teherán y Washington tuvo también sus coletazos en la política de la India tras el hundimiento de la fragata iraní “IRIS Dena”, frente las costas de Sri Lanka, en aguas internacionales del océano Índico, cuando regresaba de un ejercicio naval en la bahía de Bengala.
El Partido del Congreso, la oposición al gobierno de Narendra Modi, cuestionó la falta de reacción de la administración. Por su parte, sin entrar en fricciones con Washington, el gobernante Partido Bharatiya Janata (BJP) se desligó del incidente, ocurrido fuera de la jurisdicción de la India, y reafirmó su diplomacia guiada por los principios de“autonomía estratégica”.