El ámbito de la seguridad hemisférica fue testigo de la presentación del reporte de inteligencia y geopolítica “Shadow Alliances, Poderes autoritarios y el nexo de guerra híbrida en América Latina” del Center for the Study of Democracy (CSD), que desglosa los métodos y alcances efectivos de la guerra híbrida que libran Rusia, China e Irán en América Latina, y su convergencia con campañas de desinformación, crimen organizado y economías ilícitas.
El estudio, desarrollado por los especialistas Martin Vladimirov, Sara Gálvez y Brendon Zhan, contó con un evento organizado en Argentina por la Fundación Sherman Kent, la Universidad del Salvador y el propio CSD. La jornada reunió a destacados analistas en materia de política exterior, defensa e inteligencia para debatir las formas en que el crimen transnacional y la política estatal se entrelazan en la región.
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La guerra híbrida de Rusia, China e Irán en América Latina
En este marco, Alejandro Cassaglia, representante de la Fundación Sherman Kent, ofreció los conceptos centrales de la investigación, destacando que el informe fue elaborado íntegramente mediante la metodología de fuentes abiertas (OSINT).
Al abordar el diagnóstico regional, Cassaglia enfatizó la necesidad de no homologar las estrategias de los actores externos que operan en América Latina. En el caso de China, explicó que la dinámica no responde a estructuras mafiosas tradicionales enviadas por un gobierno, sino a un minucioso despliegue geopolítico y de Estado.
Por el contrario, la penetración de Irán en el continente muestra una convergencia directa y alarmante entre el crimen organizado, el lavado de activos y la desestabilización política.

Según detalló el especialista, las organizaciones criminales de mayor envergadura en la región convergen en los esquemas financieros diseñados por organizaciones terroristas:
“El PCC, Comando Vermelho, Cartel de Sinaloa, Tren de Aragua, todos lavan dinero con la estructura que tiene armada Hezbollah, ya sea a través de pantallas, que tienen que ver con la importación y exportación de bienes, con el sistema hawala, que se sigue usando tal cual se usaba en la antigüedad y ahora con el condimento de la utilización de los criptoactivos”, explicó el experto.
Esta interconexión demuestra cómo el fenómeno superó las capacidades de contención de los Estados actuando de manera aislada. El presentador del informe cuestionó las limitaciones que imponen las divergencias ideológicas entre los gobiernos latinoamericanos, advirtiendo que la falta de un frente común en áreas sensibles como la Triple Frontera o en naciones como Bolivia y Nicaragua termina facilitando el afianzamiento de estas células ilícitas.
“En nuestra región no sirve que un Estado solo trabaje, porque el problema es de la región. Entonces, cuando los Estados, por diferencias políticas e ideológicas, no se ocupan de forma conjunta de la amenaza, no importa cuánto esfuerzo que haga un país, te entran por todos lados”, cerró Alejandro Cassaglia.
Las campañas de desinformación en América Latina
Posteriormente, DEF profundizó sobre las dinámicas de manipulación informativa y guerra híbrida que despliegan estas potencias en el Cono Sur. Al ser consultado sobre el éxito de las campañas de desinformación y el perfil de sus receptores, Cassaglia sostuvo que el propósito de fondo de Pekín, Moscú y Teherán es minar la estabilidad institucional de los gobiernos regionales que hoy se encuentran alineados geopolíticamente con Washington y Occidente.
El analista recordó que existe un interés histórico, en especial de Rusia e Irán, en restablecer administraciones que demostraron mayor afinidad estratégica con esos regímenes autoritarios. En ese sentido, Cassaglia argumentó que sembrar noticias falsas y agitar la movilización social son herramientas orientadas a desgarrar el tejido político.
Al referirse a las hostilidades abiertas desde el ámbito teocrático iraní, recordó que el propio líder supremo Ali Jamenei catalogó formalmente a la administración argentina como adversaria geopolítica: “No es muy difícil imaginar que a ellos les conviene que un gobierno que hoy está alineado geopolíticamente con Estados Unidos se caiga, con lo cual lo que necesito es sembrar inestabilidad, sembrar noticias falsas. No me extrañaría que Milei tenga una fatua por parte de la teocracia iraní, como en su momento la tuvieron varios. Ellos van a utilizar todos los medios. El interés es geopolítico y van a utilizar todas las armas que puedan para que el gobierno se caiga y poder volver a lo anterior”.
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El papel de Estados Unidos, la minería ilegal y el Escudo de las Américas
Frente a la segunda consulta planteada por DEF, enfocada en el papel de Estados Unidos dentro del esquema de seguridad hemisférica y el impacto de iniciativas como la creación del Escudo de las Américas, Cassaglia trazó una radiografía sobre la explotación de los recursos estratégicos y el cambio de paradigma en Washington.
El especialista remarcó que las redes ilícitas hallan un terreno sumamente lucrativo en la devastación ambiental y la minería ilegal, un fenómeno que sacude con fuerza a países como Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador, y que en la macrozona sur chilena tiene su correlato en la tala ilegal e incendios forestales provocados por grupos radicalizados como la CAM.

Al analizar la respuesta de la administración estadounidense, Alejandro Cassaglia consideró que tras un período de inoperancia estratégica impulsado por vacíos de liderazgo en la Casa Blanca, el retorno de enfoques más asertivos encarnados por figuras como Donald Trump, Marco Rubio y JD Vance replantea las prioridades continentales:
“Estados Unidos pecó de inoperancia el pasado y la llegada no solamente de Donald Trump, sino de su equipo, va en el mismo camino: recuperar ‘América para los americanos’. Ya no se habla de patio trasero, están hablando de la presencia”.
Para concluir su balance, el analista remarcó que debe regir un pragmatismo en las alianzas estratégicas en el Cono Sur, entiendo los valores culturales que vinculan a la región con las democracias occidentales frente al riesgo opaco que representan las potencias autoritarias, Rusia, China e Irán.




