El 25 de julio de 2026, Dharmendra Pradhan, ministro de Educación de la India, presentó su renuncia tras un escándalo de alcance nacional por la filtración de las pruebas del examen nacional de ingreso a las facultades de medicina. En los meses previos, las calles se llenaron de manifestantes que exigían reformas profundas. Si bien Pradhan renunció hace ya tres meses, el movimiento estudiantil sigue en pie y condiciona la agenda política del país. A tal punto que ya es uno de los principales desafíos que enfrenta el gobierno de Narendra Modi.
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El movimiento, encabezado por la nueva agrupación Cockroach Janta Party (CJP), protagonizó algunas de las protestas más importantes de los últimos años en el país. En las últimas semanas volvió a movilizarse, esta vez por la eliminación de unos 130 millones de nombres de los padrones electorales, en una revisión que la oposición considera un intento de favorecer al oficialismo. Ahora, el movimiento reclama no solo la restitución de los padrones originales, sino también la renuncia del comisionado electoral jefe, Gyanesh Kumar.

Al respecto, y en un octubre marcado por las protestas juveniles que buscan reformas profundas, la India se destaca como uno de los principales focos de movilización en Asia. Cabe recordar que, durante octubre, protestas similares también se extendieron por Indonesia, Bélgica, Francia, Italia, Albania, Serbia e incluso en países latinoamericanos, como Argentina y Chile.
Protestas estudiantiles en India: qué es el partido cucaracha, el gran opositor a Modi
El nombre del movimiento surgió como un chiste. En mayo, el presidente de la Corte Suprema de la India, Surya Kant, comparó a los jóvenes desempleados que protestaban con “cucarachas”. El movimiento tomó esa frase, la convirtió en bandera y se bautizó como Cockroach Janta Party (CJP) o “Partido del Pueblo Cucaracha”. Nació como una plataforma satírica en internet y, rápidamente, se convirtió en una movilización real.
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A pesar de su nombre, no es un partido político tradicional, no está registrado como tal, no se presenta a elecciones ni propone candidatos. Aun así, se convirtió en uno de los principales focos de oposición al gobierno de Modi y en un catalizador de las críticas contra las autoridades.
Por ahora, el CJP funciona como un colectivo de presión social que se apoya en las protestas callejeras y el activismo digital. Sus integrantes aseguran haber perdido la fe en el sistema político y descartan participar formalmente en él.
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En cambio, se definen como el “equipo A de los estudiantes” y sostienen que, para exigir una verdadera rendición de cuentas y evitar la corrupción de la política tradicional, deben mantenerse al margen de las alianzas partidistas y concentrarse en impulsar reformas desde las calles y las redes sociales. Sin embargo, esto no les impide mantener vínculos con la oposición: participan en movilizaciones junto a partidos y agrupaciones estudiantiles, y reciben el respaldo de algunos dirigentes opositores.
Protestas y movimientos estudiantiles: un fenómeno que amenaza con llegar al poder
Si bien el movimiento estudiantil en India no muestra intenciones de presentarse a elecciones en el futuro cercano, los medios plantean que, por la inmensa base de votantes que han acumulado, podrían ser una gran fuerza política y muchos partidos ven esto como una oportunidad. De hecho, ministro de Estado y líder del Partido Republicano de la India, invitó a Abhijeet Dipke, fundador del CJP, a sumarse a sus filas, aunque este rechazó la propuesta.

Por otro lado, durante la misma semana, un movimiento de origen similar acaba de dar un salto electoral en Serbia. El domingo 25 de octubre, la Lista Estudiantil, nacida de las protestas estudiantiles, venció en las elecciones parlamentarias, logrando unos 140 de los 250 escaños. Este antecedente plantea un gran interrogante sobre qué depara a la política india y si el CJP podría organizarse y convertirse en una fuerza electoral.




