Con 24 colegios incendiados y otros 589 centros educativos afectados, Francia se prepara para otra oleada de protestas en reclamo de las malas condiciones educativas en el país. El movimiento, que empezó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París, no para de escalar y ya cuenta con fuertes críticas por la represión policial.
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El pasado martes 6 de octubre, decenas de miles de jóvenes volvieron a las calles junto a padres, docentes y sindicatos, después de que un joven de 15 años perdiera la mano en una jornada atravesada por los choques con la policía.

Los reportes se contradicen: el Ministerio de Educación, encabezado por Edouard Geffray, habla de 256.000 protestantes en todo el país; mientras que las cifras de las organizaciones estudiantiles llegan a los 450.000. Además, Geffray afirmó que 24 establecimientos habían sido incendiados o saqueados y que entre 400 y 500 centros podrían quedar total o parcialmente cerrados el lunes. Pero la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria sostuvo que son 1.800 los centros bloqueados.
Francia: cómo escaló la violencia por las protestas estudiantiles
Lo que comenzó en los suburbios más desfavorecidos de París se extendió rápidamente a todo el territorio, con huelgas docentes apoyadas por sus propios alumnos, gracias a la masividad de las redes sociales. De esta manera, los paros docentes se volvieron bloqueos masivos que paralizaron cientos de institutos y universidades. Asimismo, la crisis se agravó significativamente tras la intervención de la policía antidisturbios, que derivó en la detención de cerca de dos mil manifestantes, en su mayoría menores de edad.
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El episodio que concentra el debate ocurrió el lunes, en Lens, durante una protesta de entre 200 y 250 alumnos, donde un adolescente de 15 años perdió una mano por la explosión de una granada policial. Según fuentes policiales, el estudiante recogió la granada para devolverla a los agentes, pero el fiscal aclaró que no puede afirmar si la recogió o se la lanzaron. Al final, el Gobierno suspendió las clases en diversos distritos para intentar contener la marea social.
Cuál fue el origen de los reclamos y disturbios de los estudiantes en Francia
El Ejecutivo se niega a hablar de represión e intenta descomprimir la situación con medidas para reemplazar docentes ausentes, una revisión de la jornada escolar y una plataforma de diálogo abierta hasta el 16 de octubre. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles consideran insuficientes esas propuestas y la protesta no da señales de ceder.

Al respecto, las marchas cuentan con el respaldo de la CGT, la segunda central sindical del país, y de partidos de izquierda como La Francia Insumisa y el Partido Socialista. La líder de la CGT, Sophie Binet, dijo que sus afiliados estarían presentes para “proteger a los estudiantes”. Por su parte, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, definió el movimiento como el más poderoso de la juventud francesa en 50 años y pidió “prudencia” a los participantes.
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Las protestas reclaman recortes en educación, exigen la contratación urgente de profesores para frenar la falta de personal, una reducción en la sobrecarga horaria de las jornadas escolares, que alcanzan las 10 horas, y una inversión real en las infraestructuras. Además, a través de las movilizaciones, denunciaron aulas masificadas, instalaciones sin calefacción ni ventilación adecuada, plagas en liceos periféricos y la opacidad del sistema de acceso universitario. Estos reclamos fueron formalizados tanto por la Union Nationale Lycéenne como por diversos gremios del sector ante el Ministerio de Educación Nacional.




