Tras semanas de incendios, agravados por el fenómeno climático de El Niño, una nube tóxica cubre Indonesia y causa una fuerte crisis sanitaria. El aire se volvió irrespirable, ya hay 280.000 casos de personas con problemas respiratorios reportados y los números no paran de crecer.
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El fuego comenzó semanas atrás y afectó a todo el sur de Asia, cubriendo partes de Malasia y Singapur, provocando incluso la suspensión de clases en Timor Oriental. La crisis ambiental coincide y se exacerba con el avance del fenómeno climático de El Niño, que los expertos prevén como uno de los más intensos de los que se tiene registro.
Del fenómeno climático de El Niño a la cortina de humo tóxica que cubre Indonesia
En los últimos días, una atmósfera amarillenta cubrió Indonesia y el Sur de Asia. Las islas de Kalimantan y Sumatra son las zonas más afectadas, pero el humo se extendió a partes de Malasia, Singapur e incluso Timor Oriental, que se vio obligado a cerrar sus colegios ante las fuertes condiciones climáticas.

Los incendios forestales iniciaron en agosto y se expandieron en septiembre, alcanzando emisiones de hasta 19,7 toneladas de CO2. La problemática se agravó cuando los fuegos alcanzaron las turbas, liberando compuestos contaminantes y gases como monóxido de carbono. Esto, junto con el hollín y la concentración de partículas PM2,5, que penetran los pulmones y pueden llegar hasta el torrente sanguíneo, generaron cientos de miles de casos de intoxicación.
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El fenómeno de El Niño tomó un rol protagónico en la crisis climática del país, ya que generó un clima árido y fuertes vientos, un ambiente ideal para la expansión de inmensas columnas de humo y la proliferación de los incendios.
Cambio climático: las características del fenómeno que golpea al sur de Asia
Mientras que en América Latina El Niño azotó las últimas semanas con lluvias intensas e inundaciones, en el sur y sudeste de Asia favorece condiciones más secas, olas de calor y escasez de agua. La sequía pone en peligro las cosechas de la región, especialmente en India e Indonesia.

A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que la producción mundial de cereales disminuirá un 2% en 2026 respecto a 2025. La reducción de las cosechas, sumada a los efectos de los fenómenos climáticos extremos, podría presionar al alza los precios de algunos alimentos y agravar la inseguridad alimentaria en las regiones más vulnerables. Según las previsiones de la FAO, el fenómeno podría prolongarse hasta comienzos de 2027, por lo que se teme que este sea solo el inicio de una problemática mucho más duradera.




