El gobierno de Irán abandona el bloque naval y anunció la creación de la Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), un nuevo organismo encargado de gestionar y controlar el tránsito de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz.
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Estrecho de Ormuz: Irán pasa del bloqueo militar a un control comercial
Según el régimen, todos los buques que deseen cruzar el estratégico paso deberán obtener un permiso previo y adecuar sus operaciones al nuevo marco regulatorio, con el pago de peajes en riales iraníes y en otras monedas extranjeras como el dólar, el yuan y el euro.
La Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico trabajará en coordinación con Omán, el único otro Estado costero del estrecho y uno de los pocos países de Medio Oriente que escapan a la tensión directa con Teherán..
La medida representa una escalada significativa en la disputa por el control de uno de los corredores marítimos más críticos del planeta. El Banco Central de Irán ya confirmó a fines de abril que había comenzado a recibir pagos por el tránsito, aún cuando la ley formal que habilita el cobro todavía aguarda su votación definitiva en el parlamento.

De ser aprobada, la nueva normativa establecerá que para obtener ese derecho de paso deberán proporcionar a las Fuerzas Armadas iraníes garantías bancarias, es decir en moneda nacional, y que los montos a pagar se calcularán según el tipo de embarcación, su carga, su valor y su peso. Un modelo que se aplica en el canal de Suez.
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Qué es el Estrecho de Ormuz y por qué paraliza el mundo si se cierra
El Estrecho de Ormuz, de apenas 39 kilómetros en su punto más angosto, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Su ubicación geográfica lo convierte en la válvula de paso obligatoria para las exportaciones energéticas de Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar e Irán hacia los principales mercados de consumo en Asia, Europa y América.
Entre 20 y 21 millones de barriles diarios de petróleo circulaban por el estrecho, representando aproximadamente el 20-25% del comercio marítimo de crudo a nivel global.
Además, alrededor del 20-25% del comercio mundial de Gas Natural Licuado (GNL) dependía de Ormuz. Qatar, el mayor exportador del mundo, no dispone de ninguna ruta alternativa equivalente. El 84% del crudo y el 83% del GNL que atravesaba Ormuz tenía como destino mercados asiáticos: China, India, Japón y Corea del Sur concentraban el 69% de esos flujos de petróleo.

Por si fuera poco, el estrecho también es paso obligado para el 35% de la urea y el 45% del azufre que se utilizan en la producción global de fertilizantes agrícolas.
Tras la tensa situación geopolítica y los bloqueos de Estados Unidos e Irán, la Agencia Internacional de Energía (AIE) ya advirtió que todo el crecimiento de demanda energética proyectado para 2026 se evaporó como consecuencia directa de las acciones militares. En lugar del incremento de 730.000 barriles diarios estimado, la AIE anticipa ahora una leve caída de 80.000 barriles diarios.
Las rutas alternas son insuficientes para absorber el volumen habitual. Arabia Saudita cuenta con el oleoducto Petroline, con capacidad de 5 millones de barriles diarios hacia el Mar Rojo; los Emiratos Árabes Unidos disponen del oleoducto Habshan-Fujairah hacia el Golfo de Omán. Sin embargo, ambas infraestructuras juntas cubren apenas una fracción del flujo histórico por el estrecho. Y para el GNL de Qatar no existe ningún desvío viable: su exportación depende de manera exclusiva del paso por Ormuz.
Con la creación de la Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA), Irán dio un paso decisivo: dejó de usar el cierre del Estrecho de Ormuz como herramienta de presión coyuntural y lo convirtió en un instrumento de administración permanente.




