Rusia lanzó este martes, 19 de mayo, maniobras masivas de sus fuerzas que incluyen pruebas de lanzamiento de misiles balísticos y de crucero con capacidad nuclear, en un contexto de escalada de los ataques de drones con Ucrania. Los ejercicios se suman a una semana cargada de señales estratégicas por parte del Kremlin, que también coincide con el inicio de una visita de Estado de Vladímir Putin a China.
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Los ejercicios militares tienen lugar meses después de que decayera en febrero, sin ser renovado, el Tratado Nuevo START de limitación de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia.
Rusia y su maquinaria nuclear: alcance, objetivos y armamento desplegado
El Ministerio de Defensa ruso informó que las maniobras movilizan a más de 64.000 militares junto con lanzaderas de misiles, aviones, buques y submarinos. El foco de los operativos está puesto en la preparación y el uso de fuerzas nucleares ante una eventual amenaza de agresión contra la Federación de Rusia.

En detalle, el dispositivo incluye más de 7.800 unidades de equipamiento, más de 200 lanzaderas de misiles, más de 140 aviones, 73 buques y 13 submarinos, de los cuales 8 están equipados con misiles balísticos estratégicos de alcance intercontinental.
El comunicado oficial del Estado Mayor también señala la participación de sistemas de misiles tácticos Iskander-M desplegados tanto en el oeste de Rusia como en Bielorrusia. A esto se suma la aviación de largo alcance, con capacidad para portar misiles de crucero y submarinos de propulsión nuclear de la Flota del Norte.
Las autoridades rusas explicaron que durante los ejercicios están previstas actividades para preparar distintas unidades de la fuerza nuclear. Para ello, se llevarán a cabo lanzamientos reales de misiles balísticos y de crucero en campos de tiro dentro del territorio ruso.

Días antes del inicio de las maniobras, el Kremlin había comunicado que realizó con éxito una prueba del misil balístico intercontinental Sarmat, un sistema capaz de transportar múltiples ojivas nucleares. Putin anunció que Rusia lo desplegará de forma operativa antes de que concluya el año y que modernizará sus fuerzas nucleares en todos los niveles.
Bielorrusia: la amenaza latente de la OTAN y Ucrania
Rusia y Bielorrusia iniciaron de manera conjunta estos ejercicios en un contexto de tensiones crecientes con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)y de estancamiento del diálogo con Estados Unidos en materia de control de armamento nuclear.

El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, aceptó en 2023 albergar misiles nucleares tácticos rusos en suelo bielorruso. Meses después, el sistema de misiles de alcance intermedio Oreshnik, con capacidad nuclear, entró en servicio en ese país. Bielorrusia comparte frontera con tres Estados miembros de la OTAN: Polonia, Letonia y Lituania. Esto, entendiendo que se trata de un aliado incondicional del país de Eurasia, lo que convierte a ese territorio en un punto de presión constante en torno a la confrontación estratégica entre el Kremlin y la Alianza Atlántica.
Por otro lado, el despliegue se produjo apenas semanas después de que la OTAN realizara sus propias maniobras de disuasión nuclear denominadas Steadfast Noon en el espacio aéreo del norte de Europa. La doctrina rusa, conocida como “escalada para desescalar” y que funciona como mecanismo disuasorio e intimidante contra el adversario, vuelve a quedar en primer plano con la inclusión de armas nucleares tácticas en un escenario de guerra convencional.
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A su vez, Ucrania condenó los ejercicios y exhortó a sus aliados occidentales a endurecer las sanciones contra Rusia y Bielorrusia. Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, había advertido previamente que Moscú busca involucrar más a Bielorrusia en la guerra y que evalúa lanzar un ataque desde ese territorio contra el norte de Ucrania o incluso contra un país miembro de la OTAN.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechazó esas acusaciones y las calificó de intento de incitación destinado a prolongar la guerra y escalar las tensiones. Desde que Putin envió tropas a Ucrania, en febrero de 2022, recurrió en reiteradas ocasiones a la amenaza nuclear como herramienta de disuasión frente al creciente apoyo occidental a Kiev.




