La NASA lanzó el plan más ambicioso de su historia para construir una base lunar permanente en el polo sur de la Luna: el proyecto Ignition, una inversión de 20.000 millones de dólares en siete años que contempla 73 alunizajes, módulos habitables, energía nuclear y la primera colonia humana fuera de la Tierra, con el objetivo de tener presencia continua antes de 2032 y competirle de frente a China en la carrera espacial del siglo XXI.
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El giro estratégico: adiós a la estación Gateway,
La NASA abandonó su proyecto de estación orbital para concentrar todos sus recursos en construir la primera colonia humana permanente en la Luna. El cambio de rumbo fue presentado por Jared Isaacman, administrador de la agencia, en el evento “Ignition” celebrado en Washington D.C.
La hoja de ruta representa un giro estratégico que responde a la Política Espacial Nacional, con el desafío de que astronautas estadounidenses regresen a la Luna antes de 2028 y que una base funcional esté operativa para 2030.

Empresas como SpaceX y Blue Origin recibieron instrucciones de priorizar la autonomía de sus sistemas de soporte vital para operar sin el auxilio de una estación en órbita, buscando reducir los puntos de falla críticos en las primeras fases de la colonización.
Las tres fases del plan de la base lunar
El proyecto Ignition se estructura en tres fases: la primera, de viabilidad (2026-2027), contempla el despliegue de hasta 25 envíos robóticos, incluyendo el rover VIPER y drones exploradores. A partir de 2027 la NASA lanzará una sonda a la Luna cada mes dentro del programa CLPS, muchas de ellas con el objetivo de explorar el polo sur y determinar la mejor ubicación para la base.
Entre los vehículos más innovadores figuran los drones MoonFall, sondas capaces de saltar por la superficie lunar para explorar varias zonas de forma más rápida que un rover, especialmente útiles para estudiar los cráteres en sombra permanente del polo sur.
El cronograma fija la conclusión de la primera fase para 2029 y el inicio de la presencia permanente a partir de 2032. La tercera etapa es la más ambiciosa: con 29 lanzamientos y 28 aterrizajes, contempla el uso del regolito lunar para la construcción de la base y el inicio de la presencia humana continua sobre la superficie.
El objetivo de la base lunar de la NASA
La construcción de la base se realizará en la región del polo sur lunar, donde la incidencia solar es baja y las sombras suelen ser extremas. Ese mismo sector concentra reservas de hielo de agua en cráteres permanentemente oscuros, un recurso clave para producir oxígeno, agua potable y combustible de manera local.

Los módulos habitables serán el corazón de la colonia. El módulo HALO (Habitation and Logistics Outpost), construido por Northrop Grumman y Thales Alenia Space, finalizó su fase de soldadura en 2024 y superó pruebas de presión y resistencia, validando su capacidad para soportar el entorno extremo del espacio profundo.
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El objetivo de la base va más allá de la ciencia: el plan busca no solo consolidar una colonia lunar sino también preparar el camino hacia futuras misiones a Marte, constituyendo el mayor despliegue operativo en la historia de la exploración espacial.
En ese marco, la NASA también anunció el lanzamiento del Reactor Espacial SR-1 Freedom, la primera nave interplanetaria de propulsión nuclear, rumbo a Marte antes de finales de 2028.




