Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a suceder a Antonio Guterres al frente de Naciones Unidas (ONU), planteó la necesidad de una reforma profunda. El diplomático argentino sostuvo que el organismo multilateral atraviesa una pérdida de focoacumulada desde su creación hace más de ocho décadas. Sin embargo, recalcó su completa confianza en el multilateralismo como vía para procesar conflictos y sostener la paz internacional.
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Por otro lado, criticó a quienes ven la aparición de nuevos bloques o alianzas de países como un posible reemplazo a la ONU. Según Grossi, ningún otro esquema ofrece el mismo alcance universal ni la misma capacidad de abordar temas tan diversos como la seguridad, el desarrollo, los derechos humanos y las cuestiones humanitarias bajo un mismo paraguas institucional.
ONU: la propuesta de reforma que defiende Rafael Grossi
Asimismo, Grossi aseguró que la ONU es imprescindible, pero que hoy no ocupa el lugar que debería frente a los grandes conflictos del presente. Esa distancia, entre lo que la organización podría aportar y lo que efectivamente logra, fue el eje central de su exposición en Washington.
Según describió el argentino, varias agencias de Naciones Unidas cumplen tareas prácticamente idénticas entre sí, algo que a su entender genera fricciones burocráticas fáciles de identificar y que resta agilidad al conjunto del sistema. Además, aclaró que esa superposición no resta valor al trabajo que hacen esos organismos por separado, pero sí diluye la efectividad general de la estructura.

Para el diplomático, esa dispersión de funciones es la explicación central de por qué la ONU, pese a estar presente en todos los frentes globales, no logra concentrar su peso donde más se necesita. Habló de un organismo que se expandió en tareas y oficinas sin una revisión de fondo sobre su funcionamiento interno.
El diplomático planteó entonces que el objetivo de una reforma debería ser dotar a la ONU de capacidades más específicas, eliminar esas redundancias entre agencias y reordenar prioridades. De esta manera, el organismo podrá responder con mayor rapidez ante los principales conflictos internacionales en curso.
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Elecciones en la ONU: la candidatura de Grossi y la reforma del Consejo de Seguridad
Su postulación a la Secretaría General compite con la de otros ocho candidatos y, hasta el momento, quedó en tercer lugar en los dos primeros sondeos informales realizados en el Consejo de Seguridad, por detrás de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y la costarricense Rebeca Grynspan. Aun así, su perfil internacional lo mantiene entre los nombres con mayor peso dentro de la carrera, sobre todo por su rol determinante al frente de la OIEA en las recientes crisis nucleares a nivel internacional.

Durante la exposición en Washington, Grossi amplió su diagnóstico hacia el Consejo de Seguridad, uno de los órganos más cuestionados de Naciones Unidas por la existencia de cinco miembros permanentes con poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Al respecto, reconoció que cualquier cambio en esa estructura depende de un consenso político entre las principales potencias, algo que implica que esos países acepten resignar parte de su influencia actual.
Por último, el candidato admitió que, de asumir la conducción de la ONU, debería trabajar con la composición actual del Consejo mientras impulsa mejoras posibles.




