La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) se convirtió en el escenario de un cruce diplomático de alto impacto geopolítico alrededor de la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El cruce entre las delegaciones de Argentina y Reino Unido incluyó un hecho sin precedentes en las Naciones Unidas: por primera vez, un primer ministro británico mencionó de forma explícita la soberanía de las Islas Malvinas en el púlpito del organismo multilateral.
- Te puede interesar: Donald Trump y Delcy Rodríguez en Nueva York: lo que deja ver el hermetismo
Javier Milei: críticas a la ONU y “defensa pacífica, práctica y efectiva” de Malvinas
Durante su intervención ante el plenario, el presidente Javier Milei reafirmó que las Islas Malvinas son una “causa nacional” para los argentinos y lanzó duras críticas contra el rol histórico del organismo internacional.
“Una organización que se propuso defender la soberanía de sus miembros miró para otro lado respecto a Malvinas”, señaló el mandatario nacional, cuestionando la efectividad de las resoluciones de la ONU cuando una de las partes se niega sistemáticamente a cumplirlas.

Milei remarcó el cambio de estrategia de la diplomacia argentina en relación a los litigios sobre recursos naturales en el Atlántico Sur:
- Defensa de los recursos: Cuestionó las actividades de prospección y explotación hidrocarburífera e ictícola no autorizadas en aguas en disputa.
- Acciones legales y regulatorias: Destacó el envío de notas de desaliento, la aplicación de sanciones a empresas y proveedores involucrados, así como el impulso de proyectos legislativos para fortalecer la defensa del territorio.
- Llamado al diálogo: Reiteró la invitación al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales bajo el mandato del derecho internacional y las resoluciones de la ONU.
Andy Burnham, el primer ministro británico que abordó Malvinas en la ONU
Un momento clave de la cumbre fue la intervención del primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham. Su discurso marcó un hito en la historia de la Asamblea General, al ser el primer discurso de un premier británico ante la ONU que menciona explícitamente la soberanía de las Islas Malvinas.
En el marco de su exposición sobre la defensa del estado de derecho y los desafíos geopolíticos globales, Burnham equiparó la postura de su administración en diversos frentes internacionales con la defensa de los territorios de ultramar. El primer ministro advirtió que el Gobierno británico se mantendrá “firme ante cualquier amenaza y desafío al orden de la ley”.

Además, calificó el reclamo soberano argentino como una interferencia, afirmando que defenderán “los derechos de los territorios británicos como en las Islas Malvinas”.
Posteriormente, en el marco de sus bilaterales en Nueva York, incluyendo un encuentro con el presidente estadounidense Donald Trump, reafirmó la postura de mantener la presencia y tutela sobre el archipiélago.
- Te puede interesar: Crisis en Reino Unido: un pueblo en Inglaterra se declaró independiente
La réplica de Pablo Quirno: “Ocupación ilegal y derecho internacional”
La respuesta de la diplomacia argentina no tardó en llegar. El canciller argentino Pablo Quirno hizo uso de la palabra en la Asamblea General para rechazar categóricamente los dichos del premier británico.
En su réplica, el responsable de la política exterior argentina enfatizó que las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes se encuentran ilegalmente ocupadas por el Reino Unido.
En relación a los recientes avances de exploración de recursos en las islas, subrayó que el derecho internacional exige a ambas partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la zona mientras la disputa de soberanía permanezca pendiente de resolución.
Pablo Quirtno reafirmó la plena vocación pacífica de la República Argentina para reanudar de inmediato negociaciones bilaterales sustantivas sobre la soberanía. “Por historia y por derecho, las Malvinas son argentinas“, concluyó el canciller ante el pleno de las Naciones Unidas.
El cruce diplomático en la 81.ª Asamblea General puso de manifiesto que la cuestión Malvinas sigue siendo un eje neurálgico en la política exterior de Argentina y un tema ineludible en la agenda de seguridad e hidrocarburos del Atlántico Sur. Con posturas marcadamente contrapuestas y resoluciones pendientes de cumplimiento, el reclamo argentino continúa sumando respaldo multilateral mientras se exige al Reino Unido el acatamiento del derecho internacional.




