La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) cerró este miércoles la segunda jornada de su cumbre anual, celebrada en Ankara, Turquía. El encuentro reunió a los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países miembros en un contexto atravesado por la guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar europeo y las tensiones derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
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Antes del inicio de la sesión principal, los aliados habían aprobado un borrador de declaración conjunta que reafirma el compromiso con la defensa colectiva, aunque el texto solo entrará en vigencia tras el respaldo formal de los líderes.
Cumbre de la OTAN: el apoyo a Ucrania y el reclamo de Trump a los aliados europeos
Durante la jornada del miércoles, Donald Trump mantuvo un encuentro bilateral con el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, al margen de la cumbre. El mandatario estadounidense expresó optimismo sobre la posibilidad de un acuerdo entre Ucrania y Rusia, luego de haber hablado por teléfono con Vladímir Putin antes de viajar a Turquía. Según trascendió, Trump volvería a comunicarse con el líder ruso una vez finalizada su reunión con Zelensky.

En cuanto a la tensión entre el presidente estadounidense y los miembros de la Alianza Atlántica, Trump no dejó pasar la oportunidad y acusó a varios países europeos de haber bloqueado el uso de su espacio aéreo y de sus bases militares para las operaciones estadounidenses contra el territorio iraní. La OTAN había intentado descomprimir esa tensión con el anuncio de acuerdos de venta de armamento por al menos 50.000 millones de dólares, además de difundir cifras que muestran un incremento del 11% en el gasto militar básico europeo durante 2026, que alcanzaría los 634.000 millones de dólares frente a los 571.000 millones del año anterior.
Al respecto, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, sostuvo que los aliados europeos cumplen con el refuerzo de sus presupuestos de defensa. Estados Unidos, mientras tanto, mantiene la presión para que Europa asuma un rol protagónico en su propia defensa convencional, mientras redirige buena parte de sus capacidades militares hacia la región del Indo-Pacífico.
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El cruce con España y la crisis con Irán que también marcaron la cumbre de la OTAN
El episodio más resonante de la jornada fue el enfrentamiento verbal de Trump contra España. El mandatario estadounidense lo calificó como un socio terrible dentro de la Alianza y anunció que dio instrucciones a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, para suspender las relaciones comerciales con el país ibérico. España fue el único miembro de la OTAN que rechazó de manera pública comprometerse con el nuevo objetivo de gasto en defensa del 5% del producto interno bruto y, en su lugar, negoció flexibilidad para cumplir con los objetivos de capacidades.
El origen del cruce combina dos frentes. Por un lado, el rechazo español a elevar su inversión militar más allá del 2% del PIB, un límite que el gobierno de Pedro Sánchez defiende para no afectar el estado de bienestar. Por otro, la negativa de España a permitir que Estados Unidos utilizara las bases de Rota y Morón para apoyar operaciones ofensivas contra Irán, en el marco de la llamada Operación Epic Fury, argumentando que esas acciones carecían de respaldo jurídico internacional.

El gobierno español remarcó que Estados Unidos mantiene superávit comercial con España y que los lazos económicos dependen de las empresas privadas y del marco negociado por la Unión Europea (UE), no de decisiones unilaterales de un gobierno. La ministra de Sanidad, Mónica García, fue más directa al señalar en redes sociales que España es un país soberano que defiende el multilateralismo, y que confundir la diplomacia con la intimidación es lo verdaderamente grave. De hecho, la propia UE salió en su defensa y recordó a la Casa Blanca sus obligaciones bajo el reciente acuerdo comercial entre ambos bloques.
Por último, en medio de esa disputa, Trump también hizo trascender una noticia con impacto directo en Medio Oriente. Durante su comparecencia en Ankara, el presidente estadounidense afirmó que el frágil alto al fuego con Irán había llegado a su fin, luego de un nuevo intercambio armado en el golfo Pérsico. El anuncio generó una reacción inmediata en los mercados, con caídas en las bolsas europeas y una suba en el precio del petróleo como resultado del recrudecimiento de la tensión en torno al estrecho de Ormuz.




