La transición presidencial en Colombia volvió a escalar en tensión luego de que Carlos Alonso Lucio, coordinador del equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella, afirmara que el mandatario saliente, Gustavo Petro, “debe ser juzgado”.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista concedida a la revista Cambio, donde Lucio sostuvo que el proceso de transición busca identificar posibles irregularidades de la administración saliente que, de encontrar sustento, serían remitidas a las autoridades judiciales. También aseguró que De la Espriella fue “absolutamente claro” en que Petro deberá responder ante la Justicia por las decisiones adoptadas durante su mandato.
La polémica aumentó cuando Lucio fue consultado sobre la posibilidad de que Estados Unidos solicitara la extradición del presidente saliente. Según explicó, el próximo gobierno no interferiría en un eventual proceso de esa naturaleza si existieran fundamentos legales para ello.
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La respuesta de Gustavo Petro
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de Gustavo Petro, quien rechazó los dichos del jefe del equipo de transición y advirtió que responderá por la vía judicial frente a lo que considera amenazas e insinuaciones sin sustento. La controversia se suma al clima de confrontación política que marcó el inicio del proceso de empalme entre ambas administraciones.
El episodio ocurre apenas días después del inicio formal de la transición entre el gobierno saliente y el presidente electo Abelardo de la Espriella. Desde la victoria electoral del dirigente conservador, ambas partes intercambiaron acusaciones sobre presuntas irregularidades administrativas, nombramientos de último momento y eventuales investigaciones por corrupción.
Carlos Alonso Lucio y un antiguo vínculo con Petro
La figura de Carlos Alonso Lucio resulta especialmente llamativa porque décadas atrás compartió militancia con Gustavo Petro en el Movimiento 19 de Abril (M-19), la guerrilla urbana que surgió tras las cuestionadas elecciones presidenciales colombianas de 1970.

Con el paso de los años, ambos tomaron caminos políticos completamente opuestos. Mientras Petro construyó una carrera dentro de la izquierda democrática que lo llevó a convertirse en el primer presidente de izquierda de Colombia, Lucio evolucionó hacia posiciones conservadoras y hoy integra el círculo de máxima confianza de De la Espriella, coordinando el proceso de transición de gobierno.
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El pasado guerrillero del presidente de Colombia
Antes de iniciar su carrera institucional, Gustavo Petro integró el M-19 durante su juventud. Ingresó a esa organización siendo estudiante y desarrolló principalmente actividades de carácter político y de organización, más que funciones militares.
En 1985 fue capturado por el Ejército colombiano y permaneció cerca de 18 meses en prisión. Tras la desmovilización en 1990, el grupo firmó un acuerdo de paz con el Estado colombiano, abandonó las armas y se transformó en un movimiento político legal.
Ese proceso permitió que antiguos integrantes de la organización, entre ellos Petro, iniciaran una carrera dentro de las instituciones democráticas. Con el tiempo fue representante a la Cámara, senador, alcalde de Bogotá y finalmente presidente de Colombia entre 2022 y 2026.
Durante su trayectoria política, Petro sostuvo que su paso por el M-19 formó parte de un movimiento que dejó las armas hace más de tres décadas y cuyos integrantes se reincorporaron plenamente a la vida democrática.




