Según informaron agencias de inteligencia de Europa, China entrenó en secreto a unos 200 militares rusos en su territorio. Algunos de esos soldados regresaron a Rusia y combatieron en Ucrania, en una revelación que contradice la postura oficial del gigante asiático, que se presenta como mediador neutral en el conflicto.
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China: el acuerdo secreto con Rusia y el despliegue en Ucrania
El acuerdo bilateral fue firmado por altos oficiales de Rusia y China en Pekín y establecía que más de 200 soldados rusos recibieran entrenamiento en instalaciones militares en ciudades como Pekín, Nanjing, Zhengzhou y Shijiazhuang. Las fuentes confirmaron que aproximadamente ese número completó el programa, que prohibía cualquier cobertura mediática y el conocimiento de terceros.
Las sesiones cubrieron el uso de drones, guerra electrónica, aviación militar e infantería blindada. Uno de los cursos incluyó entrenamiento con morteros de 82mm con apoyo de drones para identificar objetivos, mientras que otro se centró en defensa aérea con rifles de guerra electrónica y dispositivos lanzaredes para neutralizar aeronaves enemigas.

Un número significativo de los militares entrenados eran instructores en condiciones de transmitir sus conocimientos a través de la cadena de mando rusa. En ese sentido, una agencia de inteligencia europea confirmó que algunos participaron luego en operaciones de combate con drones en las regiones ocupadas de Crimea y Zaporizhzhia, con rangos que iban desde sargento subalterno hasta teniente coronel.
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Informes militares internos rusos describían cada curso con detalle e incluían fotografías de soldados rusos en uniforme mientras recibían instrucción de oficiales chinos también uniformados.
La falsa neutralidad de China y su respaldo constante a Rusia
Pese a presentarse como mediador neutral, China sostuvo la economía rusa al comprar su petróleo, gas y carbón, mientras Occidente intentaba aislar a Moscú. Ese apoyo económico convirtió al gigante asiático en el principal salvavidas comercial de Rusia desde el inicio de la guerra.
La asociación entre ambos países tampoco es nueva. China y Rusia anunciaron un vínculo estratégico “sin límites” días antes de la invasión de Ucrania y se comprometieron a realizar ejercicios militares conjuntos de forma sostenida.

Asimismo, el presidente ruso, Vladímir Putin, visitó China —recientemente— en el marco de lo que ambos gobiernos presentaron como una muestra más de su asociación “para todo tipo de circunstancias”. La visita se produjo días después del paso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la capital asiática.
Frente a las revelaciones sobre el entrenamiento militar, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China indicó que el país mantiene “una postura objetiva e imparcial”, a la vez que trabaja para promover las conversaciones de paz. Las potencias europeas, que consideran a Rusia una amenaza para su seguridad, observan con recelo el acercamiento cada vez mayor entre ambas potencias.




