El ecosistema nuclear argentino se prepara para la puesta en funcionamiento de un reactor multipropósito que consolidará la posición de nuestro país en el concierto internacional. Tal como manifiestan las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y del Gobierno nacional, no se trata únicamente de un proyecto tecnológico de vanguardia, sino de “una plataforma operativa con proyección al mercado internacional”.
- Te puede interesar: A-10: el reactor multipropósito que se suma a los desarrollos de punta del sector nuclear argentino

Prevista para mediados de 2027, la puesta en marcha del RA-10 permitirá alcanzar una producción equivalente al 20% del mercado internacional de un importante grupo de radioisótopos, entre ellos el molibdeno-99, el lutecio-177 y el iridio-192. Por otra parte, tendrá una capacidad de producción anual de 80 toneladas de silicio dopado, un material semiconductor clave para la electrónica de alta potencia. Con un plantel de 60 profesionales, el RA-10 tendrá la capacidad de operar en ciclos continuos de 29,5 días.
“Tenemos que hacer confluir la producción competitiva de un producto demandado mundialmente, que nos da la posibilidad de quedarnos con una parte interesante del mercado, con la necesidad de minimizar los costos operativos, de manera que la CNEA pueda seguir aprovechando un reactor de esta naturaleza par focalizarse en hacer investigación y desarrollo”, manifestó el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli.

Cuáles son las características del RA-10, el nuevo reactor de la CNEA
El nuevo reactor, del tipo de pileta abierta, estará ubicado en el Centro Atómico Ezeiza y tendrá una potencia de 30 megavatios. Su antecedente inmediato es el OPAL, construido por INVAP para la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO, sigla en inglés), operativo desde 2006. No es casualidad que la propia INVAP sea el contratista principal de la CNEA en este proyecto.
- Te puede interesar: 50 años de INVAP: Defensa mira al espacio y, en Bariloche, piensan la tecnología para el nuevo campo de batalla
Alimentado por uranio enriquecido al 19,7% y agua pesada como moderador y refrigerante, el RA-10 también tendrá otras funcionalidades, como la irradiación de materiales y la calificación de combustibles nucleares. En este último caso, explicó el ingeniero Pablo Cantero, quien está a cargo del proyecto en la CNEA, “el desarrollo de la industria nuclear necesita tener calificados los nuevos diseños, que vayan a ser parte de los nuevos componentes de reactores que se diseñen en Argentina”. Y precisó que el nuevo reactor nos va a permitir testear “materiales en aplicaciones de clase mundial”.

Además, detalló que “el RA-10 va a ofrecer la capacidad de calificar nuevos diseños, tanto para elementos combustibles MTR de reactores experimentales como para reactores de centrales de potencia”.
Finalmente, el complejo contará con el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), que pondrá a disposición de la academia técnicas neutrónicas de vanguardia para investigaciones de disciplinas, que incluyen ciencia de materiales, biología, paleontología, investigación energética y estudios ambientales, entre otras. “Se están diseñando y construyendo los instrumentos asociados a esos haces, que van a ubicar a las capacidades científicas y de desarrollo tecnológico argentinas en un nivel mundial”, añadió Cantero.

Mercado nuclear: un modelo de negocio abierto al capital privado
Para operar esta nueva infraestructura, el Gobierno está pensando en un esquema que incorporará capital privado. De esa forma, se construirá la planta para el procesamiento de los radioisótopos obtenidos en el reactor y el desarrollo de la cadena logística para su comercialización. El objetivo, destacó Ramos Napoli, es que “Argentina no solo sea reputada como líder tecnológico, sino también como líder comercial”.
- Te puede interesar: Política nuclear: qué planea el Gobierno para que Argentina agregue valor a sus exportaciones
La llegada de inversores privados y la creación de una empresa público-privada de base tecnológica se dará bajo los criterios de la Ley Nacional de la Actividad Nuclear (Ley 24.840). Desde la Secretaría de Asuntos Nucleares, mencionan el ejemplo de Conuar (Combustibles Nucleares Argentinos S.A.), con cuatro décadas de experiencia en el mercado y cuyo capital accionario está integrado por la CNEA y el Grupo Pérez Companc.

Al respecto, se estima que el costo de la inversión en la planta de radioisótopos estaría en el orden de los 200 millones de dólares, con lo cual, de confirmarse, podría calificar como proyecto del RIGI.
A modo de síntesis, el secretario de Asuntos Nucleares -que se encuentra bajo la Ministerio de Economía- señaló que el RA-10 será utilizado para “llegar a cada cliente que necesite nuestros radioisótopos y los servicios que el reactor pueda proveer. Y, al mismo tiempo, “se dejará en cabeza de la CNEA la herramienta tecnológica que permitirá seguir proyectando su cooperación técnica”.




