El Gobierno está decidido a dar un volantazo en el ecosistema nuclear, al que pretende imprimir una nueva lógica que permita capitalizar las inversiones del Estado en esta industria. En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Energía Atómica, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, se refirió a las prioridades de su gestión.
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Del documento sobre los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina, surge la decisión de “evitar la dispersión institucional” que, según el Gobierno, produjo, en el pasado: la planificación discontinua, la sucesión de proyectos sin cierre, una opacidad respecto de la oportunidad de las inversiones tomadas y la ausencia de rendición de cuentas respecto de los recursos comprometidos.

“La distancia entre lo que el sector está en condiciones técnicas de hacer y lo que efectivamente entrega en términos económicos constituye la patología específica que estos lineamientos buscan corregir”, afirma en sus conclusiones. La “disciplina comercial” deberá reemplazar la pretensión de un “financiamiento indefinido” de los proyectos por parte del Estado, según las nuevas directivas del sector.
Cuál será el rol de las empresas públicas y del sector privado en el ámbito nuclear
El “criterio comercial” es uno de los principios rectores básicos que deberá guiar a las empresas del sector. En ese sentido, señala el Gobierno, se debe establecer siempre “si existe un comprador dispuesto a adquirir el producto resultante de un proyecto a un precio que justifique la inversión efectuada”. Respecto de las “nuevas estructuras para la gestión de proyectos”, en diálogo con DEF, Ramos Napoli aseguró que “la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) no está en condiciones de operar el reactor RA-10 ni el Centro de Protonterapia”.

En el caso del RA-10, el reactor multipropósito próximo a inaugurarse en el Centro Atómico Ezeiza, el funcionario afirmó que tres de las cuatro funciones de esa instalación pueden estar perfectamente a cargo de un operador que no sea la CNEA. Aludió, en particular, aldopaje de silicio, la producción de radioisótopos y el testeo de elementos combustibles. Mientras tanto, en el caso del funcionamiento del Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), se deberá establecer con la CNEA su “factor de uso”. El secretario de Asuntos Nucleares aclaró que este último “no compite con la irradiación y la transmutación neutrónica que se lleva a cabo en el reactor”, ya que pueden darse en simultáneo con la operación del laboratorio.
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En referencia al Centro Argentino de Protonterapia, un proyecto conjunto de CNEA y la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ramos Napoli sostuvo que el mismo “requiere de una gerencia que tenga el mayor nivel de profesionalismo vinculado a la prestación de servicios de salud”. En este caso, la CNEA mantendría su rol de “prestador de servicios” del centro de salud ubicado en el barrio porteño de Agronomía.

Financiamiento internacional, prestación de servicios y exportación de componentes nucleares
“Producir, abastecer y exportar” es otro de los principios rectores establecidos por la Secretaría de Asuntos Nucleares, que señala que, aun constituyendo un componente legítimo y necesario del sistema, la investigación es “subsidiaria respecto de su finalidad productiva”.
Al hablar del financiamiento disponible a nivel internacional para este tipo de operaciones, el funcionario destacó la aparición de “nuevos jugadores” como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y otros organismos multilaterales. De esta forma, señaló, Occidente busca colmar un vacío registrado en la última década, cuando la mayoría de los proyectos de nuevos reactores tuvieron diseño y financiamiento ruso y chino.

Además de los proyectos de nuevos reactores, existen oportunidades para las empresas argentinas del sector nuclear, como Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) en proyectos de extensión de vida y operación a largo plazo de centrales en funcionamiento, así como la reactivación de reactores apagados.
Por su parte, Dioxitek y Conuar se posicionan como posibles proveedores de combustibles nucleares dado el dominio de las distintas etapas de la conversión del uranio y, potencialmente, del torio, debido al dominio de la tecnología con que cuenta nuestro país. A su vez, existen grandes posibilidades para que la industria nuclear nacional pueda proveer componentes críticos de los pequeños reactores modulares (SMR) desarrollados en el mundo.




