En una jugada que movió el tablero de la energía a nivel mundial, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos anunció que se retira de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La medida, que se hará efectiva el próximo este viernes 1º de mayo, implica que el país ya no se ajustará a las obligaciones del organismo, que hace una década dio paso a una nueva alianza informal, la OPEP+, que incluye a los mayores productores mundiales de crudo.
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Según señaló el ministro de Industria, Sultan Ahmed Al-Jaber, esta determinación refleja “una decisión soberana alineada con la estrategia energética de largo plazo, la capacidad de producción y los intereses nacionales”. Su colega de Energía, Suhail Mohamed al-Mazrouei, sostuvo que la salida de la OPEP se tomó luego de “un análisis minucioso de las medidas actuales y futuras relacionadas con el nivel de producción”.

El objetivo de esta petromonarquía es alcanzar una producción de 5 millones de barriles diarios a partir de 2027, lo que podría lograr con mayor libertad y menores condicionamientos fuera del bloque. En el comunicado, donde se oficializó la decisión, el gobierno emiratí reafirmó su “compromiso con la estabilidad de los mercados globales”, hoy fuertemente sacudidos por el conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Petróleo: Emiratos Árabes, perjudicado por la guerra en Medio Oriente y enfrentado con la monarquía saudita
El país, que se sumó a la OPEP en 1967, había registrado una producción de 3,6 millones de barriles diarios antes del inicio de las hostilidades en Medio Oriente, que se redujo a 1,89 millones en el primer mes del conflicto. Para poder continuar sus exportaciones, sorteando el cierre del estrecho de Ormuz, Emiratos ha tenido que recurrir a la terminal petrolera de Fujairah, que se conecta a través de un oleoducto con el complejo de Habshan, en el vecino emirato de Abu Dabi.

El puerto de Fujairah sufrió una serie de ataques iraníes con drones y misiles por parte de Irán, sin que provocaran graves daños, pero obligando a paralizar temporalmente las operaciones en la zona. En el plano operativo, esta terminal se vio afectada por una histórica caída en las ventas de combustible marino debido a una reducción en la demanda. Al ser un proveedor clave de combustible para los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz, la interrupción del flujo de naves ha reducido drásticamente la carga. Esta terminal tiene una capacidad de almacenamiento de 18 millones de metros cúbicos, lo que lo convierte en uno de los principales centros mundiales para el acopio de crudo y combustibles.
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Por otra parte, en perspectiva de alineamientos regionales, el gobierno de los Emiratos se ha enfrentado con Arabia Saudita en distintos escenarios regionales. En Yemen, mientras la monarquía saudita apoya a la coalición anti-hutí, Emiratos desarrolló un fallido intento por apuntalar a los separatistas del antiguo Yemen del Sur. Mientras tanto, en Sudán, los sauditas apoyan al Ejército regular del general Abdel Fattah al-Burhan, al tiempo que los emiratíes respaldan a los rebeldes de las Fuerzas de Apoyo Rápido del general Mohamed Hamdan Dagalo.




