La vigilancia del Mar Argentino es un desafío para las políticas impulsadas desde Buenos Aires. Con millones de kilómetros cuadrados que proteger y la presencia recurrente de flotas extranjeras involucradas en actividades de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que presionan los recursos marítimos y exigen nuevas capacidades de vigilancia persistente, apareció en escena el Oceanic Node Argentina, conocido como el Programa ONA, una solución para la vigilancia de las aguas territoriales con foco en la agenda nacional y las urgencias locales.
Para conocer más sobre ONA, DEF conversó con Gustavo Emiliano Fauez, CEO de Roca Defense & Systems, que viene presentando el concepto ante actores vinculados al ecosistema marítimo y de defensa argentino, en el marco de conversaciones exploratorias y no vinculantes.
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Extensión marítima y pesca INDNR: los desafíos de la vigilancia soberana
El Mar Argentino representa uno de los mayores desafíos de vigilancia marítima a escala global. Con una zona económica exclusiva de casi 6,5 millones de kilómetros cuadrados, y una zona de responsabilidad de búsqueda y rescate que se extiende hasta la mitad del océano Atlántico, Argentina administra un espacio marítimo que abarca desde el norte del país hasta la Antártida, incluyendo el sector de las Islas Malvinas y las Georgias del Sur.
Para dimensionarlo: la extensión de norte a sur de la Argentina continental se replica íntegramente hacia el este, llegando al centro mismo del Atlántico. Es una franja territorial que ningún sistema de patrullaje convencional puede cubrir de manera eficiente, sostenida y económicamente viable.
“Estamos hablando de uno de los mares territoriales más extensos del mundo. La zona de responsabilidad de Argentina en búsqueda y rescate llega prácticamente hasta la mitad del océano Atlántico”, expresó Gustavo Fauez, CEO de Roca Defense & Systems.

Uno de los problemas más críticos que enfrenta Argentina en su zona económica exclusiva es la pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR), protagonizada por flotas extranjeras que operan en zonas de alta presión pesquera, muchas veces con patrones de navegación opacos, apagado de AIS o conductas difíciles de fiscalizar mediante patrullaje convencional.
Las consecuencias económicas son devastadoras: se estima que se extraen aproximadamente 500.000 toneladas anuales de calamar de la zona económica exclusiva argentina. Con la tonelada de calamar cotizando a 2.500 dólares en mercados internacionales, el daño económico supera los 1.250 millones de dólares por año en recursos no controlados, sin que el Estado argentino perciba royalties, licencias ni ningún tipo de compensación.
Frente a esto, los medios navales disponibles, corbetas, destructores, los OPVs clase Bouchard y aviones P-3C Orión, resultan insuficientes para una cobertura persistente. Una sola hora de vuelo del Orión cuesta 30.000 dólares; el mantenimiento diario de una unidad naval de mediano porte oscila entre 30.000 y 45.000 dólares. El patrullaje análogo alcanza apenas 60 días al año sobre una zona que requiere vigilancia las 24 horas, los 365 días.
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Qué es y cómo funciona el Programa ONA de Roca Defense & Systems
Ante este escenario, Roca Defense & Systems desarrolló el Programa ONA: una arquitectura tecnológica de vigilancia marítima persistente y respuesta operacional supervisada que integra capas satelitales, plataformas no tripuladas, herramientas de inteligencia operacional y capacidades de coordinación en una sola lógica operativa.
Según su CEO, “el sistema no viene a reemplazar los medios navales existentes, sino a potenciarlos”, generando una cobertura permanente y persistente de la zona económica exclusiva a una fracción del costo operativo actual.
El Programa ONA opera como un continuo que va desde la detección hasta la respuesta, con automatización controlada y supervisión humana en cada etapa decisiva. Este sistema combina satélites SAR y EO con la plataforma SUPGOD, una plataforma propietaria de inteligencia operacional orientada a fusionar datos, priorizar eventos, apoyar la toma de decisiones y coordinar medios autónomos bajo supervisión humana.

Para garantizar una presencia en el Mar Argentino, entra en acción el vehículo ONA, un vehículo naval autónomo de largo alcance, concebido como nodo móvil de vigilancia, despliegue de sensores y coordinación de medios no tripulados, adaptable a distintos perfiles de misión. Respecto a los vehículos aéreos no tripulados, Roca Defense & Systems cuenta con el dron Albatros, orientado a misiones de búsqueda y rescate, observación, apoyo operacional y despliegue de cargas útiles especializadas según el perfil de misión.
El ciclo operativo del Programa ONA funciona de la siguiente manera: los satélites SAR detectan embarcaciones con AIS apagado; un satélite EO puede aportar imágenes ópticas de alta definición como soporte documental; SUPGOD procesa la información, correlaciona eventos y genera alertas, paquetes de evidencia y recomendaciones operacionales para que las autoridades competentes puedan decidir, documentar y coordinar una respuesta con mayor velocidad y trazabilidad. Lo que antes tardaba días en procesarse burocráticamente, ahora puede reducirse a una ventana operativa mucho más corta.
El impacto económico: de la amenaza al modelo de negocio soberano
El Programa ONA no solo resuelve un problema de seguridad nacional: crea un modelo de control que permite monetizar el recurso. Al establecer una vigilancia 24/7 sobre la ZEE, Argentina estaría en condiciones de implementar un sistema de licencias de pesca a 500 dólares por tonelada. Sobre las 500.000 toneladas de calamar que se extraen anualmente, eso representa 250 millones de dólares anuales en ingresos directos al Estado, hoy capturados ilegalmente por flotas extranjeras.

A esto se suman los beneficios indirectos como la generación de infraestructura portuaria en la Patagonia para el procesamiento en destino, creación de empleo local y desarrollo de una industria pesquera regulada que hoy no existe porque no hay control efectivo que la habilite.
Por otro lado, Roca Defense & Systems impulsa la soberanía tecnológica dentro de una visión pro-Occidente, de autonomía estratégica y control soberano, aplicada a escenarios de vigilancia marítima, protección de recursos y defensa de intereses nacionales.
“Todas las plataformas son desarrollos nativos argentinos, diseñados para reducir dependencias críticas de proveedores externos que puedan discontinuar piezas, revocar licencias o condicionar el uso del sistema por razones geopolíticas. La historia reciente de la Armada Argentina, con buques fuera de servicio por falta de repuestos importados y aeronaves varadas por cartuchos descontinuados, ilustra con precisión los riesgos de la dependencia tecnológica”, concluyó Gustavo Fauez.




