Cientos de efectivos de la Fuerza Aérea Argentina, con el grado de vicecomodoro, se reunieron durante varios días en la Escuela Superior de Guerra Aérea con un motivo: analizar el papel de la organización en caso de un evento espacial. ¿El contexto? Lejos de ser una hipótesis descabellada, los riesgos vinculados a este entorno ya forman parte de la agenda estratégica de las Fuerzas Armadas de todo el mundo.
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El encuentro fue parte de un ejercicio, denominado “Cielo de fuego”, realizado en el marco del seminario Zonda, una actividad que la Fuerza Aérea Argentina realiza desde hace décadas para evaluar el modo de acción ante una eventual crisis o emergencia humanitaria. El dato, nada menor, es que quienes participan en el Zonda son los que conducirán a la institución en un futuro no muy lejano. Es decir: los futuros comodoros y brigadieres de la organización están evaluando el rol que deberán asumir en un contexto en el que el espacio comienza a ganar mayor protagonismo a nivel global.

Mientras la Fuerza Aérea Argentina avanza en la recuperación de capacidades estratégicas, el ejercicio “Cielo de Fuego” planteó una pregunta tan inquietante como relevante: ¿cómo deberían responder si un asteroide amenazara con impactar en Argentina?
A partir de esa hipótesis, los participantes evaluaron posibles respuestas y avanzaron en la elaboración de herramientas para enfrentar desafíos que ya comienzan a tomar forma. Con una órbita terrestre cada vez más congestionada -se estima que hacia 2030 habrá más de 40.000 satélites en operación-, crecen también los riesgos vinculados a la basura espacial, las colisiones orbitales y la caída de objetos provenientes del espacio.
Fuerza Aérea: el espacio, escenario del colapso
En un escenario de conflicto, el dominio del espacio podría marcar la diferencia entre el éxito y el caos. Los militares de todo el mundo son conscientes de ello.


Días atrás, cuando en la UNDEF se abordó el papel que puede tener la Fuerza Aérea en materia espacial, los expertos hicieron hincapié en que la vida moderna está atada a un sinfín de capacidades espaciales que son parte de una estructura invisible que suele pasar desapercibida. Comunicaciones, navegación, observación de la Tierra, transacciones financieras e incluso la capacidad de interceptar un misil balístico descansan sobre una misma base: la sincronización precisa que brindan los relojes atómicos de los sistemas satelitales. “Si no entendemos hasta qué punto dependemos de esta estructura invisible, será difícil alcanzar la independencia”, alertaron.
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Fue el brigadier mayor retirado Alejandro Moresi, docente de la Escuela Superior de Guerra Aérea, el que ilustró hasta qué punto la vulneración de estas capacidades puede afectar la soberanía de un Estado: no hace mucho, la señal de GPS de un vuelo que transportaba al ministro de Defensa británico fue alterada durante más de tres horas con una técnica conocida somo spoofing. Una mínima modificación de esos nanosegundos puede traducirse en errores de navegación, fallas en sistemas de armas y la pérdida de capacidades críticas de comando, control e inteligencia.

A este panorama se suma otra amenaza: la existencia de basura espacial, que no solo puede repercutir en la tierra, sino también en los satélites que son enviados fuera de la atmósfera. Y, como si eso fuera poco, el límite ya no son las armas antisatélite: existe la posibilidad de un combate orbital, fenómeno que, hace algunos años, solo podía ser visualizado en la pantalla grande.
Decidir bajo presión: el liderazgo sin margen de error
“El Zonda es un ejercicio para el manejo de crisis a nivel nacional. Uno de los objetivos es avanzar en la conformación de equipos de trabajo para la coordinación interagencial”, contó, en diálogo con DEF, el comodoro Marcelo Fabián Serrano, director de la Escuela Superior de Guerra Aérea.
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Asimismo, el oficial explicó que el instituto, dentro del plan de perfeccionamiento de la Fuerza Aérea, lleva adelante el Curso Superior de Conducción, una capacitación específica para el personal que ostenta el grado de vicecomodoro.


El dato: en este momento en el que el gobierno de Javier Milei acaba de anunciar el pago de suplementos por título para los efectivos de las Fuerzas Armadas, es vital aclarar que se trata de hombres y mujeres que, a lo largo de sus más de 35 años de carrera, deben capacitarse prácticamente de forma continúa. En el caso puntual de la Fuerza Aérea, los jóvenes que egresan de la Escuela de Aviación -con una licenciatura- comienzan a recibir una formación enfocada en la conducción para la guerra, pues no solo deberán liderar la organización, sino que además velar por los recursos de la institución. Y, como si eso no fuera poco, tomar decisiones en caso de conflicto armado o emergencia humanitaria, contextos en los que el margen de error es nulo.
Dentro de la currícula mencionada por Serrano, el seminario Zonda corona la capacitación como actividad integradora. Aunque, aclara el director de la Escuela, este año tomaron una decisión que lo cambia todo: en vez de simular una crisis humanitaria, optaron por una temática que interpela a la Fuerza, la espacial.
¿Por qué es relevante? La dimensión espacial ya no es solo una cuestión de infraestructura: impulsa una nueva doctrina que abarca todo lo relativo a la conciencia situacional en el espacio (Space Situational Awareness). En la Argentina no existe, por ahora, un sistema formal que monitoree y gestione la información sobre objetos y riesgos en órbita. Los trabajos en marcha buscan justamente sentar las bases de una doctrina y despertar la conciencia pública y gubernamental sobre la urgencia de crear un sistema institucionalizado de vigilancia espacial.

El Zonda 2026, en el centro de la escena
El seminario Zonda, a través del ejercicio “Cielo de Fuego”, simuló una crisis de alcance nacional provocada por la aproximación de un asteroide al territorio argentino y obligó a oficiales superiores de la Fuerza Aérea Argentina a sumergirse durante una semana en escenarios de alta complejidad vinculados al dominio espacial.
En este caso, y con el asesoramiento de la Agencia Federal de Emergencias, se convocó a los actores que pueden llegar a tener un papel clave si es que sucede un evento de estas características: el ámbito judicial, el INVAP, Cancillería, Fuerzas de Seguridad, el Instituto Nacional de Derecho Aeroespacial, el Centro de Identificación Aeroespacial, el Instituto de Astronomía y Física del Espacio de la UBA, la CONAE, distintas universidades públicas y privadas, y otros organismos y expertos, como los meteorólogos espaciales. Incluso, dijeron presente los efectivos de la Fuerza Aérea de Uruguay.

En palabras del comodoro Serrano, para el ejercicio se organizaron distintas mesas de trabajo con expertos para abordar las aristas de la problemática. “Nos ponemos en el papel porque el objetivo es simular una situación”, señaló, no sin antes explicar, junto al brigadier Moresi (docente y director ejecutivo del Zonda), que la parte final de la actividad es la más enriquecedora, pues allí se puede observar cuáles son las capacidades reales y los probables modos de acción que, en el caso de la Fuerza Aérea, pueden sentar las bases para la doctrina que regirá el papel de la institución en el dominio espacial.
“En esta oportunidad van a hacer el planeamiento para ordenar la crisis y avanzar en un plan de contingencia”, detalló Serrano, no sin antes aclarar que el ejercicio partió de una situación hipotetica en la que un asteroide se dirige hacia el territorio argentino, un evento que, además, obligaría a pensar en evacuaciones y asistencia a la comunidad.
Asimismo, tanto Moresi como Serrano, coincidieron al detallar que un ejercicio de gabinete es fundamental para avanzar en materia doctrinaria y estratégica que, en el terreno, no sólo demandará recursos sino también tiempo. “Además, se pierde información. Cuando se prueba una estrategia o metodología de trabajo en un ejercicio de gabinete, se pueden absorber conocimientos de todas las áreas involucradas. Esos datos se pueden absorber para generar nuevas doctrinas que, luego, pueden ser llevadas a un juego de guerra o al terreno”, agregó el brigadier.



Un asteroide, el desafío que puso a prueba a la Fuerza Aérea
¿Cómo debería actuar la Fuerza Aérea sinun cuerpo proveniente del espacio exterior amenaza con impactar en territorio argentino?
El ejercicio “Cielo de fuego”, en el marco del seminario Zonda, buscó definir ese panorama y, de esa manera, consolidar el planeamiento y el manejo de crisis orientada a la formación de oficiales superiores, expertos y funcionarios en este tipo de escenarios complejos.
La situación simulada fue clara: el objeto cometario podía caer en el territorio argentino o en áreas marítimas de jurisdicción nacional, generando un escenario que, además de involucrar al sector de la Defensa, interpelaría a otros ámbitos, ya que la amenaza espacial podría generar una catástrofe sin precedentes en el país.
Por supuesto, a medida que pasaron los días, la amenaza fue evolucionando y contemplando nuevas variables que obligaron a los participantes a tomar decisiones de manera urgente y, en consecuencia, desarrollar procesos de planeamiento y conducción en situaciones de incertidumbre, presión, y evolución constante de la información. Es decir: el ejercicio comenzó con una escena hipotética y terminó siendo una fase clave para la conducción de la Fuerza Aérea.

Un dato: a media que transcurrían las horas, la dirección del ejercicio sumó nuevas variables que llevaron al personal a tomar otras decisiones. Por ejemplo, se recreó una conferencia de prensa para obligar a los cursantes a asumir el rol de voceros ante la crisis, se difundió información falsa, surgieron fallas en sistemas satelitales y de GPS, existieron requerimientos diplomáticos internacionales y se efectuaron ciberataques.
El objetivo más importante de esta edición del Zonda: desarrollar competencias profesionales para la gestión de crisis complejas y fortalecer la coordinación y la capacidad de respuesta del Estado a través de un Plan Nacional de Emergencia Espacial Interagencial.
Por eso, las mesas de trabajo fueron fundamentales: mientras una avanzaba en el plan legal e institucional, otras se enfocaban en la operación militar, en los aspectos científicos y técnicos, en la comunicación de riesgo y medición de la opinión pública, y en las respuestas territoriales.




Prepararse antes del impacto: los desafíos que reveló el ejercicio Zonda 2026
El seminario Zonda 2026 dejó importantes lecciones sobre la preparación del país frente a una eventual amenaza proveniente del espacio. A través del ejercicio “Cielo de Fuego”, los participantes identificaron la necesidad de fortalecer la coordinación interagencial, mejorar los procesos de comunicación de crisis y desarrollar capacidades de vigilancia y conciencia situacional espacial.
Entre las principales conclusiones surgió la importancia de generar confianza entre organismos, evitar diagnósticos prematuros basados en información técnica aún incierta y avanzar hacia la creación de un sistema nacional capaz de detectar, monitorear y responder a eventos espaciales de alto impacto. Asimismo, se destacó la necesidad de impulsar una gobernanza espacial que involucre a organismos estatales, universidades, empresas y socios internacionales, con el objetivo de proteger los intereses estratégicos del país y consolidar una capacidad de respuesta integral ante futuras emergencias.
“Si no lo hacemos ahora, cuando llegue el momento pueden existir falencias”, advirtió el brigadier (retirado) Dario Alcalde, docente de la Escuela Superior de Guerra Aérea, durante el cierre del Zonda. En ese contexto, los directores de la actividad subrayaron la necesidad de avanzar en materia de confianza interagencial, soberanía técnica, conciencia espacial, gobernanza jurídica internacional y colaboraciones público-privadas de alto nivel.
Por su parte, y en referencia al terremoto que afectó a Venezuela en las últimas horas, el comodoro Serrano insistió en la importancia de preparar al personal para poder dar respuestas en contextos de crisis humanitaria.




