Satélites, vigilancia orbital, basura espacial y potenciales conflictos más allá de la atmósfera. El espacio ya forma parte de la agenda militar de las principales potencias y Argentina no es ajena a esa realidad. Por eso, uno de los paneles centrales de la jornada de Innovación y Tecnología, organizada por el Ministerio de Defensa en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), se metió de lleno en uno de los motivos del encuentro: la Fuerza Aérea Argentina es la que tiene la responsabilidad de vigilar y controlar el aeroespacio. Por lo tanto, esta institución es la que debe procurar llevar adelante los desarrollos que permitan garantizar la soberanía en esos dominios.
- Te puede interesar: Las Fuerzas Armadas planifican operaciones en el espacio: en detalle, los proyectos estratégicos
Para hablar del tema, los integrantes de la Fuerza, expertos en la materia, expusieron las razones por las que la institución debe avanzar en el plan espacial y detallaron las capacidades vinculadas al procesamiento de información geoespacial y el recorrido histórico que permitió consolidar una cultura espacial dentro de la organización. Claramente, la combinación entre experiencia acumulada y nuevas tecnologías parecería ser el valor agregado de mayor relevancia a la hora de pensar en los principales activos para afrontar los desafíos del futuro.

Un dato: solo para tener una dimensión de los conocimientos que posee la Fuerza Aérea Argentina en materia espacial, cabe recordar que en 1960 lanzó el cohete Alfa Centauro, de diseño y fabricación nacional (y el primero en su tipo en lanzarse en América del Sur), luego le siguió el Gamma Centauro, un cohete sonda argentino propulsado por combustible sólido que, además, fue lanzado desde el continente blanco. Luego, y en la cúspide en materia de cohetería, llegó el otro gran desarrollo de la institución: el misil balístico Cóndor.
Como hito actual, en 2025 la Fuerza Aérea lanzó con éxito los cohetes MET 1-SO “Escorpio” y MET 2-SO “Crux”. “El otro país de América Latina que logró algo similar fue Brasil. Además, otro logro fue haber podido transmitir el conocimiento que tenía el personal, próximo a jubilarse, a las nuevas generaciones. Esto, para nosotros, es un orgullo”, aclararon, desde la Fuerza Aérea, en un diálogo con DEF. Cabe recordar que estas últimas iniciativas están resguardadas como “secreto militar”.
Lo que ocurre en órbita nos afecta en la Tierra
A mediados del siglo XX, las principales potencias mundiales -en ese entonces, Estados Unidos y la Unión Soviética– se disputaron el espacio. “Esta carrera está en una situación bastante más compleja en lo que llamamos el ‘nuevo espacio’”, señaló uno de los oradores, el brigadier mayor retirado Alejandro Moresi, quien caracterizó este nuevo territorio como un ambiente en conflicto permanente en el que conviven civiles y Fuerzas Armadas: “La militarización del espacio fue escalando”.
- Te pude interesar: Una bomba inteligente, un cohete y un pod: los desarrollos más importantes de la Fuerza Aérea
De acuerdo con el oficial de la Fuerza Aérea, en este escenario no hay que dejar de lado la amenaza que representa la existencia de basura espacial, no solo para la Tierra, sino también para los satélites que son enviados fuera de la atmósfera. Y, como si eso fuera poco, el límite ya no son las armas antisatélite, sino que ahora existe la posibilidad de un combate orbital, fenómeno que, hace algunos años, solo podía ser visualizado en la pantalla grande.
“El espacio es el máximo terreno elevado. Desde la perspectiva militar, diría que hay funciones básicas: las comunicaciones para el comando y control, la observación de la tierra y el posicionamiento, que está basado en un elemento casi invisible para nosotros que son los relojes atómicos. Aquí aparece la cuarta función: poder manejar la información para la destrucción de un misil balístico intercontinental en su órbita. La realidad es que estamos hablando de un administrador tecnológico”, alertó el brigadier.
Además, remarcó que al hablar del espacio nos estamos refiriendo a capacidades estratégicas pero no consideramos las posibilidades de este orientador tecnológico ni su influencia: “Si quisiéramos interceptar un misil en órbita tendríamos que tener una coordinación temporal para que los dos cohetes se encuentren en un momento determinado. Esa, en definitiva, es la misma coordinación que necesitamos para andar en nuestros autos. ¿Tenemos idea de hasta dónde incluye el espacio en nuestras vidas y en la vida? Estos elementos hacen algo denominado ‘Sincronización crítica’, que parte de la precisión de nanosegundos de los relojes especiales. Eso es lo que convertimos en el posicionamiento terrestre y en las firmas de las transacciones económicas importantes de las bolsas”.

Guerra espacial: “Si no entramos en esta estructura invisible va a ser difícil obtener independencia”
Para ejemplificar el modo en que el espacio puede afectar la vida diaria e interferir en la soberanía de un país, el brigadier recurrió a un suceso reciente: el 21 de mayo pasado, el avión del ministro de Defensa británico (John Healey) sufrió un bloqueo de la señal GPS durante tres horas mientras volaba cerca de la frontera rusa. “Le hicieron algo denominado spoofing: derivaron levemente esos nanosegundos. Esos nanosegundos se convierten en metros, kilómetros y, en definitiva, errores. Pueden ser imperceptibles para algunos, pero en una operación militar se traduce en un problema complejo”, advirtió.
En síntesis, esa acción desataría un completo caos en una contienda bélica: las bombas guiadas no pegarían en el lugar deseado, no se podrían sincronizar las órdenes de comando y control, no se podrá asegurar la navegación de los medios militares ni se podrá contar con capacidad ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento). Por eso, el militar alertó sobre las amenazas que trae esta nueva era espacial: pueden existir tormentas solares que afectan los sistemas, pero también armas cinéticas (que golpearán directamente las capacidades espaciales) y, fundamentalmente, las armas cibernéticas y electrónicas, ya que, además de ser invisibles para uno, pueden modificar la realidad.
- Te puede interesar: General de división Jorge Puebla en la UNDEF: “Tenemos que tomar nota de las operaciones en el espacio”
Cómo país, ¿qué capacidad tenemos? “Hoy dependemos de constelaciones GPS de distintos dominios, como China, Rusia, Europa y Estados Unidos”, respondió el militar, no sin antes señalar que, este escenario, se complejiza en el escenario multidominio, donde la tropa también está conectada con el satélite geoestacionario: “Todos están en la misma red, conectados a los relojes ambientales. Tenemos que mirar este tema. Si no entramos en esta estructura invisible va a ser difícil obtener independencia”, resondió.
La hoja de ruta de la Fuerza Aérea para el dominio espacial
Lo cierto es que, en este momento, los países evalúan sus capacidades militares para lograr ventajas estratégicas desde o contra el entorno espacial. Lo relevante de este dato es que las tecnologías que tendrán un lugar en esa batalla son de uso dual.
Como se explicó en la UNDEF, este es un momento clave para avanzar en iniciativas que garanticen la soberanía. La Fuerza Aérea Argentina ya está en el tema. Y cabe señalar que, además, tiene una trayectoria relevante en la materia. Fue el comodoro Horacio Matías Orefice, director de Planeamiento Estratégico de la Fuerza, el responsable de hablar en nombre del equipo multidisciplinario que, en la institución, avanza con el plan espacial.

Durante el encuentro, el militar fue contundente: “La jornada se hace un 4 de junio, Día de la Vinculación Tecnológica, en honor al ingeniero físico Juan Sabato, quien dijo que la única manera de lograr desarrollos para el futuro es cuando se unen tres vértices de un triángulo conformado por el Estado, el sector productivo y el científico”. Asimismo, el comodoro detalló que la Fuerza Aérea toma, en esta materia, como prócer guía al comodoro Aldo Zeoli, quien, junto al ingeniero Tabanera, es uno de los fundadores de la actividad aeroespacial argentina.
“No hubiera habido un Alfa Centauro, un Gamma Centauro, un ratón Belisario ni un mono Juan, sin un comodoro Aldo Zeoili”, reconoció Orefice al repasar los grandes hitos concretados por la Fuerza Aérea Argentina en el siglo XX. Además, subrayó que las leyes vigentes reconocen a la institución como la responsable de la vigilancia y el control integral del aeroespacio.
Vigilancia, satélites y doctrina: los pilares del plan espacial
En ese contexto, Orefice remarcó un aspecto crucial: para la Fuerza Aérea, el aeroespacio debe entenderse como un único ámbito compuesto por dos dominios, el aéreo y el espacial. Tradicionalmente, ambos son separados por una frontera convencional denominada línea de Kármán, situada a 100 kilómetros de altitud. Si bien se trata de un límite imaginario, su importancia es significativa porque marca el punto a partir del cual deja de aplicarse la soberanía de los Estados sobre el espacio aéreo y comienza el espacio ultraterrestre. En un escenario donde las actividades espaciales adquieren cada vez mayor relevancia estratégica, esta discusión cobra especial importancia para la planificación y el desarrollo de capacidades nacionales.
- Te puede interesar: Fabricaciones Militares cambia de rumbo: un concurso público y el plan para recuperar la firma estratégica argentina
“En la actualidad, hay más de 20.000 objetos en órbita. Algunos cumplen funciones, otros no, como la basura espacial. Esto, en definitiva, pasa por encima de nuestras cabezas y parece que no tiene efectos más que cuando cae un pedazo de chatarra en la Tierra. Pero sí los tiene, y los últimos en sufrirlo fueron los españoles, a fines del año pasado, cuando quisieron lanzar un satélite de millones de euros y quedó inutilizable por el impacto de una microchatarra. En lo militar, es importante tener conciencia de lo que sucede porque repercute en el día a día de todos nosotros”, destacó el comodoro. Y, por este motivo, indicó que el plan de la Fuerza Aérea contempla distintos ejes: vigilancia y protección, sistemas satelitales e información remota, acceso al espacio, desarrollo de capital humano, doctrina y planteamiento, vinculación, nuevas tecnologías y derecho operacional espacial militar.
Capacidad geoespacial: del dato satelital a la toma de decisiones
Durante la jornada en la UNDEF, la Fuerza Aérea reveló los motivos por los que su vinculación con la actividad espacial no es reciente. A través de distintos paneles, especialistas de la institución repasaron más de seis décadas de experiencia en el procesamiento de información geoespacial.

Durante su exposición, la mayor Andrea Noemí Sotelo, jefe del Centro de Investigación y Desarrollo de Sensores Remotos y Soluciones Geoespaciales, explicó que el organismo que tiene a su cargo debe integrar imágenes satelitales, cartografía digital y sistemas de información geográfica para apoyar la toma de decisiones. Entre los proyectos que lleva adelante se encuentran el monitoreo de la producción agrícola en predios militares, la digitalización del patrimonio inmobiliario de la Fuerza, la elaboración de cartografía aeronáutica, el análisis ambiental de reservas naturales y el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la observación de la Tierra.
La oficial también destacó el trabajo realizado junto a universidades, organismos científicos y empresas del sector espacial. En ese sentido, remarcó la participación de la Fuerza Aérea en proyectos vinculados al procesamiento de imágenes radar, la generación de modelos digitales de elevación y el aprovechamiento de información proveniente de satélites como los SAOCOM (Satélite Argentino de Observación Con Microondas). Según explicó, el objetivo es incorporar nuevas tecnologías sin perder de vista la misión principal del organismo: transformar datos geoespaciales en conocimiento útil para las operaciones y el planeamiento institucional.
Una historia espacial de más de seis décadas
Por su parte, el comodoro Horacio Larrosa recorrió algunos de los hitos más relevantes de la historia espacial argentina y el papel desempeñado por la Fuerza Aérea en ese proceso. Desde las iniciativas impulsadas por el ingeniero Teófilo Tabanera y la creación de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales hasta las campañas de lanzamiento desarrolladas en Chamical, Mar Chiquita y la Antártida, el expositor recordó que la Argentina fue uno de los países pioneros de América Latina en la exploración del espacio.
“Si quieren aprender a fabricar cohetes, se van a tener que quemar los dedos con pólvora“, reocordó Larrosa sobre el pensamiento de Tabanera.
La presentación incluyó referencias a los programas de cohetería desarrollados durante las décadas de 1960 y 1970, entre ellos las familias Alfa Centauro, Beta Centauro, Castor y Tauro, así como las emblemáticas misiones biológicas que llevaron al espacio al ratón Belisario y al mono Juan. Larrosa también repasó experiencias más recientes vinculadas al desarrollo de vehículos sonda, sistemas de telemetría y seguimiento de objetos espaciales, iniciativas que hoy forman parte de una estrategia más amplia destinada a sostener y ampliar las capacidades espaciales de la Fuerza Aérea Argentina.




