Finalmente, tras varios idas y vueltas y dos años sin volar, la Fuerza Aérea Argentina decidió retirar a sus aviones A-4AR Fightinghawk. La decisión fue tomada por el titular de la Fuerza, el brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien viajó para transmitir personalmente la resolución a los pilotos y técnicos de la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, provincia de San Luis.
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En el comunicado difundido, la Fuerza Aérea detalló que la determinación responde estrictamente a un exhaustivo análisis de planificación estratégica institucional que prioriza eficiencia operativa y sostenibilidad económica. Asimismo, destacaron el legado del A-4 en la historia de la aviación militar argentina y reconocieron el profesionalismo y compromiso de quienes mantuvieron operativo el sistema durante el tiempo que operó. Hoy, el futuro de la aviación de caza está basado exclusivamente en los F-16 y en el IA 63- Pampa como aeronave de entrenamiento avanzado.

F-16, accidentes y motivos económicos detrás del retiro de los A4
Cuando, años atrás, la Fuerza Aérea Argentina decidió recuperar a los A-4AR Fightinghawk fue porque el país no contaba con un avión multirol de cuarta generación. Por eso, mientras el personal avanzaba en la búsqueda de un sistema supersónico y evaluaba las tecnologías disponibles en el mundo, la institución apostó -nuevamente- al A-4.
Gran parte del esfuerzo en pos de esa recuperación recayó en los efectivos del Área Material Río Cuarto y de la V Brigada Aérea. Por ejemplo, en Villa Reynolds se logró avanzar con el banco de prueba de motor y la capacidad de simulador.
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En este periodo, dos siniestros fatales marcaron una etapa: en agosto de 2020 (que provocó el fallecimieinto del capitán Gonzalo Fabián Britos Venturini) y en julio 2024, apenas unos meses después del anuncio de compra de los F-16 (este último accidente provocó la muerte del capitán Mauro Testa La Rosa).
Con la llegada de los F-16, y considerando los riesgos de operar los A-4 y el costo de su mantenimiento y sostenimiento de la cadena logística, el brigadier Valverde tomó esta decisión que, sin duda, llega para marcar una época.

“La desprogramación del A4 se fundamenta en criterios técnicos de gestión”, comunicaron desde la Fuerza Aérea, al tiempo que explicaron que los nuevos aviones F-16 requieren de recursos humanos y materiales que están disponibles en la V Brigada Aérea.
Un dato: para la Fuerzas Aérea esta decisión permite hacer un uso estratégico de los recursos en pos de garantizar los niveles de operatividad que permitan cumplir con la misión.
La llegada del A-4AR Fightinghawk al país
Ante la pronta obsolescencia de los sistemas Mirage III y Dagger, el A4-AR Fightinghawk, pensado por Lockheed Martin, se convirtió en la columna vertebral de la aviación de caza de la Fuerza Aérea Argentina hacia fines de la década del ‘90 y principios del 2000.
Fue hace prácticamente 30 años, el 12 de diciembre de 1997, que las autoridades argentinas y estadounidenses presentaron a los primeros A-4AR destinados a la Fuerza Aérea Argentina: cuatro monoplaza y un biplaza. Tras la ceremonia, los aviones despegaron rumbo a Arizona (pilotados por aviadores norteamericanos), donde posteriormente fueron entregados a las tripulaciones argentinas encargadas de emprender el denominado “Ferry I” hacia El Palomar, en la provincia de Buenos Aires.

Llegaron al país apenas unos días después. Durante la travesía hacia Argentina, las aeronaves fueron acompañadas por un Hércules C-130 y un Fokker F-28 de la I Brigada Aérea. Y, cerca de Navidad, fueron presentados oficialmente por el presidente Carlos Menem.
El detalle: en los siguientes meses llegaron más de estas aeronaves. Por entonces (y hasta el año 2009) FAdeA fue concesionada a Lockheed Martin, la responsable de las tareas de modernización y puesta a punto de los aviones A-4.
A fines del año 2017 los A-4AR habían cumplido 25 mil horas de vuelo.




