El próximo desafío de la Selección Argentina en el Mundial 2026 tendrá a España como rival y a Lionel Messi como emblema de una generación que ya escribió su nombre en la historia. En la antesala de una nueva final, millones de argentinos vuelven a hablar de campeones, trofeos y gloria. Son palabras inseparables del fútbol, aunque mucho antes de asociarse con una pelota nacieron en los campos de batalla.
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Consultado por DEF, el coronel y doctor en Historia (Universidad Torcuato Di Tella) Diego Gonzalo Cejas explica el origen de esos conceptos y reconstruye cómo atravesaron los siglos hasta conservar, casi intacto, su sentido más profundo. Desde los guerreros de la antigüedad hasta los héroes deportivos de la actualidad, el especialista propone una mirada que conecta la épica militar con la pasión futbolera.
Hacia la final del Mundial 2026: de campeones a héroes
“‘De los nuevos campeones los rostros / Marte mismo parece animar…’ Así decían los versos del Himno Nacional, escritos por el capitán Vicente López en 1813. Hoy parecen tener más vigencia que nunca, pues la inminencia de una nueva final del Campeonato Mundial de Fútbol nos familiarizó nuevamente con términos como campeones, trofeo y gloria, de contundente filiación guerrera”, cuenta el coronel del Ejército Argentino.

De acuerdo con su investigación, el diccionario militar -redactado por José Almirante en 1869- el ‘campeón’ era “el hombre de probada fuerza y destreza que se ofrecía a entraren batalla por la justicia de una causa”. Para Cejas, en este caso se trata de los colores argentinos.
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Además, aclara que, según otra acepción, el campeón es “el héroe famoso en armas o el que sobresale en las acciones más señaladas de la guerra; el que en los duelos o desafíos antiguos entraba en batalla”.
“Los héroes del día son los integrantes de la Selección Argentina de Fútbol, cuyos integrantes aspiran traer al país el trofeo mundial”, resume el militar.

Selección nacional: entre la gloria y la Copa del Mundo
Cuenta Cejas que, en la antigüedad y después de una victoria, los guerreros griegos exhibían las armas de los vencidos como testimonio de sus triunfos y eso era llamado ‘trofeo’: “Sin duda una demostración mucho más elocuente que las columnas conmemorativas o estatuas alusivas”.
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“Nuestros viejos campeones anhelaron la gloria ¿Qué significa este objeto del discurso victorioso, propio de tiempos de guerra? ‘Es el único estímulo para las acciones grandes y heroicas’, revelaba un jefe veterano de la Independencia e implicaba que la comunidad a la que pertenecían aquellos guerreros, recordasen por siempre sus nombres y sus acciones. La gloria tenía -y conserva- tres categorías: primero la adjudicada al colectivo, a la Patria, al país cuyas divisas sostenían los valientes. Inmediatamente, por debajo de esta, coexistían dos tipos de gloria individual: la del conductor o comandante, en este caso Lionel Scaloni, y finalmente la que ganaba el guerrero por su comportamiento individual, por sobre los demás”, explica el militar a la hora de hablar de las motivaciones que llevan a los grandes líderes a querer sobresalir por sus acciones para ser recordados por una misma razón: haber puesto sus capacidades al servicio de una causa común.
Una lógica que, salvando las distancias entre la guerra y el deporte, encuentra en la Selección Argentina una expresión contemporánea de ese antiguo ideal.

¿Acaso la entrega de los más jóvenes de esta Selección no encuentra parte de su explicación en el ejemplo que durante casi dos décadas construyó Lionel Messi? El liderazgo también se transmite. La épica no siempre pertenece a los campos de batalla, también aparece en la cancha, cuando un equipo se niega a aceptar la derrota y encuentra fuerzas para revertir un partido en los instantes finales, como la remontada del miércoles ante Inglaterra.
Ese espíritu, para Cejas, es esencial, pues los grandes campeones no solo ganan, sino que también nos enseñan a no darnos por vencidos: “Deseamos que la gloria soñada por estos viejos campeones se transforme en un impulso de emulación para las nuevas generaciones de argentinos. La admiración que despiertan sus virtudes y hazañas, deben despertar nuestro afán de gloria colectiva e individual y asimismo revelarnos el valor del liderazgo y el equipo”.




