Hay lugares que prefieren permanecer ocultos. La Escuela Nacional de Inteligencia es uno de ellos: un ámbito reservado, atravesado por la confidencialidad y estrictos protocolos, donde buena parte de lo que ocurre permanece lejos de las miradas públicas. Pero esta vez hizo una excepción, ya que abrió sus puertas para poner sobre la mesa una discusión que ya no pertenece únicamente al terreno de la ciencia ficción: cómo se prepara la Argentina para un futuro en el que la inteligencia artificial y la computación cuántica pueden transformar las reglas de la defensa, la seguridad y la inteligencia.
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El esfuerzo valió la pena. Porque detrás de conceptos que pueden sonar ajenos para muchos -algoritmos, sistemas autónomos, ciberamenazas o computación cuántica- hay algo concreto: la posibilidad de que sus efectos alcancen a los argentinos. Por eso, los especialistas de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), civiles y militares, se sentaron a pensar ese futuro y plantearon que resulta indispensable anticiparse y evitar que sean los ciudadanos quienes terminen pagando las consecuencias. Es decir: hau que prepararse antes de que la amenaza llegue para que, cuando esté entre nosotros, sean los argentinos quienes estén protegidos.

La pregunta, entonces, ya no parece pertenecer al futuro: ¿está la Argentina preparada para la nueva guerra?
El dato: el encuentro en la ENI fue parte de las Jornadas de Inteligencia Artificial aplicada a la Defensa, Seguridad e Inteligencia, organizadas junto con la UNDEF, durante los días 11, 12 y 13 de agosto.
Frente a la Inteligencia Artificial, la cooperación como capacidad estratégica
La tercera y última jornada de la temporada sobre inteligencia artificial aplicada a la defensa, la seguridad y la inteligencia tuvo un escenario tan particular como el tema que convocó a los especialistas: la sede de la Escuela Nacional de Inteligencia. Después de dos días dedicados a los desarrollos tecnológicos, la ciberseguridad y la inteligencia estratégica en la UNDEF, el encuentro del jueves 13 de agosto puso el foco en la formación, los escenarios futuros y los desafíos que plantea una tecnología que avanza a una velocidad difícil de seguir para las instituciones, especialmente las educativas.
La apertura estuvo a cargo de Juan Bautista “Tata” Yofre, quien destacó especialmente el valor de que la Escuela Nacional de Inteligencia y la Universidad de la Defensa Nacional compartieran un mismo espacio de discusión. Además, remarcó la importancia de que ámbitos que no siempre tienen la oportunidad de encontrarse puedan abordar en conjunto los desafíos que plantea la inteligencia artificial. En ese sentido, recordó que una de las principales propuestas del presidente de la Nación, Javier Milei, fue avanzar en un proyecto de modernización. En línea con ese objetivo, y al referirse al eje central del encuentro, Yofre celebró la elección de la temática y expresó: “Me alegro mucho que hayan elegido el tema de inteligencia artificial”.


El encuentro buscó, así, algo más que analizar una tecnología emergente. La intención fue poner en común conocimientos y experiencias frente a un escenario en el que la IA puede modificarlo todo, desde la educación y la investigación hasta las capacidades de inteligencia, defensa y seguridad.
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“A veces se tiene la sensación de que no nos entendemos”, reflexionó Yofre al referirse a la necesidad de generar puentes entre distintos ámbitos bajo una premisa: la cooperación es una capacidad estratégica.
Entre la Inteligencia Artificial y las decisiones humanas: riesgos y posibilidades en la educación superior
Uno de los oradores del encuentro fue el Secretario de Ciencia y Tecnología de la UNDEF, el coronel retirado -y Veterano de Guerra de Malvinas– Daniel Esteban. Según el experto, la incorporación de la inteligencia artificial ya no es una opción para las instituciones de educación superior, sino una transformación que exige preparación y criterios claros. “La universidad no puede ignorar la IA, está presente, tiene fuerza y nos lleva hasta el futuro, pero tampoco puede adoptarla simplemente”, sostuvo durante su exposición, en la que repasó tanto las oportunidades como los riesgos que presenta la tecnología en ámbitos sensibles.
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Asimismo, Esteban advirtió que la Inteligencia Artificial es una tecnología cuyo impacto puede compararse con la aparición de Internet y las computadoras. “Obliga a repensar los modelos pedagógicos tradicionales”, resumió, no sin antes alertar que, en el terreno de la defensa, el desafío adquiere una dimensión todavía mayor: la IA puede aportar herramientas pero, según el especialista, existe un límite que no debería cruzarse: la decisión final debe continuar en manos de las personas. “En ningún caso puede sustituir la capacidad de decisión humana”, insistió, al recordar que son los comandantes quienes, llegado el momento, deben asumir la responsabilidad de decidir. Por eso, remarcó la necesidad de formar profesionales capaces no solo de utilizar estas herramientas, sino también de comprender sus limitaciones y evaluar críticamente sus resultados.

El planteo quedó sintetizado en una definición que funciona también como advertencia: “Quienes sepan utilizar la IA responsablemente probablemente sustituirán a quienes decidan ignorarla”. Para Esteban, el desafío de las universidades no consiste simplemente en enseñar a manejar una nueva tecnología, sino en preservar aquello que ninguna herramienta puede delegar: el pensamiento crítico, la autonomía intelectual, la ética y la capacidad humana de tomar decisiones cuando las consecuencias están en juego.
“El profesor deja de competir en explicar”
Otro de los oradores de la jornada fue el ingeniero Sebastián Buffo, quien habló del programa AI Centric y de cómo la IA se puede posicionar como sistema operativo en la formación superior. En ese sentido, Buffo lanzó una afirmación que captó la atención de los presentes: el valor de la educación superior ya no puede reducirse al contenido académico. “El contenido es el vehículo, no es el valor que las personas vienen a buscar a las instituciones y en los profesores”, dijo. En línea con Daniel Esteban, la pertenencia, el intercambio entre pares, la experiencia, la confianza y, especialmente, el pensamiento crítico adquieren un peso cada vez mayor.
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En ese sentido, mencionó como ejemplo el caso de una escuela en Estados Unidos que comenzó a experimentar con un modelo AI-Centric: allí la inteligencia artificial no funciona como un complemento, sino como el eje del proceso educativo. ¿Las razones? Los contenidos se adaptan de forma personalizada al ritmo y estilo de cada estudiante, mientras los docentes se concentran en el acompañamiento, la guía y el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas. Los resultados hablan por sí solos: el establecimiento está en el Top 2 de Estados Unidos.

Por eso, consideró que el docente debe dejar de concentrarse en explicar contenidos que la IA puede transmitir de manera personalizada y pasar a ocupar un rol central en la formación integral de los estudiantes. “El profesor deja de competir en explicar y pasa a ser irremplazable en una manera de formar a los alumnos”, resumió, al tiempo que subrayó que, a diferencia del docente, la Inteligencia Artificial tiene información sobre el contexto de aprendizaje de cada alumno, ajusta los niveles de respuesta, conoce los objetivos y, algo no menor, genera dopamina inmediata. En ese sentido, insistió en que los profesores y maestros deben convertir a la IA en el sistema operativo de los programas que servirán para formar a los estudiantes.
El desafío argentino: capacidades propias y soberanía tecnológica
El cierre de la jornada estuvo marcado por un debate sobre los escenarios futuros, riesgos, amenazas y oportunidades que plantea la inteligencia artificial en el marco de una eventual era postcuántica. Rodrigo Cardenas Holik, especialista en ciberdefensa; Heriberto Acosta, experto en Política Cibernética del Centro de Estudios de Defensa Hemsiférica William J. Perry.; Damian Ángel Rodríguez y Mauricio Eduardo Lahitte, ambos expertos en ciberseguridad, abordaron los ejes de la discusión.

En ese sentido, Damian Ángel Rodríguez sostuvo que la brecha no necesariamente debe medirse por la capacidad de crear grandes modelos de inteligencia artificial, sino por la posibilidad de desarrollar herramientas capaces de aprovecharlos para mejorar la toma de decisiones. Según explicó, Argentina cuenta con las capacidades humanas necesarias para comenzar a desarrollar soluciones propias y esa distancia podría reducirse durante esta década.
Iván Dubois: “La revolución es real, está ocurriendo a una velocidad fenomenal”
En el cierre del encuentro, Iván Dubois, de la UNDEF, destacó como uno de los principales logros de las jornadas que los organismos de inteligencia y defensa hayan abierto sus puertas a la sociedad para mostrar cómo se preparan frente a las nuevas amenazas. “Cuando uno demuestra a la sociedad lo que hace, que es prepararse para cuidarnos, no podemos sentir más que empatía”, sostuvo a la hora de hablar de las capacidades que se desarrollan en la ENI y en la UNDEF. En ese sentido, remarcó que conceptos como la inteligencia geoespacial, el crimen autónomo y la computación cuántica dejaron de pertenecer al terreno de la ciencia ficción y ya forman parte de los desafíos que los Estados deben comenzar a considerar. “La revolución es real y está ocurriendo a una velocidad fenomenal”, afirmó, aunque advirtió.

Además, Dubois puso el foco en la necesidad de construir capacidades propias y preparar a las próximas generaciones para un escenario de cambio permanente. Advirtió que invertir en los modelos más costosos no garantiza mejores resultados si el país no cuenta con capital humano, infraestructura e incentivos adecuados, y sostuvo que las universidades también necesitan revisar sus sistemas de formación para acompañar una tecnología que cambia a una velocidad inédita. Para el cierre, planteó que la soberanía tecnológica no se alcanzará aislándose, sino mediante cooperación, intercambio de conocimiento y desarrollo de capacidades propias.

Julio Spota: “El futuro ya está ocurriendo”
Finalmente, antes de dar por finalizadas las jornadas, el doctor Julio Spota, rector de la UNDEF, destacó la importancia de que el debate sobre inteligencia artificial, defensa y seguridad no quede limitado al plano teórico, sino que se traduzca en capacidades concretas. “No existe nada en lo estratégico ajeno a la praxis”, sostuvo, y remarcó que el desafío es pensar con audacia y precisión para transformar el conocimiento en acciones destinadas a proteger los intereses vitales de la Nación. Para Spotta, frente a la velocidad del cambio tecnológico, la planificación de políticas, estrategias y programas debe mirar necesariamente hacia el largo plazo:“El futuro ya está ocurriendo. Entonces tenemos que preguntarnos cómo encararlo”.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la educación. A partir de la figura de Alejandro Magno, Spota planteó que, frente a un mundo en el que las tecnologías se vuelven obsoletas rápidamente, la respuesta no puede ser enseñar únicamente las herramientas del presente. En esa línea, sostuvo que los futuros profesionales deberían combinar la capacitación tecnológica con conocimientos clásicos, pensamiento crítico y una formación amplia que les permita interpretar escenarios cada vez más complejos.




A su turno, el doctor Adalberto Agozino, de la ENI, trazó un recorrido por las distintas revoluciones tecnológicas que atravesó a lo largo de su carrera -desde las máquinas de escribir y las primeras computadoras hasta internet, la revolución de la imagen y el sonido y las redes sociales- para advertir que cada transformación vuelve obsoletas algunas capacidades y obliga a desarrollar otras nuevas. “Esto está ocurriendo con la inteligencia artificial. El que no la domine se quedó en el tiempo”, afirmó. Sin embargo, coincidió con Spotta en que la adaptación tecnológica debe convivir con el rescate de conocimientos fundamentales.
Para concluir, los disertantes recibieron sus diplomas de manos de las autoridades de la UNDEF y de la ENI. Uno de los momentos más emotivos de la jornada se produjo cuando el coronel Daniel Esteban recibió su reconocimiento y fue ovacionado por los presentes, entre ellos los diputados Lilia Lemoine y Carlos Zapata. ¿El motivo? Antes de entregarle el diploma, el doctor Julio Spotta recordó que Esteban es Veterano y héroe de la Guerra de Malvinas y destacó su actuación en el estrecho de San Carlos, en las Islas Malvinas, donde enfrentó, en una marcada desventaja de medios y recursos humanos, a una fuerza británica de más de 6.000 efectivos.
“Como él me enseñó, primero se cumple la misión”, señaló Spotta, quien también resaltó que, por su trayectoria y los hechos protagonizados durante el conflicto, Esteban recibió la máxima distinción que otorga el Congreso de la Nación Argentina. “Él es la expresión concreta de la defensa de los intereses vitales de la Nación”, afirmó el rector al poner en valor su trayectoria y su compromiso con el país.




