Los Stryker, los nuevos blindados que se sumaron al Ejército Argentino y que ya están siendo operados por la Brigada Mecanizada X, al mando del general de brigada Julio César Buoniconto, se trasladaron miles de kilómetros para poder decir presente en el megaoperativo militar que la Fuerza lleva adelante en la localidad de Sarmiento, a 1.800 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El ejercicio, denominado “Kekén” -término de origen tehuelche que significa “amanecer”-, marca un hito para estos sistemas que llegaron al país para cambiar las reglas del juego del combate.
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El dato: no se trata de una maniobra más para los blindados, pues el operativo Kekén representa el bautismo de fuego de los Stryker del Ejército Argentino. Allí, en la implacable Patagonia, fue la primera gran prueba de los 8×8 en un despliegue de esta magnitud.

En detalle, así se movieron los Stryker hacia la Patagonia
Desde el cerro Bagual, punto del país donde tuvo lugar el ejercicio Kekén, las autoridades del Ejército Argentino señalaron que uno de los objetivos perseguidos por la Fuerza fue poner a prueba las capacidades más modernas con las que cuentan los efectivos. Por esta razón, se emplearon los poderosos misiles RBS-70 , la versión TAM 2C-A2 de los tanques de la Fuerza, el moderno radar táctico RPA-200M, y los letales Stryker, entre otros nuevos desarrollos.
En cuanto a los Stryker, su empleo durante el Kekén marcó un antes y un después en la historia del Ejército Argentino, pues en la Patagonia fue el bautismo de fuego de los nuevos blindados pensados para el transporte de las tropas de Infantería.
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Cabe destacar que la primera fase de la operación de los 8×8 comenzó con el traslado terrestre de los blindados desde Toay -donde se encuentra el Regimiento de Infantería Mecanizado 6- hacia General Pico, en la provincia de La Pampa. Una vez allí, los Stryker se movilizaron por modo ferroviario hasta la localidad de Darwin, en la provincia de Río Negro. Desde la Brigada Mecanizada X señalaron que gran parte del esfuerzo para bajarlos delas formaciones fue realizado por el Batallón de Ingenieros Mecanizado 9, efectivos que si bien operan en la ciudad de Río Mayo, en Chubut, se trasladaron a ese punto del país para colaborar con las tareas. A propósito, esta última unidad depende directamente del coronel mayor Pablo Giordano, comandante de otra de las brigadas que la Fuerza posee en todo el país, en este caso la Mecanizada IX. Esta última organización fue fundamental en el Kekén, pues es la que tiene bajo su órbita a todas las unidades que operan en ese punto de la Patagonia y, de hecho, tiene injerencia directa en el campo de instrucción donde se llevó adelante la operación del Ejército. Sin ir más lejos, de él dependieron las Fuerzas de Tarea que actuaron para repeler al supuesto enemigo en el escenario pensado para la maniobra.

Posteriormente, y a través de la Ruta Nacional 3, los 8×8 arribaron a Comodoro Rivadavia para, luego, recorrer otros 150 kilómetros hasta llegar a las cercanías de Sarmiento, donde se desarrolla el Kekén.
La Fuerza de Tarea “Sarmiento” con el sello de los Stryker
Una vez que los Stryker llegaron a destino, su presencia en Sarmiento se enmarcó en las maniobras de una organización preparada para el combate: una compañía de Infantería mecanizada lista para actuar bajo la órbita de la Brigada Mecanizada X. A ellos, se le sumaron actores claves a la hora de definir una victoria: la de los emblemáticos y modernos tanques TAM 2C-A2.
Este equipo de combate formó parte de la Fuerza de Tarea “Sarmiento”, en el marco de la Brigada Mecanizada IX, gran unidad de combate que depende de la División Ejército 3.
Una vez en el terreno, y tras el arribo a tierra de los paracaidistas de la Fuerza (lanzados desde el Hércules C-130), los Stryker avanzaron sigilosos y sólo los detalló la vibración del suelo cuando los guerreros de la Infantería desembarcaron en la árida estepa patagónica. “Con ellos se efectuó una acción retardante para, luego, asegurar el contraataque, que evolucionó en un sobrepasaje”, explicó a DEF el general de brigada Julio César Buoniconto, comandante de la Brigada Mecanizada X.

Kekén: defensa de la Patagonia y máxima tensión con los Stryker como protagonistas
Cabe señalar que el Kekén partió de un escenario ficticio en el que otro país intentó invadir y adueñarse de la Patagonia con el objetivo de apropiarse de sus recursos estratégicos. En ese contexto, el Ejército Argentino se desplegó en el territorio hostil para enfrentar las amenazas que pusieron en jaque a la soberanía nacional. El movimiento de las fuerzas evolucionó bajo un clima de tensión constante, pues cualquier error podía inclinar el curso del conflicto.
“La actividad de los Stryker terminó con la demostración de tiro de guerra. En esta oportunidad, los 8×8 se desempeñaron como base de apoyo de fuego contra el enemigo que estaba avanzando”, agregó el general Buoniconto sobre el desempeño y bautismo de fuego de los nuevos blindados del Ejército que, durante el Kekén, se consolidaron como un núcleo de combate mecanizado, capaz de combinar potencia de fuego, protección y maniobrabilidad en el exigente y desafiante escenario de la Patagonia, donde cada movimiento -bajo un clima que puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza- pone a prueba la capacidad y determinación de las tropas.




