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Europa vuelve a instaurar el servicio militar ante la amenaza rusa

Debido a la guerra en Ucrania, varios países del viejo continente avanzan en el regreso de esta prestación para reforzar sus capacidades militares y reconstruir una cultura de seguridad.

La prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania llevaron a varios países de Europa a revisar sus políticas de defensa. De esta forma, el servicio militar vuelve a ocupar un lugar central en la agenda como respuesta a la percepción de amenaza rusa y a la necesidad de fortalecer tanto las fuerzas armadas como la preparación de la sociedad civil.

Tras décadas de abandono del alistamiento, Europa pone en marcha ahora un cambio de enfoque que pretende reclutar y capacitar cívico-militarmente a la población, en un contexto marcado por la inestabilidad regional y una guerra casi inminente.

Servicio militar, la respuesta de Europa a Rusia

El debate sobre el servicio militar volvió a ganar espacio en Europa a partir de la invasión rusa a Ucrania. Aunque los países europeos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) cuentan con cerca de 1.5 millones de soldados profesionales, frente a 1.3 millones de efectivos rusos, la guerra reactivó temores que parecían superados desde el final de la Guerra Fría. 

Durante gran parte del siglo XX, la conscripción fue una política común en el continente. Millones de jóvenes, principalmente varones, pasaban meses o años en los cuarteles con el objetivo de garantizar una reserva amplia en caso de un conflicto a gran escala.

En países como Dinamarca, el servicio militar obligatorio no solo se limita a los hombres sino también a las mujeres.

Ese esquema comenzó a desaparecer tras la caída del Muro de Berlín. Con la distensión entre bloques y la ausencia de una amenaza directa, varios países optaron por ejércitos profesionales más reducidos, apostando por la eficiencia.

La eliminación del servicio militar obligatorio se dio de manera progresiva. Bélgica fue el primer país en hacerlo en 1994, seguido por Francia en 1996, España en 2001 y Alemania en 2011, mientras que el Reino Unido había abandonado el reclutamiento en plena Guerra Fría.

Durante esas décadas, el gasto militar también se redujo de forma sostenida. La guerra pasó a percibirse como un fenómeno lejano, asociado a regiones externas a Europa, y los conflictos armados quedaron relegados a las pantallas de televisión.

Debido a la amenaza rusa y a la necesidad de un rearme europeo, algunos países obtaron por reinstalar el servicio militar tanto obligatorio como voluntario.

Sin embargo, la reciente invasión rusa a Ucrania cambió esa percepción. El ataque de una potencia nuclear a un país vecino llevó a varios gobiernos europeos a reconsiderar políticas como el regreso del servicio militar como parte de su respuesta frente a la latente amenaza rusa.

Servicio militar en Europa: reclutamiento obligatorio y voluntario para reconstruir la defensa

En varios países europeos ya rige nuevamente de forma obligatoria el servicio militar, mientras que otros avanzan por ahora con esquemas voluntarios y remunerados. 

En la actualidad, la conscripción obligatoria existe en Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Suecia, en muchos casos tanto para hombres como para mujeres. A este grupo se sumará Croacia, que prevé restablecer el servicio obligatorio a partir del 2026.

Alemania cuenta con una legislación que le permite conocar al reclutamiento obligatorio ante situaciones de necesidad.

Entre las principales potencias del continente, Francia y Alemania anunciaron la reintroducción del servicio militar, aunque bajo un modelo voluntario. En ambos casos, el esquema incluye un salario mensual de alrededor de 800 euros en Francia y 2.300 euros en Alemania, con el objetivo de incentivar la participación juvenil y reforzar las capacidades defensivas sin recurrir a la obligatoriedad.

El caso alemán contempla una cláusula vigente donde se permite al gobierno convocar obligatoriamente a filas si el número de voluntarios no alcanza el cupo considerado necesario por las Fuerzas Armadas. 

Otros países europeos, como España, Italia, Portugal, Países Bajos o Polonia, no planean por el momento restablecer el servicio militar obligatorio. Sin embargo, Polonia cuenta desde hace casi una década con una fuerza paramilitar integrada por civiles que reciben entrenamiento militar los fines de semana. 

De todas formas, el objetivo común es reforzar la preparación defensiva ante un escenario regional cada vez más incierto.

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