Es exponente de la nueva derecha tecnocapitalista y uno de los mayores apoyos de Donald Trump en esta etapa en la Casa Blanca. Sus vínculos con el ICE, el Pentágono y su interés en el presidente argentino.
El dueño de Meta rebautizó su empresa, rediseñó su estrategia y destinó décadas de ganancias a una sola visión. Lo que no pudo comprar fue la atención del público.