El aumento de tensión bélica lleva a Europa a un rearme sin precedentes para su seguridad. Sin embargo, la búsqueda de autonomía estratégica choca con la crisis social y el gasto público.
La renuncia se dió en medio de un escenario de incertidumbre en el país, además de que coincide con una ola de malestar social que recorre varios países de Europa.
Los disturbios del 17 y 18 de octubre en Francia, Italia, Bélgica y Albania muestran que la protesta y la violencia pueden compartir la calle sin compartir propósitos. Identificar el momento en que se separan es una tarea estratégica