El asesinato de Susy Isabel Aponte Polo, conocida mediáticamente como la “China Polo”, sacudió el escenario político y social de la región Áncash y de todo el Perú. Candidata a la gobernación regional y figura de la comunicación digital, Aponte fue acribillada por un sicario en medio de una multitud durante un acto de campaña en el distrito de Caraz.
Sin embargo, el crimen abre una compleja red de hipótesis. Lejos de ser un hecho aislado, la trayectoria de la “China Polo” transitaba un límite difuso entre denuncias contra las mafias más peligrosas del país y serias investigaciones judiciales en su contra.
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La reconstrucción del ataque y los sospechosos detenidos
El atentado ocurrió en pleno recorrido proselitista en Caraz. Un sujeto armado, identificado posteriormente como Luis Iván Obispo Díaz (de nacionalidad venezolana), aprovechó la aglomeración para acercarse a la candidata y dispararle a quemarropa. En la respuesta de los guardaespaldas de Aponte Polo, el atacante resultó herido con tres impactos de bala antes de ser capturado y trasladado bajo custodia al hospital local.
Las investigaciones policiales permitieron además la captura de un segundo presunto implicado, Ronald José Toro Artila, también de nacionalidad venezolana, intervenido en el distrito de Surco, en Lima, y puesto a disposición de las autoridades de Áncash.
Sus enfrentamientos con la Policía y las denuncias desde la cárcel
Días antes de ser silenciada, Susy Aponte utilizó sus canales digitales para lanzar una grave advertencia: aseguró haber recibido llamadas de alerta provenientes de tres penales del país. Según sus declaraciones públicas, en los establecimientos penitenciarios se organizaba un plan para acabar con su vida.
Aponte señaló directamente como responsable intelectual de dicho plan al general Víctor Revoredo Farfán, quien en ese momento lideraba la Dirección de Investigación Criminal (DIRINCRI) de la Policía Nacional del Perú (PNP) y que posteriormente fue reubicado a la Dirección de Asuntos Internacionales.

Asimismo, la candidata e investigadora mantenía bajo la lupa las ramificaciones de bandas criminales de alto alcance como “Los Pulpos” y “La Jauría”, rastreando sus posibles nexos con efectivos policiales en casos de repercusión nacional, como el secuestro del empresario minero Jenss Marty Lara Tantaquilla, ocurrido en Trujillo.
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Poder político, minería ilegal y la sombra de “Los Elegantes de Ancash”
El abanico de sospechosos detrás del homicidio es amplio. Según el análisis del abogado especialista en investigación criminal Mario Medrano, la región Áncash atraviesa un proceso de penetración del crimen organizado en la política y la administración de justicia.
Entre las líneas de investigación se evalúan:
- Denuncias a políticos locales: La periodista había anunciado la publicación inminente de documentos que comprometerían a Walter Soto Campos, actual alcalde de Nuevo Chimbote y candidato provincial, sobre presuntos esquemas de protección y blindaje dentro del Poder Judicial y la Fiscalía.
- Vínculos con exautoridades condenas: Sus informes salpicaban a figuras ligadas al exgobernador regional César Álvarez Aguilar, hoy en prisión por el asesinato del dirigente Ezequiel Nolasco y delitos de corrupción.
- Redes de minería ilegal y extorsión: Aponte denunciaba constantemente las economías criminales que operan en las zonas mineras de la región.
Según el experto, la región de Ancash “está contaminada y parasitada por el crimen organizado” e indicó que se han introducido en la política y la justicia, cooptando jueces, fiscales, policías políticos y periodistas que operan mediáticamente a su favor. Esto también los lleva, en algunos casos, a dominar los centros penitenciarios donde luego planifican y ordenan secuestros y atentados.
La otra cara del caso son los antecedentes penales de Susy Aponte. A la par de su rol como denunciante, la candidata a gobernadora regional enfrentaba graves cuestionamientos legales.
“Susy Isabel Aponte Polo era una personalidad vinculada a diversos hechos criminales y delictivos, entre ellos asociación ilícita para delinquir y ser la presunta líder de la organización criminal “Los elegantes de Ancash” enquistada en la dirección de transporte y comunicaciones de Ancash – Huaraz y Chimbote entre 2020 y 2023. También enfrentó procesos penales por estafa, apropiación ilícita de bienes y otros delitos”, recordó Medrano.
Para los especialistas en crimen organizado, el caso de la “China Polo” evidencia la vulnerabilidad institucional de regiones donde convergen el sicariato, la minería ilegal y el poder político. Determinar si su muerte fue una represalia por sus denuncias periodísticas, un ajuste de cuentas por disputas políticas o un encargo de estructuras criminales penitenciarias será el desafío de las autoridades.




