La trata de personas se consolida como una de las modalidades delictivas entre las
organizaciones criminales de América Latina y a nivel global. El delito multicausal
afecta cada vez a más personas, entre ellos menores de edad. Para desentramar esta
dinámica criminal, DEF dialogó con Laura Estomba, abogada, especialista en Derecho
Internacional Público y docente universitaria con más de quince años de experiencia
profesional en la ONU en migraciones, protección de derechos y lucha contra la trata.
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La trata de personas: origen del delito y conexiones con otras actividades ilícitas
-¿A qué factores atribuís la trata de personas? ¿Qué naturaleza tiene y qué conexión tiene con otros tipos de delito?
-La trata de personas es un delito multicausal. En ella confluyen factores económicos, sociales, laborales, migratorios y criminales. La precariedad laboral, la falta de oportunidades, determinadas situaciones migratorias, los desplazamientos, la ausencia de redes de apoyo y otras condiciones de vulnerabilidad pueden aumentar la exposición frente a mecanismos de captación y explotación de redes criminales de diversa complejidad. Sin embargo, no existe una relación automática entre pobreza, migración y trata.
Un componente central es el beneficio económico generado por la explotación. La Organización Internacional del Trabajo estima que el trabajo forzoso en la economía privada genera aproximadamente 236.000 millones de dólares anuales en ganancias ilegales.

La trata de personas puede además vincularse con otros delitos, entre ellos lavado de activos, falsificación documental, corrupción, delitos sexuales, violencia y otras manifestaciones de la criminalidad organizada. Sin embargo, no todos los casos responden a grandes organizaciones criminales transnacionales: también existen estructuras de menor escala e incluso tratantes individuales.
A esto se suma el creciente papel de las tecnologías digitales. Internet y las redes sociales pueden utilizarse en diferentes etapas, desde la captación mediante falsas ofertas laborales o mecanismos de engaño hasta determinadas formas de control y explotación. La capacidad de adaptación constituye, por lo tanto, una de las características relevantes de este delito.
-¿Qué tipo de actores suelen estar involucrados en la trata de personas?
-No existe un único perfil de tratante ni una estructura criminal uniforme. Los casos pueden involucrar individuos, pequeños grupos o redes organizadas en las que distintas personas cumplen funciones de captación, traslado, alojamiento, control y explotación.
También pueden intervenir empleadores, intermediarios laborales, reclutadores, administradores de establecimientos, transportistas u otras personas que facilitan alguna etapa del proceso. En determinados casos se detectan además situaciones de corrupción o connivencia de agentes estatales.
En Argentina, el informe anual de PROTEX que analiza las denuncias recibidas por la Línea 145 entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025 contabilizó 1.103 personas denunciadas, aproximadamente dos tercios varones y un tercio mujeres. En 88 denuncias se manifestó algún tipo de connivencia de agentes del Estado.
Es importante precisar que estos datos corresponden a personas denunciadas y no a personas condenadas. La distinción entre denuncia, imputación y condena resulta indispensable para una lectura rigurosa de las estadísticas.
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El factor económico, ¿suficiente para explicar la trata de personas?
-¿La trata de personas es igual en todas partes del mundo? ¿La economía de los países es un factor determinante para que exista la trata?
-La trata de personas está presente en todas las regiones del mundo, pero las modalidades de explotación, los perfiles de las víctimas y los patrones de captación y traslado presentan diferencias significativas.
El Global Report on Trafficking in Persons 2024 de UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en inglés United Nations Office on Drugs and Crime), muestra una modificación relevante en las tendencias globales. Entre 2019 y 2022, la cantidad de víctimas detectadas de trata con fines de trabajo forzoso aumentó un 47%. En 2022, el trabajo forzoso representó el 42% de las víctimas detectadas mundialmente, frente al 36% correspondiente a explotación sexual.
También se observa una importante presencia de niños, niñas y adolescentes. De acuerdo con UNODC, el número de víctimas menores de edad detectadas aumentó un 31% en el mismo período.

La situación económica constituye un factor de vulnerabilidad relevante, pero no determina por sí sola la existencia de trata de personas. La pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades laborales, los conflictos o los desplazamientos pueden aumentar la exposición a mecanismos de captación y explotación. Sin embargo, la trata y el trabajo forzoso también están presentes en economías de ingresos altos. Según estimaciones de la OIT, el 52% del trabajo forzoso se encuentra en países de ingresos altos o medios-altos.
Por lo tanto, no resulta adecuado dividir el fenómeno simplemente entre países pobres como lugares de origen y países ricos como lugares de destino. Un mismo Estado puede funcionar simultáneamente como país de origen, tránsito y destino y, además, registrar trata interna.
-¿Cuáles son los principales países de origen y destino a nivel global?
-Los informes internacionales permiten identificar patrones y corredores, pero requieren cautela al establecer rankings de países de origen y destino. Las estadísticas disponibles registran fundamentalmente víctimas detectadas, y la capacidad de identificación varía considerablemente entre Estados. Un mayor número de víctimas detectadas no implica necesariamente una mayor incidencia real del delito.
Los datos muestran tanto movimientos intrarregionales como transregionales. Existen flujos vinculados con desigualdades económicas, conflictos, desplazamientos y demanda de mano de obra o servicios susceptibles de explotación. Sin embargo, una parte significativa de la trata se produce dentro de las fronteras nacionales.
En Sudamérica este aspecto es particularmente visible. Según el Global Report on Trafficking in Persons 2024 de UNODC, el 74% de las víctimas detectadas en la región fueron objeto de trata dentro de su propio país, mientras que buena parte de los movimientos transfronterizos identificados se producen dentro de la propia región.
Esta realidad debe diferenciarse de las tendencias migratorias generales. El World Migration Report 2026 de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), estima aproximadamente 304 millones de migrantes internacionales a mediados de 2024. Esto representa una fracción relativamente pequeña de la población mundial: la gran mayoría de las personas continúa viviendo en su país de nacimiento.
Migración y trata, por lo tanto, no son equivalentes. Determinadas condiciones en las que ocurre la migración pueden aumentar la vulnerabilidad frente a la explotación, pero la condición migratoria no constituye por sí misma una causa de trata.




