Un ciberataque a gran escala golpeó las principales cadenas de supermercados de Francia y dejó sin control los sistemas de refrigeración de cientos de locales. Los ciberdelincuentes hackearon heladeras y freezers y subieron su temperatura hasta los 50 grados centígrados, lo que arruinó la mercadería e incluso provocó incendios.
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Las empresas lo calificaron como un hecho “sin precedentes”, y el Gobierno admitió que el episodio “toca el corazón” de la seguridad alimentaria del país, aunque descartó riesgos de desabastecimiento.
Hackeo en Francia: que daños generó el ciberataque
El ataque digital comenzó durante la noche del domingo y se conoció a medida que los supermercados abrían sus puertas. El ministro de Finanzas, Roland Lescure, precisó ante el Parlamento que alrededor de 700 de los 10.000 supermercados franceses se vieron afectados. Lo llamativo del ataque fue que no exigieron ningún rescate, como suele ocurrir en este tipo de delitos.

Las imágenes de góndolas de productos frescos vacías, con carteles que avisaban de una ruptura de la cadena de frío, recorrieron los medios franceses. Para muchos comercios el daño fue inmediato. La empresa Intermarché explicó que las sucursales afectadas debieron desechar todos los productos frescos y congelados, y se estima que las pérdidas acumuladas son millonarias.
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En redes sociales, Dominique Schelcher, director ejecutivo de Coopérative U, sostuvo que apuntar contra equipos esenciales para conservar alimentos frescos es “extremadamente grave” e “inaceptable”, y aseguró que sus colaboradores estaban “plenamente movilizados” para normalizar el servicio.
Ciberseguridad: cómo se produjo el ataque de los hackers a los supermercados
Si bien aún no se conoce un responsable, las primeras pistas apuntan a una falla en el software de control de refrigeración del fabricante danés Danfoss. Lo que los atacantes secuestraron no fueron las heladeras en sí, sino el software de control, lo que les permitió ordenar descongelamientos forzados de forma remota.

Al respecto, la empresa danesa contactó de inmediato a sus pares europeos, ya que otros países podrían estar expuestos, y busca identificar a otras compañías francesas involucradas para alertarlas y frenar la propagación. Asimismo, Danfoss señaló que la mayoría de los sistemas afectados eran productos antiguos que ya no reciben actualizaciones de software ni parches de seguridad.
La Fiscalía de París abrió una investigación a gran escala para identificar a las víctimas y establecer la relación entre el ataque y los daños denunciados, tanto las pérdidas de alimentos como los incendios. Sin embargo, aún no se conoce a los autores ni su motivación, y tampoco está claro si se utilizó inteligencia artificial (IA) en el hecho.
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De todas maneras, el ciberataque demuestra que la infraestructura cotidiana conectada a internet, desde una heladera comercial hasta un sistema de climatización, puede convertirse en un punto de exposición cuando se queda sin actualizaciones. Y, en el caso de la cadena de frío, las consecuencias no se limitan a un balance contable, sino a la seguridad alimentaria del país y a los productos que llegan a la mesa de los consumidores.




