El Parlamento dio vía libre al rescate de la Unión Europea, incluyendo provisiones para imponer pérdidas sustanciales sobre ahorristas y la reducción de uno de los bancos más grandes de la isla.
Bolivia: habilitan la reelección de Evo
En una polémica interpretación, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) habilitó a Evo Morales y a su vicepresidente Alvaro García Linera para buscar una segunda reelección en 2014..
“Los países que tenían que desarmarse no lo hicieron”
En diálogo con DEF, Irma Argüello, presidenta de la Fundación NPS Global y miembro del Fissile Materials Working Group, analizó el panorama global en materia de no proliferación nuclear.
– ¿En qué se basa el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)?
– El objetivo del TNP tiene que ver con las safeguards o “salvaguardias”. El Tratado dividió a los países en dos grupos. Por un lado, los cinco Estados que en un determinado momento contaban con armas nucleares o habían realizado ensayos –EE.UU., la entonces Unión Soviética, Reino Unido, Francia y China– y respecto de los cuales se convalidó que mantuvieran sus armas nucleares, con la promesa que harían todos sus esfuerzos para el desarme progresivo según lo previsto por el artículo 6 del TNP. En cambio, al resto de los países se les prohibió la posesión de armas nucleares. Para evitar que estos Estados no proliferen, se les impuso la obligación de declarar todas sus instalaciones y acordar un régimen de salvaguardias con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para que inspeccione los materiales y las instalaciones, de manera de corroborar que lo el país efectivamente declare sea lo que está haciendo.
– ¿Qué ocurre con aquellos países que posteriormente realizaron ensayos nucleares?
– El Tratado entró en vigor en 1970 y muchos países no adhirieron porque lo consideraron discriminatorio. Fue incluso el caso de Brasil y Argentina (NdR: Argentina adhirió al TNP recién en 1995 y Brasil lo hizo en 1998). Tampoco adhirieron India, Pakistán e Israel, con la diferencia que en este último caso el país no realizó nunca un ensayo nuclear y se encuentra en una suerte de “ambigüedad estratégica”. Distinto es el caso de Corea del Norte, que firmó el TNP y luego renunció en 2003, lo cual trajo una serie controversias debido a que el país había recibido una serie de beneficios mientras estuvo dentro del Tratado. Se debate si la renuncia de Corea del Norte es válida. Por otra parte, en otras negociaciones que no tuvieron nada que ver con el TNP, el país ha abierto, luego cerrado, ha destruido y reconstruido instalaciones nucleares. El caso de Irán, que también es emblemático, se refiere al incumplimiento del Tratado que se produce cuando no se cumplen los acuerdos de salvaguardia que prevén que el país declare todas sus instalaciones nucleares. Irán tiene instalaciones no declaradas y eso ha generado una serie de incumplimientos que se han mantenido a lo largo del tiempo.
– ¿Considera que se ha deteriorado la credibilidad del TNP?
– El problema del Tratado es que los países que se tenían que desarmar no lo han hecho de manera suficiente. Si el TNP se hubiera cumplido tal cual estaba previsto, los países con armas nucleares se habrían ido desarmando y los demás no hubieran proliferado. Sin embargo, la situación se desbalanceó desde varios puntos de vista. Por un lado, sigue habiendo demasiadas armas nucleares, que están por encima de lo que podría plantearse como una “disuasión razonable”. Yo, particularmente, pienso que no es aceptable. Otro problema es la aparición de actores no estatales; el TNP no estaba pensado para actores no estatales. El terrorismo no se pone bajo la bandera de un país ni firma tratados; por lo tanto, no hay posibilidad de disuadirlo. El tercer punto negativo es lo que ocurre cuando, en aras de otros intereses, determinados países negocian beneficios con Estados que no firmaron el Tratado. Este último es el caso del acuerdo firmado por EE.UU. e India –país que se encuentra fuera del TNP– en 2006. Ha sido muy negativo porque rompe el esquema previstos de premios y castigos.
– ¿Qué es el Protocolo Adicional?
– El régimen obligatorio de salvaguardias no contemplaba la situación de un país que no declarara todas sus instalaciones nucleares. El Protocolo Adicional es un documento individual que voluntariamente suscriben con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) los países que ya firmaron acuerdos de salvaguardias. El OIEA declaró que este instrumento era necesario para que sus inspectores pudieran controlar efectivamente la no proliferación. Surge entonces una división de aguas entre los distintos países. Hay un conjunto de Estados que son opositores consuetudinarios a las iniciativas que vienen desde EE.UU. y sus aliados. Hay otros países que, sin ser opositores frontales a EE.UU., no han firmado tan fácilmente en virtud de intentar proteger determinados intereses.
– ¿Cómo se puede superar esta situación?
– La comunidad internacional tiene que asegurarse que los países no estén desarrollando ciclos militares nucleares. Tengamos en cuenta que nadie obligó a ningún país a firmar el TNP. Por lo tanto, una vez que lo firmaron, los Estados se tienen que comprometer. Lo que no se puede hacer, en mi opinión, es firmar y no cumplir.
ARGENTINA Y BRASIL: UN DESARROLLO NUCLEAR EMERGENTE
– ¿Por qué Argentina y Brasil se han negado a firmar el Protocolo?
– Precisamente, Argentina y Brasil forman parte de ese grupo de países que tienen un desarrollo nuclear emergente y lo quieren proteger. No lo hicieron porque tuvieran algo que ocultar. Para ellos no eran admisibles los términos del Protocolo Adicional tal como fueron planteados inicialmente. En algún punto es entendible que no lo hubieran firmado. Lo que para mí no es entendible es que se hayan quedado en la negativa y no hayan presentado modelos alternativos desde una posición proactiva.
– ¿En qué consiste el Acuerdo Cuatripartito?
– El pensamiento tradicional en la industria nuclear divide a los países entre los grandes proveedores globales y los otros países, a los cuales las cinco potencias nucleares -en sus sueños ideales- querrían como clientes absolutos. El Grupo de Proveedores Nucleares prevé como condición para la transferencia de tecnología que los eventuales países compradores hubieran firmado el Protocolo Adicional. Sin embargo, en junio de 2010, emitió una resolución haciendo una excepción temporaria para Argentina y Brasil, donde establecieron que, estando pendiente la firma del Protocolo Adicional, se aceptaría la verificación mutua como suficiente garantía de no proliferación. Recordemos que en 1991 ambos países habían firmado un acuerdo bilateral que llevó posteriormente a la creación de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC). El acuerdo bilateral se transformó en “cuatripartito” cuando se incluyó a la ABACC como organismo bilateral y al OIEA como organismo multilateral. Entró en vigor en 1994.
– ¿Se trata de una situación transitoria hasta tanto firmen el Protocolo Adicional?
– Desde un primer momento Argentina lo consideró como una disposición transitoria, mientras que Brasil lo tomó como un triunfo que valía la pena sostener en el tiempo para no firmar el Protocolo Adicional. Yo creo que ambos países tienen que proteger sus tecnologías, pero a la vez deberían buscar la forma de dar garantías a la comunidad internacional de que esas tecnologías van a ser siempre utilizadas con fines pacíficos. Sería muy saludable para ambos garantizar que a futuro los sistemas sean lo suficientemente sólidos como para que las luces amarillas se enciendan pronto y exista una disuasión frente a la eventualidad de cualquier cambio. Cuando el sistema es robusto, todo se desarrolla de una manera más racional. No podemos dejar de señalar que hay una gran paridad tecnológica entre Argentina y Brasil en materia nuclear y existe una muy buena cooperación que se debe mantener.
LA PROTECCIÓN DE LOS MATERIALES NUCLEARES SENSIBLES
– En las Cumbres de Seguridad Nuclear de Washington (2010) y Seúl (2012) se hizo hincapié en dos materiales altamente sensibles: el uranio altamente enriquecido y el plutonio. ¿Cuál es el objetivo que se propone la comunidad internacional?
– Las dos Cumbres apuntaron a cómo proteger los materiales nucleares, las fuentes radioactivas y las instalaciones. Los materiales sensibles son esencialmente esos dos: el uranio de alto enriquecimiento y el plutonio. En los años 50 y 60, tanto EE.UU. como la entonces Unión Soviética promovieron en el mundo la utilización de reactores de investigación que funcionasen a uranio altamente enriquecido, en función de las tecnologías de producción de radioisótopos que en ese momento se conocían. Más tarde se observaron las dificultades que implicaba tener ese tipo de material distribuido en más de 50 países a lo largo del mundo. Fue entonces cuando EE.UU. y Rusia –sucesora de la Unión Soviética– comenzaron a recuperar el material e iniciaron el proceso de conversión de los reactores. De hecho, nuestro reactor RA-3 funcionaba a uranio altamente enriquecido y fue convertido, a través de INVAP y con tecnología nacional, a uranio de bajo enriquecimiento.
– Eso es en el caso del uranio altamente enriquecido. ¿Y qué ocurre con el plutonio?
– El caso del plutonio es más difícil de justificar porque gran parte de los stocks de este material son para uso militar. Solo se lo utiliza en un tipo de reactor de uso civil que funciona con un tipo de combustible denominado “óxidos mixtos”. A diferencia del uranio, que está en la naturaleza, el plutonio es un elemento artificial. El proceso para enriquecer uranio es físico, mientras que el reprocesamiento para obtener plutonio es un proceso químico; hay que separar de un combustible nuclear irradiado el plutonio que se ha formado dentro del reactor. El plutonio ha tenido justificación en el pasado en lo que se refiere a la reducción del volumen de residuos nucleares. De hecho, cuando se inició en nuestro país la construcción de la planta de reprocesamiento de Ezeiza –que nunca se terminó–, se pensó que la economía de los reactores funcionando a óxidos mixtos iba a ser mejor que la de aquellos que funcionaran a uranio natural, pero luego no ocurrió.
– ¿Qué importancia tendría la entrada en vigencia de la enmienda a la Convención sobre la Protección Física de Materiales Nucleares que se firmó en 2005?
– Tiene una gran importancia porque la convención original se refería solamente a la protección de los materiales nucleares en situaciones de transporte. La enmienda de 2005 extendió la protección a todas las situaciones. El punto clave en el proceso de ratificación es que se necesitan los dos tercios de los firmantes de la convención original para que la enmienda entre en vigor. Aún no se ha logrado. En Washington y Seúl sucedió que muchos países se comprometieron a ratificar este instrumento y no todos lo cumplieron. El caso emblemático es el de EEUU, donde hay un senador de Ohio que se opone a la ratificación y tiene el poder de bloquear el proceso legislativo de ratificación. Si EE.UU. lo ratificara, llevaría a muchas más ratificaciones.
– Por último, ¿qué posibilidades reales existen de que se ratifique el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares?
– Es un caso complicado porque hay muchos “pesos pesados” involucrados en el tema. Este Tratado es una herramienta internacional que corre por separado del TNP, aunque se complementan. El problema es que cuando se redactó, apareció una cláusula por la cual aquellos países con desarrollos nucleares relevantes debían ratificar el instrumento para que entrase en vigor. Francia, Rusia y Gran Bretaña ya lo han ratificado. En cambio, EE.UU., China, India, Pakistán e Israel no lo han hecho. Así y todo, con cientos de estaciones desparramadas por el mundo, la organización que funcionará como Secretaría –cuando el tratado entre en vigor– pone todo su empeño en la detección de ensayos nucleares y, de hecho, fue la que alertó sobre los ensayos nucleares de Corea del Norte.
Enrico Letta, el hombre del momento
Nacido en Pisa y especialista en Derecho Comunitario, a los 46 años, es el tercer primer ministro más joven de la historia republicana italiana.
Venezuela: Maduro y su nuevo gabinete
Maduro, juramentado el viernes por la Asamblea Nacional como presidente hasta el 2019, hizo los cambios de gabinete y del Consejo de Ministros en medio de la crisis interna que ha generado un reclamo de la oposición por el recuento de votos, tras unos cruciales comicios que ganó por estrecho margen. Dejó fuera de la cartera de Finanzas a Jorge Giordani, uno de los ideólogos de los complejos controles de cambio y de precios que llevan ya una década. “Tenemos que controlar la inflación, los factores especulativos que inciden en la formación de precios, garantizar más productos nacionales, una economía que pueda moverse en la coyuntura”, dijo Maduro.
En su reemplazo en el despacho de Finanzas fue designado Nelson Merentes, quien venía conduciendo el Banco Central y que tiene ahora además el cargo de vicepresidente económico, una función que se ejecuta dentro del Consejo de Ministros. “Tengo gran confianza en Nelson Merentes, nos conocemos desde hace muchos años (…) Vamos a fortalecer Cadivi, la Sicad y todos los mecanismos que sean necesarios”, añadió en referencia a los instrumentos que maneja el Gobierno para administrar el férreo control de divisas.
Giordani, un reservado académico marxista y peso pesado de la administración del fallecido Hugo Chávez, se hará cargo únicamente de la Planificación económica de Venezuela. En Venezuela, el país con las mayores reservas de crudo del mundo, conviven un Estado con alto control de la economía y un debilitado sector privado, que ha ido mermando su capacidad ante la oleada de nacionalizaciones y una creciente burocracia.
En la renovación del gabinete fue ratificado Rafael Ramírez como ministro de Petróleo y Minería, un cargo de alta relevancia al manejar 9 de cada 10 dólares que ingresan a la economía local a través de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Maduro realizó en total 17 cambios de ministros en 31 ministerios, lo que contrasta con el estilo de Chávez, su “padre político”, que casi siempre dosificaba los cambios y prefería los enroques.”(Queremos) un gobierno más socialista, más humano”, justificó Maduro.
El candidato opositor a la presidencia en las elecciones del 14 de abril, Henrique Capriles, desmeritó los nombramientos en la red social Twitter y dijo que el enroque de funcionarios acusados de burócratas o corruptos a otros ministerios es “más de lo mismo”.
El flamante presidente, que intenta sortear la turbulencia política generada por las elecciones, designó a varios jefes militares como secretarios de Estado y agradeció a las Fuerzas Armadas por el apoyo que le brindaron desde que Chávez lo escogió como heredero político.
También ratificó como ministro de Defensa a Diego Molero, quien ha sido blanco de las críticas opositoras por mostrarse a favor del partido socialista durante las elecciones, pero designó al general Wilmer Barrientos al mando de un nuevo organismo de seguridad de Estado para proteger el vulnerable sistema eléctrico.
Fuente: Reuters
Polémica entre Venezuela y EE.UU.
En una entrevista concedida a El Telégrafo, de Ecuador, publicada este viernes, Jaua se refirió a las declaraciones de Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para América Latina de EE. UU.; único país del hemisferio que no ha reconocido el triunfo del presidente Nicolás Maduro en las recientes elecciones y que se ha hecho eco de los reclamos de la oposición venezolana al llamar al reconteo de votos.
Además, en una evidente injerencia en los asuntos de Venezuela, Jacobson manifestó que “no podemos decir si vamos a implementar sanciones o no vamos a implementar sanciones” en caso de que no se produzca el reconteo, un escenario que ha cobrado fuerza desde el jueves luego de que el antichavismo exigiera condiciones de auditoría que no están acordes con las reglas electorales que fueron aprobadas previamente a dicha elección.
“Para nosotros, mientras EE. UU. no entienda que en Venezuela hay un pueblo soberano e independiente, será muy difícil establecer relaciones normales con ese país”, señaló Jaua. El canciller venezolano indicó que “los ataques” de Jacobson no son nuevos. Recordó que “antes de la campaña electoral ella (Jacobson) había manifestado que el candidato opositor, (Henrique) Capriles, sería un buen presidente, en una parcialización descarada dentro de un proceso interno en el que solo le corresponde decidir a los venezolanos”.
“Vamos a seguir con las labores de inteligencia, desmontando toda esa estructura que pretende llevar a Venezuela a una guerra civil, como fue el caso de Libia y de Siria, para luego justificar la intervención extranjera”, añadió Jaua en la entrevista. Recordó que el Gobierno de Venezuela denunció el ingreso de mercenarios provenientes del crimen organizado de El Salvador para generar violencia en el país, que -dijo- “se cumplió lamentablemente”.
“El plan que nosotros develamos quince días antes se cumplió el 15 de abril, tal como nuestra inteligencia nos había informado”, con la quema de centros de salud, viviendas y sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); hechos que culminaron con un saldo de nueve fallecidos. Además, hubo la captura de un grupo de ciudadanos colombianos, con el uniforme de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que intentó penetrar en uno de los cuarteles del occidente del país. “Han sido puestos a las órdenes de la Fiscalía y cuando la Fiscalía Pública lo considere, seguramente, se presentará un informe de esta situación”.
Fuente: Agencia Venezolana de Noticias (AVN)


