Un ejercicio de simulación de un grupo científicos de la Universidad de Princeton advirtió sobre los devastadores alcances de un hipotético enfrentamiento nuclear entre Rusia y la OTAN. El saldo sería de 91,5 millones de víctimas, entre muertos y heridos.
Vapeadores: alerta por el alto nivel de consumo entre los jóvenes en Argentina
El 7,1 por ciento de los adolescentes, de entre 13 y 15 años, consume cigarrillos electrónicos en el país. Crece la preocupación en la comunidad médica, que exige mayor regulación estatal. Por Fernando Villa.
Acciones ambientales para proteger la salud
El próximo 9 de octubre, en la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires, tendrá lugar el “Diálogo sobre acciones ambientales para proteger la salud”, un espacio de intercambio multisectorial para analizar el escenario de salud y ambiente en la Argentina de hoy.
Peter Tabichi: “Nuestro trabajo es ayudar a los alumnos a descubrir sus talentos”
A los 37 años, el docente que revolucionó la forma de enseñar Matemáticas y Física en una aldea de Kenia recibió el Global Teacher Prize –galardón considerado el “Nobel de la Educación”– que entrega la Fundación Varkey desde 2014. Tras su paso por Argentina, comparte sus impresiones acerca de nuestro país, cuenta de qué manera potencia a sus estudiantes y revela el secreto de su éxito.
La nueva embajadora de Israel en Argentina encabezó su primer acto oficial
La diplomática Galit Ronen rindió un homenaje a las víctimas del atentado a la embajada de Israel. También participaron de la ceremonia el ministro de Relaciones Exteriores Jorge Faurie y el ministro de Derechos Humanos, Claudio Avruj.
¿Por qué Argentina es un país atractivo para el desarrollo de energías renovables?
De acuerdo al reporte difundido por la consultora Ernst & Young, Argentina subió del puesto 10 al 9 en el ranking de países atractivos para el desarrollo e inversión de energías producidas con recursos capaces de renovarse ilimitadamente. En 2017, ocupaba el número 12. ¿Qué condiciones hacen a Argentina un buen país para invertir en energías renovables? ¿Qué avances se realizaron en los últimos años?
Venezuela, un problema de seguridad hemisférica
Después de la presentación del informe de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, cuáles son las alternativas para resolver la prolongada crisis venezolana.
Como en el Monopoly: La historia de EE. UU. y su oferta por Groenlandia
Tras la noticia de que Donald Trump tiene intenciones de comprar Groenlandia, las autoridades danesas salieron al cruce. “Es absurdo”, declararon. Sin embargo, la compra de territorios no siempre fue inconcebible: grandes regiones, como Luisiana, Alaska y las islas Vírgenes, fueron, en su momento, compradas por EE. UU. Aquí, un repaso por las adquisiciones más emblemáticas y las condiciones en las que se realizaron.
¿Puede un país comprar un territorio? La respuesta parece evidente, y así lo demostraron las autoridades de Dinamarca con su ferviente rechazo a la voluntad del presidente de EE. UU., Donald Trump, de comprar Groenlandia. Aunque la primera mandataria de la región autónoma perteneciente a Dinamarca aseguró que “es absurdo”, la pregunta, más allá de ser otra de las excentricidades del magnate, refleja un cambio de época. No hace más de un siglo, la compra y venta de grandes porciones de tierra estaba lejos de ser inadmisible.
Las razones por las que un país puede anhelar un territorio son principalmente económicas: recursos naturales, derechos de pesca y proyección geográfica, entre otras. Hace menos de un siglo, el anexo se realizaba por conquista e invasiones, o bien por consenso, lo cual podía implicar una mediación realizada por tratados internacionales y, eventualmente, la compra y venta. En todos los casos, hay un denominador común: nadie consultaba qué opinaban los habitantes del territorio por ceder.
Hace menos de un siglo, el anexo se realizaba por conquista e invasiones, o bien por consenso, lo cual podía implicar una mediación realizada por tratados internacionales y, eventualmente, la compra y venta.
Basta recordar, sin ir más lejos, la propia historia de los EE. UU. Un ejemplo es el Tratado de París, firmado en 1898, que terminó con la guerra Hispano-Estadounidense y tuvo como saldo la entrega de Filipinas al gigante norteamericano por 20 millones de dólares, junto a Guam y Puerto Rico. En cambio, otros territorios fueron adquiridos a cambio de una suma determinada de dinero por consenso bilateral, que, en ocasiones, poco tuvo de consenso y nada de bilateral. Los siguientes casos son algunos ejemplos de este tipo de adquisiciones.
Luisiana, el primero de la serie
En el siglo xviii, el estado de Luisiana era más grande y de propiedad francesa; de ahí su nombre, pues alude al rey Luis XIV de Francia. En 1803, Napoleón renunciaba a su sueño del “imperio americano” tras la derrota en Haití y, para conseguir dinero con el que financiar sus campañas en Europa, decidió vender Luisiana a EE. UU. por 15 millones de dólares. El más de millón de kilómetros cuadrados adquirido en ese momento representa hoy el 23,3 por ciento de la superficie del país.
Florida: las colonias españolas también tuvieron un precio
En 1820, Florida pertenecía oficialmente a España, pero el poder se dirimía entre varias partes interesadas. Para aplacar una insurrección independentista, los ejércitos de EE. UU. y de España unieron fuerzas. Al año siguiente, en 1821, el secretario de Estado, John Quincy Adams, obligó a España a vender su parte por la módica suma de 5 millones de dólares, monto que nunca llegó a las arcas estatales porque se utilizó para saldar deudas de ciudadanos estadounidenses con el gobierno español.
Alaska: el error
Pocas acciones de la historia geopolítica global fueron tan celebradas y lamentadas por igual, según de qué lado de la Cortina de Hierro se las vea. Para Rusia, fue un desprendimiento catastrófico; para EE. UU., un negocio millonario. La venta se realizó en 1867, y Rusia, extenso país signado entonces por la pobreza de los muyiks y la literatura de Lev Tolstói, era gobernada por el zar Alejandro II. El territorio de Alaska era un área gigantesca y misteriosa de la que poco se sabía, razón por la cual se ignoraban las ricas reservas de petróleo que luego descubrió y hoy explota EE. UU. El precio: 7,2 millones de dólares. Sin embargo, en contexto, la transacción no fue tan ridícula como parece: Rusia atravesaba una crisis económica y temía perder Alaska de manos de los ingleses, quienes por entonces dominaban los territorios de ultramar y podían tomar con facilidad un territorio difícil de defender. Desde esta perspectiva, la venta significaba un problema menos y un ingreso extra para las arcas rusas. La compra de Alaska añadió 1,5 millones de kilómetros cuadrados al país norteamericano; este estado, además de ser una fuente valiosa de recursos naturales, en los años de Guerra Fría, significó para EE.UU. una avanzada por la que podían movilizarse aviones y radares hacia las puertas del territorio ruso sin asumir un riesgo civil.
El territorio de Alaska era un área gigantesca y misteriosa de la que poco se sabía, razón por la cual se ignoraban las ricas reservas de petróleo que luego descubrió y hoy explota EE. UU.
Islas Vírgenes: no siempre fue absurdo
EE.UU. siempre miró con deseo a Groenlandia, pero Dinamarca nunca cedió. Sí cedió, en cambio, cuando el territorio en juego fueron las islas Occidentales Danesas, luego rebautizadas islas Vírgenes. Las islas caribeñas, de 352 kilómetros cuadrados, fueron vendidas por Dinamarca en 1916, en plena Guerra Mundial. El acuerdo no fue del todo libre y consensuado: EE. UU. temía que Alemania tomara las islas Occidentales Danesas y las usara como base naval, por lo que presionó a Dinamarca para que las vendiera. Dinamarca aceptó por el temor de que, si Alemania tomaba el territorio, EE. UU. desembarcara allí sus fuerzas. El trato se cerró en 25 millones de dólares.
La historia no se repite
Al enterarse de la voluntad de Trump de comprar Groenlandia, el exembajador estadounidense en Dinamarca, Rufus Gifford, recordó a la radio NFS dicho capítulo de la historia entre ambos países y remarcó que Washington consiguió las islas Vírgenes “por un buen precio”. Los daneses “aún están superándolo”, comentaba entre risas. Este miércoles, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró: “Afortunadamente, los tiempos en los que se podía comprar y vender territorios y poblaciones ya se acabaron”.
Mientras tanto, Donald Trump les hace frente a las críticas sobre su idea de comprar Groenlandia a través de las redes sociales. Con la ironía que lo caracteriza, el primer mandatario estadounidense tuiteó: “Prometo no hacer esto”, junto a un fotomontaje donde se ve una Torre Trump levantada en la isla danesa.
El excéntrico premier británico
Boris Johnson es un personaje desacartonado y extravagante, que rompió con las reglas de la política británica y acaba de conquistar el liderazgo del Partido Conservador. Haciendo gala de su euroescepticismo, ha prometido que concretará la salida de su país de la Unión Europea (UE) dentro del plazo acordado con Bruselas, que vence el próximo 31 de octubre.
¿Cómo puede el mundo árabe-islámico salir del fracaso?
En una recorrida por el mundo árabe, desde el norte de África hasta el Golfo Pérsico, el panorama que se presenta es muy poco alentador. Estas sociedades desiguales, sojuzgadas por regímenes dictatoriales, conflictos intestinos y la amenaza del yihadismo, tienen pocos motivos para alegrarse y para aspirar a un futuro mejor.

