Un doble terremoto ocurrido durante la madrugada sacudió a Costa Rica y generó una fuerte alarma en los habitantes del Valle Central, la región más poblada del país. Aunque los servicios de emergencia no reportaron víctimas mortales y únicamente informaron sobre daños materiales leves, la rapidez con la que se sucedieron ambos movimientos telúricos y la violencia con la que se percibieron abrieron el interrogante sobre qué desencadenó este fenómeno.
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Doble terremoto en Costa Rica, ¿de qué magnitud fueron?
El primer sacudón se registró exactamente a la 1:37 de la mañana, hora local, con epicentro en la localidad de Coronado, situada a solo 11 kilómetros de la capital, San José. Este primer evento alcanzó una magnitud de 5,4 grados en la escala de Richter y se originó a una profundidad de apenas 7 kilómetros.
Apenas dos minutos después, cuando la población aún intentaba ponerse a resguardo, un segundo sismo de 4,8 grados volvió a sacudir la misma zona, esta vez con un foco ubicado a 10 kilómetros bajo la superficie.
Durante el resto de la madrugada, las réplicas menores continuaron sucediéndose en las cuatro ciudades más importantes del área metropolitana.

La clave de la intensidad con la que se percibió este evento radica en la naturaleza de las estructuras geológicas involucradas. El sismólogo Lepolt Linkimer, especialista de la Red Sismológica Nacional de la Universidad de Costa Rica, explicó que el origen del temblor no obedeció al choque tradicional de grandes placas oceánicas, sino a la activación de una falla tectónica local. Al tratarse de fallas sumamente superficiales, la energía liberada no encuentra amortiguación en la corteza terrestre y se desplaza de manera directa hacia la superficie.
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¿Por qué la población lo sintió tan fuerte?
Esta cercanía con la corteza terrestre provoca que el movimiento se sienta de forma súbita y con una aceleración brusca, generando un impacto mucho mayor en las infraestructuras que el de un sismo convencional de mayor profundidad. Por esta razón, el sacudón provocó el desprendimiento de rocas y tierra en varias rutas locales, además de grietas menores en muros y viviendas de la zona central.
El territorio costarricense se caracteriza por ser una de las regiones con mayor actividad telúrica de América Central debido a la interacción constante entre las placas tectónicas de Cocos y del Caribe, sumada a un complejo sistema de fallas internas.
Tras el doble terremoto, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Costa Rica reiteró la necesidad de mantener activos los planes de contingencia familiar y prestar atención a la presencia de posibles grietas en las edificaciones ante la eventual ocurrencia de nuevas réplicas.




