InicioMedioambienteCómo es la carrera por el último territorio inexplorado del fondo oceánico

Cómo es la carrera por el último territorio inexplorado del fondo oceánico

Las profundidades del océano continúan siendo una de las mayores incógnitas para la ciencia moderna. Acerca de las nuevas herramientas que están acelerando ese conocimiento, conversamos con el equipo interdisciplinario del Grupo GeoMargen.

A pesar de que menos del 0,001% del lecho marino fue explorado visualmente, la oceanografía se ha vuelto esencial para comprender la Tierra profunda. Según un estudio publicado por la revista Nature, las tecnologías emergentes actuales como los barcos de perforación avanzados –entre ellos el buque chino Meng Xiang capaz de alcanzar los 11.000 metros–, sismómetros de fondo oceánico y cables de internet submarinos reconvertidos permiten desentrañar los misterios del manto terrestre y detectar señales acústicas de tsunamis. Esta nueva red de vigilancia oceánica otorga a las autoridades valiosas horas de ventaja para anticiparse a las catástrofes naturales.

Sobre este impulso por descubrir lo desconocido, la geóloga marina Graziella Bozzano, coordinadora del grupo de Estudios Geo-Geofísicos del Margen Continental, reflexiona que la investigación científica “siempre está motivada por la curiosidad y por la pasión”. En el caso del estudio de los océanos, “existe una fascinación especial, ya que se consideran la última frontera del conocimiento humano: es único pensar que se está observando algo que nadie más ha visto antes”.

Frente a este vasto escenario, concluye: Al mismo tiempo, y a título muy personal, siento humildad ante su inmensidad, amor frente a su infinita belleza, admiración por su complejidad y perfección, y un profundo respeto por sus silencios”.

Graziella Bozzano, coordinadora del grupo de Estudios Geo-Geofísicos del Margen Continental, reflexiona que la investigación científica “siempre está motivada por la curiosidad y por la pasión”.

El territorio inexplorado del fondo oceánico

-El avance tecnológico reciente está cambiando las reglas del juego. Pensando en las herramientas que hoy lideran la investigación –como los barcos de perforación de aguas profundas y los sensores apostados en el lecho marino–, ¿se puede decir que se está transformando la capacidad de leer la historia climática guardada en los sedimentos terrestres?

-Los avances tecnológicos están acrecentando y perfeccionando nuestra capacidad de análisis, ya que nos permiten el acceso a un mayor volumen de información procedente de los océanos y del subsuelo marino. Estas herramientas también nos permiten abordar al sistema oceánico desde un punto de vista interdisciplinario que incluye la geología marina, la geoquímica, la oceanografía y la biología. Las perforaciones cada vez más profundas nos permiten obtener muestras de rocas más antiguas que contienen información valiosa e impensada sobre la historia climática, paleoceanográfica y tectónica de los océanos y de la Tierra.

-Uno de los desarrollos más sorprendentes es el uso de los cables de telecomunicación submarinos de fibra óptica como gigantescos sismógrafos (mediante técnicas de dispersión acústica). ¿Es posible convertir internet y la conectividad global en una herramienta científica de primera línea?

-Si bien, este tema no es nuestra especialidad, sí podemos aportar que los cables submarinos de fibra óptica perciben las ondas sísmicas como si fueran hidrófonos, por lo que son útiles para monitorear movimientos sísmicos y, por ende, terremotos submarinos (que pueden o no desencadenar un tsunami).

Teniendo en cuenta la enormidad de los espacios marítimos y su difícil acceso, esta potencialidad es enorme. Sin embargo existen limitaciones técnicas que por el momento dificultan su uso a nivel global. Uno de los principales problemas es que los cables submarinos transoceánicos tienen un tendido de miles de kilómetros. Para detectar la anomalía sísmica con una cierta precisión, se requiere segmentar el cable en tramos de menos de 100 km y utilizar un sistema de sensores intermedios que repliquen la señal. Sin la adecuada tecnología es difícil localizar con precisión el lugar de origen del movimiento sísmico (hipocentro del seísmo). 

-Además de los cables y la perforación, ¿cuál dirían que es la tercera o cuarta tecnología clave —ya sean vehículos autónomos (AUVs), sistemas de imágenes de alta resolución o boyas inteligentes— que hoy les está permitiendo “ver” donde antes era imposible?

AUVs y ROVs (Vehículos submarinos autónomos y a control remoto, respectivamente) ya son una realidad y en las campañas del 2025 a bordo del buque Falkor (too) quedó demostrado que son capaces de ampliar nuestra visión del fondo oceánico no sólo con sus cámaras y videos en alta resolución sino también por la capacidad de monitorear propiedades oceánicas y del fondo marino de forma muy eficiente y detallada.

También destacamos a las Boyas ARGO, sensores que se sumergen a más de 2000 metros de profundidad; sus sensores miden distintas variables oceanográficas (temperatura y salinidad, entre otras) y cuando vuelven a la superficie emiten la información adquirida por satélite. Existe además un nuevo satélite altimétrico (SWOT) que mejora la resolución, es decir el detalle, de su visión sobre por ejemplo  la circulación oceánica (corrientes, remolinos, nivel del mar, distribución de nutrientes, patrones de temperatura del agua superficial). También obtiene información más detallada sobre la morfología y el relieve de los submarinos de forma indirecta. Por ejemplo, permitió descubrir montes submarinos donde creíamos que el relieve marino era plano.

– Con tanta información y datos fluyendo desde el fondo marino, ¿cómo manejan el cuello de botella del análisis de datos? ¿Qué papel juega la inteligencia artificial procesando esa avalancha de señales que llegan del abismo?

Ornella Silvestri, Graziella Bozzano, Faustino Arribalzaga, Eva Noli, Miguel Canoura, Juan Manuel Albite, Marcos Fernández, y Guillermo Nicora integran el equipo de Estudios Geo-Geofísicos del Margen Continental.

-En la actualidad, todavía tenemos limitaciones en cuanto a adquisición de datos y acceso a la información sobre el océano porque la ciencia marina es una actividad muy costosa por las dificultades logísticas que implica trabajar con buques altamente especializados en alta mar. En la experiencia de las campañas Falkor (too) uno de los desafíos con los cuales nos encontramos fue conseguir el soporte y el lugar de almacenamiento para resguardar los datos adquiridos (NASS, discos externos de muchas teras, centros de almacenamiento de datos online).

En un futuro ideal, quizá no demasiado lejano, cuando realmente tengamos acceso a la tecnología que hoy se está desarrollando en el hemisferio norte y en China, la IA así como el machine learning serán seguramente herramientas indispensables para manejar, analizar, procesar e interpretar el gran volumen de datos adquiridos. 

Desafíos climáticos, amenazas sísmicas y conservación abisal

-Teniendo en cuenta que el océano es el gran regulador del clima del planeta, ¿consideran que las nuevas tecnologías pueden ayudar a medir la absorción de calor y carbono en las capas profundas?

-Sin dudas, el océano es un sistema en constante movimiento que redistribuye calor, oxígeno y nutrientes. En este sentido, es importante monitorear la evolución de los cambios en las propiedades del agua a nivel histórico. Obtener series temporales (por ejemplo, de la temperatura de agua, tanto superficial como profunda) es clave para estimar con exactitud (a través de modelos matemáticos) el comportamiento del sistema en el futuro y predecir, entre otras cosas, cuántos centímetros subirá el nivel del mar en los próximos 100 años.

Para ello, es necesario fondear equipos dotados de sensores en el lecho marino o realizar mediciones periódicas en la columna de agua, en el mismo lugar, durante varias décadas. Las series temporales sólo se pueden lograr si existen financiaciones y programas políticos a largo plazo que se sostengan en el tiempo. 

-Más allá del clima, la sismicidad submarina es una amenaza latente para las costas del mundo. Estos sensores y redes de fibra óptica, ¿pueden mejorar la prevención y el sistema de alerta temprana ante tsunamis o terremotos submarinos?

-Los terremotos submarinos y los tsunamis van a seguir ocurriendo. La tecnología puede servir para mejorar la detección temprana del seísmo y la evaluación de su capacidad o no de generar un tsunami. Esto podría ser efectivo cuando el sismo ocurra lejos de la zona costera que queremos proteger. Cuando los terremotos ocurran cerca de la costa, el desafío va a seguir siendo muy elevado.

“El océano es un sistema en constante movimiento que redistribuye calor, oxígeno y nutrientes”, explicó Bozzano.

De todas maneras, la efectividad del sistema de alerta y prevención de riesgo depende no sólo de los aspectos científicos-técnicos de detección temprana, sino también de las capacidades de cada administración, comunidad o país en la gestión de la alerta, lo cual implica la organización administrativa y logística (planes de contingencia, protocolos de actuación, movilización de recursos etc.) y la capacitación de la sociedad (las personas deben saber cómo actuar en caso de alerta y recibir capacitación periódica sobre cuáles son los canales de evacuación, por ejemplo). 

– Existe una creciente presión industrial sobre el lecho marino, en especial en lo que respecta a la minería. Desde la perspectiva oceanográfica, ¿qué tan vulnerables son los ecosistemas abisales ante esta fiebre extractiva?

-Los ecosistemas marinos están fuertemente amenazados por la minería submarina ya que todavía existe un conocimiento muy pobre sobre estos hábitats (sobre todo, los de agua muy profunda). En muchos casos, estos hábitats marinos parecen estar conformados por organismos muy especializados, que lograron adaptarse a través de miles de años a las condiciones extremas del fondo marino (fuerte presión, ausencia de luz, poco oxígeno, escasez de alimento, pocos nutrientes) y la intervención humana puede alterar su delicado equilibrio dejando secuelas muy graves o irreversibles que ni siquiera podemos prever por puro desconocimiento. 

-Por último, ¿qué habilidades o disciplinas (como la programación o el análisis de big data) consideran que ya son indispensables para hacer oceanografía?

-En cuanto a las disciplinas, programación, ingeniería y robótica, análisis de datos tendrán que acoplarse a las disciplinas clásicas (oceanografía, geología, biología, geoquímica, meteorología) para lograr profundizar en el estudio de las ciencias del mar. En cuanto a habilidades, diría que hoy no se puede hacer ciencia marina si no se aborda el trabajo desde una perspectiva multidisciplinaria. Hay que entender el océano como un sistema complejo que tiene que ser analizado con un enfoque multidisciplinario, que además tenga en cuenta el factor humano.

Son necesarias estrategias de manejo marino-costero integradas, políticas de conservación, de protección costera, de integración con las comunidades y con las actividades económicas sustentables (pesca y turismo), políticas que trascienden las fluctuantes orientaciones de cada administración. 

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