Donald Trump viajó a China para una cumbre de dos días con Xi Jinping. La guerra comercial entre ambas potencias, el conflicto Irán y la situación de Taiwán fueron los temas que marcaron la agenda. El reencuentro se consagró como la primera vez en casi una década que un presidente de Estados Unidos visita la capital del gigante asiático.
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El mandatario estadounidense estuvo acompañado por una delegación que incluyó al secretario de Estado, Marco Rubio, y al jefe del Pentágono, Pete Hegseth. Asimismo, figuras del mundo empresarial como el fundador de SpaceX, Elon Musk, y el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang.
Encuentro Trump-Xi Jinping: la guerra arancelaria en el centro de la visita
El presidente chino recibió a su contraparte estadounidense en el Gran Salón del Pueblo. La ceremonia oficial incluyó honores militares, interpretación de los himnos nacionales de ambas naciones y salvas de cañón. El encuentro constituye el primer viaje de un presidente estadounidense a Pekín desde 2017, año en que el propio Trump visitó la ciudad durante su primer mandato.
La disputa comercial fue el asunto más urgente sobre la mesa. Los aranceles impulsados por Estados Unidos en el último año desencadenaron represalias chinas que llevaron las tasas aduaneras por encima del 100% para numerosos productos de ambos países.

La Casa Blanca apunta a avanzar en acuerdos concretos en sectores como agricultura, aviación y tecnología. Trump señaló antes de viajar que presionará a Xi para que abra el mercado chino a las empresas estadounidenses.
Uno de los puntos más observados es si los dos mandatarios logran extender la tregua arancelaria pactada en su última reunión en Corea del Sur. Sin embargo, analistas y diplomáticos consideran poco probable que la cumbre culmine en un acuerdo definitivo sobre comercio.
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La agenda bilateral es más amplia y también contempla las restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras y la creciente competencia entre ambas potencias en inteligencia artificial (IA). Estos dos frentes escalaron en los últimos años hasta convertirse en ejes de la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China.
Irán, Taiwán y la dimensión geopolítica
El conflicto en Medio Oriente también fue otro de los temas principales a tratar en la cumbre. La guerra en Irán alteró el cronograma original del encuentro y obligó a postergar la reunión que estaba prevista para marzo. Trump adelantó que no considera necesario el respaldo chino para resolver el conflicto.
El secretario de Estado, Marco Rubio, expresó, previo al encuentro, que Estados Unidos buscaba persuadir a China para que adopte un papel más activo y presione a Irán para que abandone sus operaciones en el Golfo Pérsico. Por su parte, el gigante asiático mantiene vínculos energéticos estrechos con la República Islámica y absorbe gran parte del petróleo iraní que Washington tiene bajo sanciones.

La cuestión de Taiwán también figura entre los asuntos prioritarios. Trump indicó que abordaron la venta de armas estadounidenses a la isla, algo que genera tensión. China considera a Taiwán parte de su territorio.
Al término de la cumbre, ambas delegaciones intentaron mostrar avances concretos para estabilizar una relación marcada por disputas en varios frentes con repercusiones globales. Trump también buscó fijar una visita recíproca con su homólogo a Estados Unidos antes de que termine el año.




