Por su ubicación, sus capacidades y las unidades que alberga, la Base Naval Mar del Plata es mucho más que una instalación militar: es uno de los principales puntos de proyección de la Armada Argentina sobre el Atlántico Sur y, además, es un nodo clave para pensar en el patrullaje marítimo, la actividad submarina y las operaciones especiales, al tiempo que su infraestructura brinda apoyo a tareas científicas y logísticas.
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Su centenario, celebrado el lunes 5 de octubre, dejó más que un acto protocolar: en el marco de la ceremonia, el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, puso el foco sobre su valor estratégico y dejó una definición contundente sobre el futuro de la Base. Según dijo la máxima autoridad de la Fuerza, la base no se trata de un inmueble prescindible, sino de una pieza necesaria para sostener la presencia, el control y la defensa de los intereses argentinos en el mar.
Sus palabras plantearon además una hoja de ruta para la Armada: una fuerza naval moderna, con submarinos de nueva generación, mayor capacidad de vigilancia y disuasión y una presencia permanente en los espacios marítimos argentinos.

A partir de este contexto, DEF analizó palabra por palabra el discurso pronunciado por el almirante Romay: las principales definiciones sobre el papel de la base, el futuro de la Armada y la presencia argentina en el Atlántico Sur. Una mirada que permite distinguir entre las referencias históricas propias de la celebración y aquellas afirmaciones que plantean definiciones concretas sobre defensa, soberanía, capacidades navales e infraestructura estratégica.
“Un punto de inflexión”: el papel de la Armada en el contexto de la decisión de Milei de reforzar la defensa de la soberanía
A la hora de tomar la palabra durante el centenario de la Base Naval Mar del Plata, Romay habló de la creación de esta unidad como un hecho trascendental para la Fuerza. ¿El motivo? Aquella decisión permite dimensionar las decisiones que se tomaron en el pasado y, sobre todo, pensar en el futuro de la institución.
“Referirnos a esta Base es, indefectiblemente, identificar en ella el origen del arma submarina de nuestro país”, aclaró, no sin antes contar que aquella fue una decisión “estratégica”: Mar del Plata posee un puerto sobre el Atlántico que permite el despliegue inmediato sin la necesidad de transitar, antes, canales angostos de navegación y, además, permite el adiestramiento seguro y la posibilidad de ir rápidamente a inmersión.
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“Es un momento de inflexión histórico. El presidente de la Nación y su equipo pusieron en relieve, por primera vez en mucho tiempo, la relevancia geopolítica del Atlántico Sur y la defensa de la soberanía argentina como política de Estado”, advirtió Romay.
La Ley de Soberanía Nacional, el Atlántico Sur y la Armada Argentina
Según Romay, el Atlántico Sur posee infinidad de recursos minerales, alimenticios y energéticos que son demandados a nivel global. Por eso, puso en relieve la necesidad de proteger la zona de jurisdicción argentina y considerar aquella misión como una cuestión de seguridad nacional.

“Nuestros vastos espacios marítimos del Atlántico Sur constituyen una infraestructura crítica a defender. El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional procura definir una política de seguridad que articulará diferentes elementos del Estado: Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía”, explicó, no sin antes insistir en que estamos atravesando un punto de inflexión.
Para Romay, el contexto mencionado implica el desarrollo de un poder naval acorde al valor estratégico del Atlántico Sur, especialmente si se considera que los avances tecnológicos hacen cada vez más viable la explotación de esta zona y, en consecuencia, su rentabilidad.
“Por el Atlántico Sur circulan el comercio y los recursos pesqueros; se proyecta nuestra presencia hacia la Antártida; y en él están las Islas Malvinas, cuya soberanía reivindica Argentina. Un mar tan vasto se defiende con presencia: buques que naveguen, submarinos que disuadan, mujeres y hombres adiestrados, y puertos y arsenales capaces de sostenerlos”, sostuvo
La Base Naval Mar del Plata, una instalación que la Armada no está dispuesta a vender
Otro aspecto clave de las palabras del almirante Romay se concentró en la relevancia de la Base Naval Mar del Plata.
Para el almirante, considerando el contexto estratégico y geopolítico, la Base es necesaria para pensar en la proyección argentina hacia el Atlántico Sur: “Jamás será considerada por la Armada Argentina como un inmueble del que se puede prescindir”.

En esa línea, aclaró que venderla nunca estuvo en los planes de la Fuerza ni eso fue requerido por el gobierno nacional. “Que no queden dudas”, aclaró.
¿Qué pasa con los submarinos para la Armada Argentina?
Si algo no podía faltar en las palabras del almirante Romay fue el abordaje del tema “submarinos”.
“La Armada no cuenta con submarinos. Carece de esa capacidad que dio origen a esta centenaria base. El submarino es arma de disuasión estratégica por excelencia. Quien sabe que en el mar puede haber un submarino argentino, sabe que debe medir sus acciones”, dijo, no sin antes insistir en que recuperar esta capacidad es una prioridad para la Armada Argentina y el Ministerio de Defensa.
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“Esta base volverá a ser su casa cuando los submarinos lleguen”, comunicó, no sin antes aclarar: “Mientras tanto, la tarea continúa”.
Los 3 ejes del almirante Romay para la Armada Argentina
Otro aspecto relevante del discurso de la máxima autoridad de la Armada fueron los tres ejes definidos para pensar a la Fuerza.
En cuanto al primero, Romay habló de avanzar en pos de consolidar una fuerza naval moderna que tenga submarinos de nueva generación, buques para la flota de mar equipados, y capacidades tecnológicas que aseguren la vigilancia y el control del Atlántico Sur.
En segundo lugar, subrayó que se debe continuar capacitando y adiestrando al personal. “El desarrollo de una capacidad no se limita a la adquisición de un medio sino que, fundamentalmente, se debe fortalecer el recurso humano que lo va a operar”, indicó.
Finalmente, el tercer eje fue definido en base a la integración de la Base Naval con la ciudad de Mar del Plata, su puerto, la pesca y la ciencia. Es decir, con “todas las fuerzas vivas que tienen al mar como su ámbito de actuación”.

Los submarinos ARA “Santa Fe” y “San Luis” en Malvinas y recuerdo de los héroes del “San Juan”
Desde Mar del Plata, Romay también le dedicó unas palabras al recuerdo de los tripulantes del submarino ARA “San Juan” y al papel que jugaron los submarinos en la Guerra de Malvinas.
El jefe naval dedicó un mensaje especial a los Veteranos que tripularon los submarinos ARA “Santa Fe” y “San Luis”, quienes, según dijo, combatieron heroicamente en defensa de la soberanía.
También se dirigió a los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan, a quienes describió como camaradas que “continúan en patrulla eterna custodiando el Atlántico Sur”.
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Romay sostuvo que la celebración también les pertenece a ellos, ya que los veteranos y los tripulantes del San Juan se formaron, se adiestraron y compartieron momentos de camaradería en esa base.
Entre la épica del pasado y la carencia del presente: las claves del discurso de Romay
El discurso del jefe del Estado Mayor General de la Armada, Juan Carlos Romay, por los cien años de la Base Naval Mar del Plata tuvo dos destinatarios. Hacia adentro, apeló al reconocimiento: “este centenario es de ustedes”, dijo al personal de la base, y extendió el homenaje a los Veteranos de Malvinas y a los familiares de los 44 tripulantes del ARA “San Juan”. Hacia afuera, alineó a la Fuerza con la agenda nacional: habló de una “política de Estado” centrada en el Atlántico Sur y mencionó el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía enviado al Congreso.
Sus palabras recorrieron un camino que fue de la tradición a la carencia. Comenzó con el origen del arma submarina y con el valor estratégico del Atlántico Sur, pero llegó a una admisión poco habitual en un acto de celebración: hoy la Armada “no cuenta con submarinos operativos”. Esa tensión se resolvió con una promesa a futuro, la de que la base “volverá a ser su casa” cuando lleguen nuevas unidades, y con la definición de la recuperación submarina como prioridad de la Armada y del Ministerio de Defensa.
Hubo además una aclaración enfática: Romay dijo querer “dejar absolutamente claro” que nunca estuvo en los planes desprenderse de terrenos. Así, el acto de homenaje tuvo un mensaje claro: defensa del patrimonio de la fuerza y la relevancia de contar con recursos para pensar a la defensa.




