El mercado de radioisótopos se encuentra en expansión y la demanda crece a nivel global. Las aplicaciones en medicina nuclear, centradas en la atención oncológica y cardiovascular, conforman un mercado altamente concentrado. A partir de la próxima puesta en funcionamiento del reactor multipropósito RA-10, a inaugurarse en el Centro Atómico Ezeiza, Argentina aspira a suplir un segmento considerable del mercado internacional.
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Un ejemplo es el molibdeno-99, precursor de la producción de tecnecio-99m, un radioisótopo ampliamente utilizado en estudios de diagnóstico por imágenes. Hoy en nuestro país se produce en el RA-3, un reactor de menores dimensiones ubicado en el mismo centro nuclear. A partir de la puesta en marcha del RA-10, el objetivo es captar hasta el 20% de la demanda internacional de este elemento.
Radioisótopos: un mercado en pleno crecimiento, pero sometido a presiones
Un análisis de la firma de investigación Mordor Intelligence prevé un crecimiento anual del 10% en el mercado de los radioisótopos para medicina nuclear de cara a 2031, cuando podría alcanzar un volumen de negocios del orden de los 13.000 millones de dólares.

Las presiones que sufre el sector se explican, según los expertos, por una serie de factores. Por un lado, la vida media corta de estos elementos, que en el caso del molibdeno-99 es de apenas 66 horas. Eso hace que “la cadena de suministro sea altamente sensible al tiempo entre la irradiación, el procesamiento, el envío y la administración al paciente”, según Mordor Intelligence.
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Por otra parte, el envejecimiento de los reactores de investigación, que tienen en promedio más de 40 años en funcionamiento, aumenta el “riesgo de averías no planificadas”. Un reporte de Market Growth Reports señala lo que ocurre con el molibdeno-99, ya que menos de 15 instalaciones en todo el mundo tienen licencia para su extracción, lo que representa un “cuello de botella”.
Energía nuclear: el RA-10 y su modelo de negocio, con participación del sector privado
El objetivo del Gobierno es posicionar a la Argentina como un líder comercial en condiciones de abastecer parte de la demanda de los mercados internacionales. Para ello, una vez finalizadas las obras del RA-10, será necesaria la construcción de una planta de producción de radioisótopos asociada al reactor.

El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, dejó en claro que la gestión de las aplicaciones comerciales del RA-10 no estará a cargo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El modelo que se perfila es la incorporación de capital privado para financiar esa planta y llevar adelante las actividades productivas y comerciales.
En los lineamientos que emitió este año para el sector nuclear, la Secretaría, dependiente del Ministerio de Economía, señaló que “la conformación accionaria debería corresponderse con el socio mayoritario privado aportante del capital, mientras que el rol de socio minoritario corresponderá a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), como aportante de la tecnología y personal capacitado para su operación”.
Además, el funcionario mencionó, como modelo, el caso de Conuar (Combustibles Nucleares S.A.), la empresa conformada por la CNEA (33,33%) y el Grupo Pérez Companc –a través de su controlada Sudacia S.A.– (66,67%), que tiene a cargo la fabricación de los elementos combustibles destinados a las distintas centrales nucleares del país.




